Live Reviews

Boris en Chile: La llegada del ruidoso tsunami rosa

Escrito por Consuelo Cruzat

Fotos por Juan Manuel Hernández

Ruido y pesadez son algunos de los elementos que definen a la banda japonesa Boris, quienes, por primera vez, pasaron por nuestro país el jueves 27 de noviembre. Fuimos espectadores de la gira por los veinte años de su obra prima “Pink” (2005), lo que evocó a la nostalgia representada por sus éxitos más grandes.

Lo que convocaron anoche fue algo hermoso, existía una diversidad de personas bajo distintas generaciones etáreas y estilos de apariencia únicos y versátiles. Todos estábamos bajo el mismo entusiasmo de recibir a Wata, Takeshi y Atsuo en Club Chocolate. Cuando esto sucedió, los ánimos subieron, la exaltación fue inminente y comenzamos a navegar juntos en la marea fuerte de Boris.

A modo de misterio tenebroso cargado de drone, la banda, saliendo de una oscuridad detrás del humo, comienzan a abrir junto a «Blackout». Luego lo siguieron los grandes éxitos explosivos «Pink» y «Woman on the Screen» generando desórdenes dentro del espacio del club, provocando lo que más les gusta realizar: caos y distorsión.

Se sentía en cada latido del corazón una fuerza física sonora que traspasaba la corporalidad y persistía en el espacio-tiempo del lugar, haciendo su ruido una masa densa de digerir pero anhelada por el público que tenía sed de ruido, «A Bao a Qu» fue una de esas intensas sinfonías que agarraron fuerza trascendente a solo sonidos saliendo de los instrumentos.

«Just Abandoned Myself» y «Farewell» son las canciones destinadas a cerrar el set, donde la primera es realmente la que cierra el álbum “Pink” y la segunda es la que lo abre. Pero la decisión de Boris podría seguir una lógica de no abrir con «Farewell» porque es su canción más conocida y mejor dejarla como joyita para el final, también puede ser que según la chispa explosiva del comienzo, no pegue tanto como para comenzar el show. También está la posibilidad de que tenga más sentido seguir la línea de «Just Abandoned Myself», que es más una balada fuzz que una canción energética de noise rock; ambas canciones son sin duda de las más bonitas canciones del disco.

Luego de este hermoso final, comienzan a decidir con qué canción – fuera de “Pink” – cerrar su debut en Chile. La decisión fue la misma que en su show previo a Santiago, la elección de algunas partes de “Flood” (2000), que este año cumple 25 años, podría decirse que además de su gira “Do You Remember Pink Days?” con los grandes éxitos que contiene ese disco, también celebran la vida y creación de “Flood”. Este momento fue hipnotizante, mágico y psicodélico, donde todos nos adentramos en las olas chocantes, calmadas y turbias de la mano de la banda japonesa.

A pesar de otros conciertos donde han tocado, se vieron muy conectados con los fans chilenos. Los tres miembros tomaron pausas para dar una palabra a aquellos que estaban mirándolos y escuchándolos, siendo un punto álgido el momento donde destacaron el cumpleaños de Wata, junto a una torta y el canto pertinente de celebración.

También, se les vieron muy cercanos a la cultura chilena, donde pudimos apreciar por redes sociales el cariño y apreciación que le dieron al pasear por distintos lugares de la capital como el cerro Santa Lucía. Esperamos que con esta buena pasada que se quedaron del país, pueden volver en breve a presentar un show tan espectacular como el que vivimos anoche en Club Chocolate.

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