No es secreto para nadie que en efecto hubo una época en la que grandes disqueras multinacionales se lanzaban encima de bandas adyacentes al esquema de la tripleta pop punk/hardcore melódico/skate punk. De ahí salieron algunos fenómenos bastante interesantes como lo son, precisamente, la fama de algunas de las bandas del género más famosas hasta el día de hoy. Ya prácticamente insertas en el panteón del rock, superando los esquemas de lo que es o no es punk. Bueno, ese último no es exactamente el caso de Cigar.
Por otro lado, existen extremos en cuanto al alcance posible que tuvieron algunas bandas adoptando todos los caminos posibles. A día de hoy, el disco independiente más vendido de la historia sigue siendo uno de The Offspring, mientras bandas capturadas por grandes sellos, como fue el caso de Cigar, quedaron prácticamente donde mismo. Y para mejor o peor, un poco bendecidos (o malditos) por hits como ‘Mr. Hurtado’.
Speed Is Relative (1999) no solo es el primer disco de Cigar, sino que por muchos años además fue el único. Una banda quizá un poco demasiado seria, parecida a Strung Out, pero sin lo que en inglés se denomina el appeal más popero. Siempre fueron grandes músicos, pero comprometidos con hacer punk. Y no solo con hacer punk, sino un punk particularmente acotado como lo es específicamente el hardcore melódico. Nunca les interesó subirse a esta ola de skate punk particularmente técnico que llegaba a rozar algunos esquemas del metal.
La verdad de Speed Is Relative es que es un disco algo a medio camino en muchos sentidos, pero no en todos. Claramente no lo es en lo que se refiere al esfuerzo de la banda. Se nota que hay de ello tanto en lo performativo como en el esfuerzo de sacar adelante grandes composiciones. Quizá ‘Mr Hurtado’ pueda opacar el carácter inmediato del resto del disco, y si, la existencia de obras maestras de bandas como Bad Religion dan clase para mal en cuanto a como funciona idealmente el pacing de un gran disco de hardcore melódico propiamente tal. Pero eso no quita que existan granes logros como ‘Wright & Rong’ o ‘The Bind’.
Tampoco quita que existan grandes esfuerzos interpretativos, transformando a esta en una de las bandas de hardcore melódico más técnicas de su generación. Con distancia. Hasta ahora, Cigar solo ha visitado Chile una vez, y quienes tuvieron la suerte de asistir a ese concierto saben cómo es el desempeño de los músicos en vivo. Ese baterista es un punto aparte, uno se llega a cansar de solo verlo.
Cigar, como tantas otras bandas de esas generaciones, en las que podrían entras grandes esfuerzos opacados en los que podrían entrar proyectos como Guttermouth o The Unlovables, perfectamente calificaría en lo que se define como esa palabra odiosa que es “infravalorada”. Como sea, eso no habla exactamente de la música, pero sí del rol cultural de la banda en su esquema musical. Es interesante que, en otro término también algo odioso, Speed Is Relative se terminó transformando en lo que denominaríamos como un disco “de culto”. A las sombras de los grandes, pero muy por encima de la vara. Uno que vale la pena rescatar cuando se repasa la historia del hardcore melódico. Tampoco hay demasiado que llegue al nivel del debut de Cigar.
Cigar se presentará en Chile el próximo 15 de octubre con Lagwagon en el Teatro Coliseo. Las entradas están disponibles en Puntoticket.
