Entrevistas

Chini.png y su próximo álbum: «Si el disco anterior era sobre la fantasía e inventarse mundos para escapar, este tiene que ver con la realidad»

Escrito por Alexander Castillo
Fotos por Juan C. Maturana
y Val Palavecino

Multifacética y multidisciplinaria, su visión atraviesa los caminos del arte visual, la música y, por supuesto, el terreno audiovisual en el que inició su camino. Desde pequeña, imaginándose como druida en Vía Lo Orozco con un carcaj reciclado de un envase de papas fritas, Chini Ayarza (Chini.png) ha hecho de su imaginario la herramienta fundamental para plantarse al mundo.

Protagonista de la movida de indie chileno nacido a mitades de la década pasada, junto a los Technicians, hoy la artista cuenta con importantes hitos a su haber, como el paso por Lollapalooza, KEXP y Fauna Primavera, con pendientes aún más imperdibles en camino. 

«Sí vienen muchas fechas importantes que todavía no puedo comentar», adelanta discretamente en la entrevista. Mientras, su tiempo se divide entre ensayos para subirse al escenario del REC y terminar de cocinar en el estudio su segundo álbum de estudio con el seudónimo “.png”, una obra más íntima titulada “Vía Lo Orozco”. De forma extendida, una entrevista con Chini.png.


En estos dos años desde que sacaste “El Día Libre de Polux”, pasaste por Lollapalooza, KEXP, Fauna Primavera y hasta ganaste un Pulsar, ¿has notado un cambio en tus composiciones?

Sí. El disco nuevo, “Vía Lo Orozco”, es de canciones mucho más introspectivas. Si bien algunas son desde la banda, la electrónica o lo que sea en términos de tratamiento, las letras y la cadencia, la manera en que están tocadas, ojalá se acerquen a algo más folk o algo más introspectivo.

El disco anterior tenía un concepto marcado desde el título. ¿De qué forma se relaciona el nombre de este nuevo álbum, “Vía Lo Orozco”, con las canciones que lo conforman?

Si el disco anterior era sobre la fantasía e inventarse mundos para escapar, este tiene que ver con la realidad. La sonoridad es mucho más desde tocar como banda, más afiatados, y grabar todos en vivo. Este álbum lo grabamos en vivo en el GAM el año pasado, en invierno. “Vía Lo Orozco” tiene que ver con el lugar donde me formé, donde me hice artista, o donde me he dado cuenta con el tiempo que ahí desarrollé mi imaginario cuando era niña. 

«Mi infancia y adolescencia en Santiago estuvieron muy marcadas por el bullying o sentirme muy inferior en comparación a los demás. Como alguien no muy sorprendente, o que destacara en nada. No había un futuro claro para mí. Yo no tenía muy claro qué iba a ser, pero cuando estaba en Vía Lo Orozco, cuando era niña, me imaginaba que era druida y que tenía arcos. Me hacía un carcaj para llevar flechas con el cosito de las papas fritas, lo pintaba con spray. Ahí empecé a habitar estos mundos y este es un disco que tiene que ver con la imaginación y que revela este artificio en torno a ella».

«Decidí que fuera el nombre de una ruta de bus porque me di cuenta de que lo que más hice en los últimos años fue pasar tiempo en buses o en aviones, viajando de lugar a lugar a tocar y escuchando conversaciones a mi lado, llamadas telefónicas, gente que va viajando a funerales, que se está mudando, que sus nietos están naciendo». 

«Son situaciones donde la gente tiende a tomar decisiones de vida muy importantes y yo también he tomado varias decisiones con más seguridad sobre a dónde quiero que se proyecte mi arte o hacia dónde quiero seguir expandiéndome como persona, qué cosas me importan. Fue arriba de un bus que decidí, por ejemplo, empezar a hacer deporte, que es algo que nunca había hecho en mi vida. Yo creo que son tiempos muertos donde uno se entrega a un otro, en este caso al chofer. Dejas tu vida un poco en stand-by y, por un tiempo, en ese trayecto, puedes sacar conclusiones».

«En términos sonoros eso tiene que ver con algo mucho más crudo, más al callo. Como te decía, más desde la banda, y la idea es que la traducción al en vivo sea casi exacta, que sea mucho más minimalista que su antecesor».

