Escrito por Felipe León
Fotos por Andie Borie
Es posible decir que la edición 2025 de Fauna Primavera es la mejor realizada en toda su historia. Tal afirmación se sustenta en parte por lo vivido la segunda jornada del certamen, dejando en la memoria de sus asistentes ese sábado 8 de noviembre marcado a fuego, por el nivel de los shows y la experiencia en general. Regresos esperados, debuts soñados, apertura a nuevas fronteras sonoras y un balance armonioso entre cada proyecto musical que dijo presente ese día.

Niebla Niebla: Enigma etéreo
Entre todas las sorpresas convocadas al evento la presencia de Niebla Niebla ocupaba un lugar importante, dado el tono enigmático que el proyecto ha mantenido desde su creación. Pocas apariciones en vivo hacían de salto a festivales un hecho interesante de presenciar, abriendo con un show muy fiel al sonido etéreo e introspectivo que profesan en su EP ‘cuando te sueño ੈ♡˳*☾’, mejor EP chileno de 2022.
Si la tónica en Fauna Primavera 2025 fue el buen sonido, actos como éste aprovecharon la máximo sus recursos, de tal manera que canciones como «ALGO CELESTIAL», «TANTAS FORMAS» o «NIEBLA NIEBLA» adquirieron mayor amplitud. Incluso hubo espacio para invitaciones como la de Mariana Montenegro, con quien interpretaron el éxito de Dënver, «Los Adolescentes».

Candelabro: Identidad y verdad
Luego fue el turno de Candelabro, grupo que literal dejó la escoba en la música hecha en Chile con su último disco, ‘Deseo, carne y voluntad’. El mismo alboroto se trasladó a su presentación en vivo, marcada por la plena complicidad entre sus integrantes para con un público cada vez más grande. Por cada lugar que pasan dejan constancia de su atractiva e identitaria propuesta, y esta no fue la excepción.
Bajo un sol implacable despacharon numerosos motivos musicales para contentar la gente, equilibrando su repertorio entre ambos álbumes lanzados. Así aparecieron temas fundamentales como «Dedo chico», «Domingo de ramos», «Prisión de carne», las dos partes de «Refugio» y la recordada postal que dejó «Pecado». Una demostración del lugar que ocupan actualmente.

Bratty: Calidez melódica
Lo de Bratty demostró que el estilo más íntimo de su indie pop tiene lugar en eventos como éste, siendo otro reencuentro de la artista mexicana con el público local. Poco a poco se ha hecho un lugar con sus visitas y canciones, aprovechando la ocasión para mantener al tanto de lo logrado en su carrera para un público no necesariamente conocedor de su obra, pero en general a gusto con lo escuchado.
En general la artista intercaló piezas de su repertorio como «Agosto», «Ya no es lo mismo» o «Que yo a ti», las que evidenciaron su calidez melódica y lo bien que calzan en un certamen como éste. Otro hecho a destacar fue la invitación que realizó al cantante local Ataquemos, la cuál no fue bien recibida por la gente dado el historial de abuso del artista.

Otoboke Beaver: Paso huracanado
El huracanado paso de Otoboke Beaver por Fauna Primavera 2025 fue uno de los temas más comentados, tanto por la presentación en sí como por la salida hardcore punk que nunca antes se había visto en el festival. ¿Resultó? Por supuesto. Es tanto el carisma del grupo japonés que los ánimos se encendieron casi al instante de subirse al escenario, con sus respectivas ropas coloridas y una actitud tan caótica como entretenida.
Una degustación de mundos más alborotados, donde el protagonismo de sus integrantes levantó algo de polvo por el acelerado recibimiento de la gente. Mosh y desorden al pulso de temas como «Don’t light my fire», «I am not maternal», «Dirty old fart is waiting for my reaction», «Love is short», «Datsu . Hikage no onna», «Pardon?», «S’il vous plait» o la que dio cierre, «Anata Watashi Daita Ato Yome No Meshi».

Javiera Mena: Para ponerse a bailar
Como un añadido a días del evento, Javiera Mena suplió de manera triunfal el lugar dejado por la cancelación de RY X. Algo que no es de extrañar, considerando el arrastre que tiene la artista chilena de pop, y que precisamente se nota en eventos como éste, pues aquí radica gran parte de su público, el que no dudó un segundo en ponerse a bailar bajo el influjo atractivo de su música.
La tarde contó con numerosos clásicos de su repertorio, transmitiendo a la perfección el brillo de canciones como «Hasta la verdad», «Espada», «Luz de piedra de luna», «Otra era» o «Cámara lenta». Al igual que en las de su más reciente disco, ‘Inmersión’, como es el caso de «Mar de coral» o «Entropía», las que dieron un matiz sofisticado y meloso a la presentación.

