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Lionel Richie en Chile: Se las sabe por libro

Escrito por Felipe León
Fotos por @el.eme

Dos hitos relevantes se vivieron la fría noche del domingo 7 de septiembre: el regreso de Lionel Richie a Chile y el estreno del renovado Estadio San Carlos de Apoquindo, ahora llamado Claro Arena. Ambos, por supuesto, pasaron la prueba con creces.

Luego de una acertada apertura a cargo de Nicole, el público tuvo que esperar una media hora más de lo estipulado. Fue tal vez la conectividad del recinto en la ciudad, además de que era domingo, pero pasada las 20 horas aún llegaba gente al lugar. Por lo mismo las ansias se hacían sentir.

Calidad y cercanía

La hazaña de ver en vivo a Lionel Richie se sintió desde el comienzo, cuando el artista de 76 años sorprendió con uno de sus mayores éxitos: «Hello». Claro, es extraño hablar de gran hit cuando se tiene material para armar por lo menos un recopilatorio doble con lo mejor de su carrera, pero aquella pieza bien puede representar su punto más alto.

Es que su legado no escatima en recursos, lo que se percibió de principio a fin en Claro Arena. Porque iban y venían canciones memorables de pop soul y funk, que invitaban en todo momento a dar un paseo por la memoria, porque uno de los atributos que posee su música es conectar con distintas etapas de vida. Algo que se condice con el experimentado público que asistió, en su mayoría pasando los 40 años, y que de seguro guarda numerosos recuerdos con el cantante como banda sonora.

Desde piezas como «Running With The Night», «Penny Lover» o «Stuck On You», propias de su cancionero solista, hasta emblemas de Commodores tipo «Sell On» o «Easy». Fue tal la calidad de su presentación que solo se puede equiparar con su cercanía, que con calidez y humor conquistó los corazones de los Miles congregados esa especial velada.

Se las sabe por libro

Lionel Richie se las sabe por libro, quedando demostrado en un concierto especial que tuvo de todo. Desde emociones y romanticismo hasta baile y canto, pasando por instancias que bordearon lo íntimo, o bien, hacían gala de su vocación de estadio. Un artista que pese a los años, no frena su capacidad de sorprender, y más importante aún, conectar con la audiencia.

En lo plenamente musical, con tonos ajustados a su voz actual, la solvencia de su interpretación alcanzó para dejar un buen sabor. Más allá de la admiración y el fanatismo, lo obrado junto a sus músicos fue de primer nivel, tanto por como sonaron como por el despliegue escénico. Todo esto al son de himnos de Commodores como «Brick House», «Three Times A Lady», o «Lady (You Bring Me Up)», o bien las clásicas «Say You Say Me» y «Dancing On The Ceiling», con referencia a «Jump» de Van Halen incluída.

Lionel Richie demostró que su música resiste cualquier moda, sobre todo por su elevada interpretación. Un show que tuvo a «We Are The World» como cierre, de paso, dando el visto bueno a un Claro Arena que esperemos reciba muchos más conciertos.

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