Hay una promesa de que este disco va a ser un poco más rock. ¿Qué tipo de referentes tomaste para este sonido?

No sé si referentes per se. Hablamos mucho de modelos de guitarras, de ciertos tratamientos, pero más que pensar en referentes como tal… Por un lado, en mi banda tocan músicos que traen un bagaje cultural importante, entre ellos Pepe Mazurett, de Niños del Cerro, Juan Desordenado, que es líder de Columpios al Suelo, Maca Galáz, que toca en Niña Tormenta y que se encarga de las segundas voces, de las armonías en teclado, de dar ese ambiente y esa capa. Por último, Vicente Dávila, que es quien está tocando en vivo con nosotros, si bien en el disco grabó Leo Jara.

En términos de referentes, al estar trabajando con Arturo Zegers empezamos a hablar mucho y depende de la canción. Hay temas donde yo le mostraba de referencia canciones más country, como esa típica de Madonna, o ciertas baterías de Portishead o Morcheeba, que sea un loop cercano al trip hop. Entonces, claro, tiene harto de rock, pero cuando hablábamos de rock pensábamos en estas guitarras… Depende mucho del tema. Hablamos de Deftones, de Avril Lavigne, de la época del nu metal, de bossa nova

«Dependía mucho de a dónde nos llevara cada canción y, en ese sentido, también trabajamos con Benje de Estoy Bien. Él es un guitarrista muy seco y bueno para los colores de la guitarra y trajo un maletín con varios dulcecitos, entonces probamos hartos pedales y, también, cuando fui a grabar a Molco (Estudio 050) tuve la ocasión de grabar con una Les Paul con un cabezal muy bueno que me permitió simplemente subir la frecuencia a 10 u 11 y que, mediante esa saturación, el limpio sonara como overdrive, entonces pude regrabar algunas de las guitarras sin necesidad de pedales».

«Creo que algo que va a ser muy importante en este disco es la fidelidad del sonido, la calidad en la que Arturo quiere grabar y que permite ese tipo de movimiento. Claro, hay cosas con pedales y miles de efectos, pero también hay cosas que están grabadas en limpio y se sienten como overdrive».

Ha sido muy lindo para este último vídeo hacerlo al revés: pedirle ayuda a mis amigos

¿Por qué decidiste que “Manflorita” fuera el primer sencillo?

Visualmente me parecía el más fuerte y atractivo de todas las ideas que escribí el año pasado para vídeos, si bien es una canción que es una suerte de balada, de freak folk con guitarra acústica y estos teclados disruptivos. 

Me di cuenta de que es una canción que corría el riesgo de quedar abandonada en el disco, porque todavía no está pensada en su versión para banda, pero aún así quería mucho desarrollar este videoclip, era de los que más tenía ganas de hacer y verlo realizado. Necesitaba verlo para entender el sentimiento, para ver si alguien más lo compartía. Quería iniciar esta etapa transformada en este monstruo de la envidia, de los celos, de la comparación. Me parecía bueno empezar este año con otro personaje y, quizás, en una luz no tan positiva. 

«Es bueno también mostrar partes de uno que a uno le dan vergüenza para así poder tener esa conversaciones y que la gente también conecte con sus propias emociones, que muchas veces son miradas como negativas o se leen desde este binarismo de buenas y malas emociones».

¿Has pensado, o se te ha dado la oportunidad, de hacer vídeos para otros artistas en el último tiempo?

De hecho, yo partí haciendo vídeos para otras personas. Trabajé de asistente de arte en el videoclip Buen Soldado, de Francisca Valenzuela, y también hice videoclips para una banda que se llamaba Diskette, por ejemplo. Para Tus Amigos Nuevos hice el videoclip de “Delfín”. 

Actualmente me encantaría. También hice un videoclip y una colaboración con Andrés Landón, una canción que se llama “Sabemos”, y más recientemente trabajé en un vídeo que hicimos de manera casera, con celular, para una colaboración con Pioneta y Camila Moreno que salió el 14 de febrero. Creo que salió súper bien, quedé contenta. Lele, bueno, Ivan era el Pioneta, quien hacía la mudanza, y le empiezan a aparecer todos estos fantasmas. Entre ellos estaba la Camila Moreno, que era la Rubia Kennedy, yo era el Diablo y Lele era el Empapado Riquelme. El Empapado Riquelme es un caballero que se bajó del tren a echar la corta y el tren partió sin él y se murió. Completamente disecado en el desierto por paviarla. 

