Escrito por Felipe León
El éxito cosechado por Brandy en sus dos primeros álbumes, ambos lanzados en los 90’s, pavimentó el lugar que conquistaría en el R&B de comienzos de milenio cuando lanzó su obra célebre, ‘Full Moon‘ (2002). Preciso retrato de las técnicas de producción que encarnarían el espíritu de los tiempos, demostrando seguridad y compromiso por lanzar música memorable.
La fluidez de su voz toma lugar en distintas dimensiones, siendo el motor creativo de todo el registro. En parte las habilidades interpretativas de la artista se sumergen en motivos sentimentales, adquiriendo la pasión un nivel de ecléctica expresión, sosteniéndose en base a cantos más agitados y desgarradores, otros calmos y suaves, siempre con la visión necesaria para repercutir en lo emocional, innovar en sus estructuras, y de paso pegar.
Su sonido de tonalidades futuristas se condensa con lo más dramático, moviéndose con libertad por territorios estimulantes y maximalistas. Lo jugado de todas las partes que actúan sobre ‘Full Moon‘ se refleja en sus 17 canciones, justificando su duración de poco más de una hora gracias a lo atrevidamente atractivo de su propuesta, reflejado en grandes canciones como «All In Me», «He Is», «Come a Little Closer», «I Thought» o la que nombra el disco.
Por otro lado temas como «What About Us?», «Nothing», «Apart», When You Touch Me» o incluso la apertura con «B Rocka Intro» suman al desarrollo del larga duración. El momento de mayor impulso para Brandy, que ambicionó aún más de lo hecho en ‘Never Say Never’ (1998), el más vendido de su carrera, logrando números menores -altos igual- y más importante aún, dejando un legado más sustancial en el R&B y pop, adelantándose a como sonarían estos géneros en la segunda mitad de los 2000’s.
