Bugonia (2025) es la película más reciente dirigida por Yorgos Lanthimos, protagonizada por su ya considerada musa, Emma Stone. En este thriller, que también contiene momentos importantes de comedia, Jesse Plemons entrega una actuación impecable interpretando la mente maestra de un secuestro que tiene de todo para salir mal.
Por Alejandra López Díaz
Teddy (Jesse Plemons) es un sujeto conspiranoico que, desde un comienzo, encarna lo que son los algoritmos ideológicos; a ese fenómeno conocido como cámaras de eco, que implica la limitación a la propia creencia. Y es que junto a su primo Donny (Aidan Delbis), están convencidos de que una raza extraterrestre dirige la Tierra, mientras la conduce a su destrucción. A partir de esa certeza y buscando salvar al planeta, ambos planean secuestrar a una magnate corporativa, aparente miembro de esta red de poder invisible.
En esa enemiga encontramos un mundo completamente opuesto. Michelle (Emma Stone) es la jefa ejecutiva de una gran empresa farmacéutica, que personifica la lógica del éxito. Mientras en ella se refleja una superficialidad consumista, con un auto de lujo y una Stanley en su mano, Teddy se presenta como un apicultor a bicicleta, de cabello grasiento, y que rehuye incluso de sus propios impulsos naturales que le supongan una debilidad.
Es en la parodia y convergencia de estas dos realidades donde más se sitúa la comedia de la película: entre el pensar paranoico de Jesse, que busca la confesión, y la parte más racional de Michelle —que, por lo mismo, en ciertos momentos seguirá la corriente para zafar el secuestro—. Con esa disputa y tensión, el filme se construye, mientras va revelando una arista más oscura sobre la motivación de Teddy.

Hay un trauma y una vulnerabilidad de vivir bajo el sistema. Por un momento, a uno se le ocurre pensar que el protagonista se dirige a una élite que no está realmente tan alejada de algo alienígena; no por su naturaleza, sino por su distancia y desensibilización respecto al resto del mundo.
Teddy busca creer en su teoría. Fabrica una narrativa compleja llena de pseudociencia y se atrapa en un monólogo interno. Cabe mencionar que la actuación de Jesse Plemons es un gran fuerte. Con una corporalidad y expresión sumamente angustiantes, la interpretación consigue transmitir la sensación de que no existe escapatoria posible para Michelle frente a los mecanismos sádicos de Teddy y Donny, quienes ansían la clave que dé razón a todo su imaginario.
Ya en su dado momento, me pregunté “¿por qué Bugonia?”. Pensé en las begonias, pero también en el resto de flores, o las plantas y la naturaleza. Se me ocurrió que no podía estar tan equivocada; la forma de las flores es una de las cosas que más me evocan lo alienígena. Luego fue que descubrí lo dicho por el propio coescritor Will Tracy: “Nos gustó la ambigüedad del título. Suena como un insecto, como una flor, como un extraterrestre, pero también como un lugar que podría estar en la Tierra. También podría sonar como una enfermedad que alguien podría tener”.

Asimismo, mencionó que tiene mucha relación con un antiguo mito griego del mismo nombre, que simboliza el surgir de la vida luego de la muerte. Esto, con la creencia particular de que las abejas nacían del cadáver en descomposición de un buey sacrificado. Podría no ser casual, entonces, que en la película de Lanthimos las abejas polinizando sean las protagonistas de la primera toma.
A partir de esa apertura, el filme se distingue, frente a otras producciones del año, por su belleza visual: una imagen luminosa construida a partir de planos abiertos que resaltan gracias a sus colores saturados y estimulantes. Con un encuadre 3:2, una relación más “cuadrada” que el 4:3 y que se asocia con las cintas 35mm, la película logra generar la asfixia entre el espectador y la pantalla. Sumado a las acciones mismas que van sucediendo, te hace querer apartar la mirada, pero a su vez resulta adictivo verlo.
Todo ese trabajo visual, más que lucirse por sí mismo, acompaña al corazón de Bugonia: el drama interno de sus personajes, escondido bajo la parodia con la que son presentados. Tal vez no sea solo una película sobre conspiraciones peligrosas, sino sobre la necesidad desesperada de encontrar un sentido cuando el mundo se vuelve incomprensible. ¿Hasta qué punto no son las creencias una forma de supervivencia? Y, como una última pregunta al aire, para quienes la recuerden después de verla: ¿cuál es la situación más digna de la vida cotidiana para desplomarse de golpe?
Bugonia está disponible en cines chilenos desde hoy vía AndesFilms.