The Whitest Boy Alive: Espíritu fundacional
Erlend Øye ya es de la casa, por lo que es ya costumbre esperar un recibimiento acorde al cariño que el público chileno ha generado por él y su música. Algo que vino a reafirmar con su bailable proyecto de indie pop, The Whitest Boy Alive, congregando una buena cantidad de asistentes que no dudaron ni un segundo en entregarse a los delirios dance de su propuesta minimalista, movida y rítmica.
Para la ocasión el grupo rescató algunas de sus composiciones más emblemáticas, sacadas de sus dos valiosos trabajos: ‘Dreams’ (2006) y ‘Rules’ (2009). De esta manera sonaron temas como «Burning», «Golden Cage», «1517», «Inflation» o «Island», sumando incluso su último lanzamiento a la fecha, «Serious». A todas luces una referencia al espíritu fundacional de Fauna.

Tash Sultana: Fuego y fulgor
En su propia lógica, casi como un concierto aparte, Tash Sultana cautivó a un gran número de asistentes con un show escandaloso, repleto de guiños al reggae como al soul psicodélico. La tarde fue un acompañamiento idóneo a la hora de disfrutar su expresiva propuesta, la que expuso con creces sus habilidades en la creación e interpretación: puro fuego y fulgor.
Ya sea con la guitarra, el saxo o su voz, el manejo de la artista fue crucial para así hacer de sí misma el espectáculo, con la música pasando a un plano más de construcción de su propia figura. Bajo esta lógica dispuso temas como el cover a Bob Marley & The Wailers, «I Shoot The Sheriff», o «Hazard to Myself», proveniente de su reciente EP de este año, ‘Return to Roots’.

Aurora: Dramatismo y belleza
De aquí en adelante se vivieron conciertos que quedarán grabados en la memoria del festival, con Aurora dando una cátedra de como cumplir con las expectativas, y de paso generar algo más grande. Un recorrido de su carrera fue la base para que la artista desplegase lo que mejor sabe hacer, captando la atención con el dramatismo y la belleza de su música, a través de una interpretación teatral deslumbrante.
Sus dotes vocales se nutren de su apuesta escénica sobresaliente, acudiendo al llamado a la acción desde lo más emotivo y espiritual. Una suma de factores que se añaden al listado de canciones que dejó en su paso, tanto las más actuales como «The Blade» o «A Soul With No King» como las de antaño tipo «Cure For Me», «Exist For Love», «The Seed», «Queendom» o «Runaway». Siempre es sorprendente.

Bloc Party: El esperado debut
Décadas pasaron pero finalmente se concretó el debut en Chile de Bloc Party, nombre clave en las revueltas revivaleras del indie rock dosmilero. Como condimento especial, el grupo venía conmemorando 20 años de su disco ‘Silent Alarm’, que si bien no fue tocado en su totalidad, levantó los ánimos con canciones como «Banquet», «Helicopter», «Like Eating Glass», «She’s Hearing Voices» y «This Modern Love».
Pero el concierto tuvo otros buenos momentos a cargo de temas como «Song for Clay (Disappear Here)», «Mercury», «Different Drugs», «Flux» o «Blue». Una suerte de misión cumplida que superó expectativas, y que dicho sea de paso constató que lo del grupo británico de post-punk revival es otra cosa en directo. Sueño cumplido para su fanaticada, a la vez que dio a conocer el grupo a más gente.

Massive Attack: Conciertos que cambian vidas
Lo memorable de Massive Attack se sintió casi como un hecho sin precedentes, en parte por lo superlativo de su presentación en Fauna Primavera 2025. Un cierre tan alto que coronó la velada, y de paso funcionó como experiencia trascendental para toda la gente que anonadada captaba cada detalle de su arte. Porque más que un espectáculo, lo del dúo de Bristol y sus colaboradores fue una apertura de consciencia total.
Un show sin precedentes que canalizó la rabia e impotencia de los tiempos actuales, codificó los sistemas de control imperantes y dispuso de un consuelo sonoro tan siniestro como estimulante. La mayor prueba de su vigencia, a la altura de su estatus dentro del trip hop y la música en general, evidenciado por el despliegue de 3D y Daddy G junto a nombres importantes como Elizabeth Fraser de Cocteau Twins y Horace Andy.
El sentido de protesta inmerso en la propuesta en sí, con cuestionamientos al dominio mundial de los lideres más poderosos, el genocidio de Israel contra Palestina, y el manejo de información de masas. A pulso de himnos que remecieron al público como «Angel», «Inertia Creeps», «Unfinished Sympathy», «Black Milk», «Safe From Harm», «Future Proof», el cover de Tim Buckley, «Song To Siren», o el gran cierre de «Teardrop». Concierto de esos que cambia vidas.
