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A 40 años de ‘Low-Life’ de New Order: El pulso perfecto de un pop emotivo y nocturno

Escrito por Felipe León

Bien se puede entender a ‘Power, Corruption & Lies’ (1983), así como el sencillo «Blue Monday», como la culminación del paso definitivo de Joy Division a New Order. Una proeza que involucró un acercamiento mayor a los planteamientos del synthpop, sin obviar la herencia post-punk que el proyecto arrastraba desde sus inicios, lo que se definiría todavía más con la llegada de ‘Low-Life‘ (1985).

El tercer larga duración de la banda formada por Bernard Sumner, Stephen Morris, Gillian Gilbert y Peter Hook, evidenció la validez de un proyecto pensado bajo sus propios términos, escapando de manera rotunda a la sombra que ejercía la figura de sus tiempos junto al difunto Ian Curtis. No se trata de olvidar, sino de avanzar, y los británicos consiguieron lo que no siempre se logra: dar vuelta la página.

Pop emotivo y nocturno

Las ambiciones latentes en su anterior placa encontraron aún más espacio en esta entrega, expandiendo el tono aventurero hacia terrenos sintéticos de forma vibrante. En ese sentido, la melancolía juega un rol fundamental dentro de las dinámicas sonoras que ofrece ‘Low-Life‘, al congeniar la esencia bailable y nocturna de la vida en las discotecas, desde una tristeza profundamente energizada.

Una manera de traspasar lo que ocurría en el interior de la mítica The Haçienda, dance club y venue que albergó toda una escena en la década de los 80’s, la denominada madchester. Un lugar creado por Factory Records y la propia agrupación, donde las luces y sombras danzaban al son de una extraña y adictiva música house, y por supuesto, alucinógenos. New Order, en parte, era el reflejo de dicha realidad, la banda sonora perfecta para la noche en la ciudad de Manchester.

De ahí que la impronta dance determinaría parte importante del disco, equilibrando tales planteamientos con ciertas referencias a la distorsión del rock, o incluso a la música más atmosférica. El pulso perfecto de un pop emotivo y nocturno, que conserva una identidad propia en pleno apogeo del synthpop, ya que en esos años con la cantidad de grupos que hacían este estilo se hacía difícil destacar.

Nuevo orden

Esta escuela un tanto más rockera del pop sintético encontraría distintos matices, en un recorrido de precisas 8 canciones. Uno de los álbumes más redondos de New Order, que incluso guardaba espacio para influencias de otro tipo como sucede con «Love Vigilantes», apertura de claro guiño al jangle pop en plena época dorada del mismo. La osada «Elegía», única en su especie dentro del tracklist, también es un ejemplo de diversificación tras recurrir al darkwave.

De todas formas, el rasgo distintivo de ‘Low-Life‘ es esta unión entre la accesible sensibilidad del pop y la maquinaria electrónica que hay detrás. Puntos altos de este fenómeno se traducen en «The Perfect Kiss», que si bien muestra una versión resumida en comparación a la mostrada como adelanto previo, determina las búsquedas más elaboradas e intuitivas del proyecto, o bien en la punzante epopeya «Sub-Culture», otro sencillo que acompañaría la obra.

El resto de temas mantiene a flote el interés en la escucha, desde la melódica «This Time of Night», la intensa y épica «Sunrise» que trae de vuelta rasgos de su pasado, la calidez contagiosa de «Sooner Than You Think» o al cierre con la animosa «Face Up». La banda haciendo música en una época donde poco se podía equivocar.

Low-Life‘ sorteó con creces la presión que existía detrás de New Order, al ser el sucesor de un disco histórico para la década como ‘Power, Corruption & Lies’, y en el fondo varias similitudes y méritos comparten. Aquí se exacerbó el carácter propio de la banda, y de paso reafirmó su distinción de lo que fue Joy Division.

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