Entonces, sí, me ha gustado mucho hacer videoclips para otros proyectos, es algo que disfruto mucho pero también requiere mucho trabajo. 

«Ha sido muy lindo para este último vídeo hacerlo al revés: pedirle ayuda a mis amigos, ya sea Metalengua, Barbacius, distintos amigos, para que vengan a actuar. No necesariamente a colaborar musicalmente, sino que pensar los proyectos de una manera más interdisciplinaria, que es algo que a la industria le carga. Es como «¡¿pero cómo vas a hacer esto si no es para sacar una colaboración musical?!­­» y no me parece necesario. Creo que hay distintas maneras de colaborar».

«Sin ir más lejos, también canta Jorge de Asia Menor en Manflorita, dos frases».

Sí, se escucha a la derecha.

Sí, como una voz atormentada. Quería que lo cantara como si fuera un borracho que despertó en la zanja de un cerro, esa era mi descripción. Lo grabó en su casa y lo llenamos de efectos y cosas raras, porque mi idea era que fuera como esta pulsión de celos, como de picota, y que fuera un puro momento. Creo que funcionó bien. Me gusta pensar cómo cada persona puede ir aportando sus saborcitos, como una receta. 

«También hicimos una canción coral con Javiera Parra, Nando García y Laurela, que también va a estar en el disco. Es a cuatro voces, así que ahí vamos a ver qué pasa porque, claro, lo que tendría más sentido es hacer una canción solo con Javiera Parra, que ella cante un verso, yo canto otro, pero me interesaba que cantáramos los cuatro y ser ese nexo… Yo tengo 34 años, estoy justo en la mitad, más o menos, de generación entre Javiera Parra y Nando García y Laurela. Me parece importante que se crucen esas generaciones y bacán ser un nexo, o celestina, entre personas que yo sé que comparten inquietudes respecto de la música y que sólo los separa la edad».

A pesar de lo volada que soy y de que nunca estoy prestando mucha atención, aún así me logro dar cuenta de la cagadita que está quedado

Así como Manflorita habla de los celos en esta situación pandémica, tú me comentabas que este disco es más introspectivo. Me imagino que las otras canciones también son una forma de enfrentar o reconstruir distintas sensaciones. ¿A qué reflexiones has llegado, o cómo has podido enfrentarte a las cosas trabajando en este álbum?

Hay canciones que aluden a mi infancia, también a un pololeo muy tóxico que tuve. En el fondo, mediante el humor me adentro un poco más en mi vida. Comparto un poco más de ella que en discos anteriores. Creo que anteriormente me sirvió mucho meter mano a la mitología y a distintos arquetipos que me permitieran representar cosas. En este disco voy a ser un poco más honesta y hay una suerte de denuncia en varios aspectos. 

Ya sea esta relación muy tóxica de mi juventud, momentos más melancólicos dentro de mi infancia y también cosas que, al final, hacen comentarios sobre el estado de las cosas. En algunos temas hablo de las compras online, como que dice «su compra y todo ya se está acabando» porque, a veces, estas tiendas online, sin que tú hayas apretado nada, te dicen como “te queda tanto tiempo para que se acabe tu compra” y yo lo miraba y pensaba «bueno, y para que se acabe todo también». Siento que estamos en un estado actual de capitalismo tardío muy distópico. Donde algo que se hacía antes de una manera más sutil o disimulada actualmente es muy carnaza. 

«Sin ir más lejos, viendo el Festival de Viña me llamó mucho la atención lo estereotipado que estaba todo lo que tenía que ver con las marcas. La cámara se posicionaba en el público y las promotoras que vendían bebidas empezaban a actuar desde el momento en que les daban una guía para hacer como que estaban comprando. Lo mismo con los letreros. Muchos no decían “Admiro a Incubus” o “Me gusta The Cult”, hablaban directamente de las marcas. Siento que ya no hay ningún tipo de disimulo en lo que se está tratando de hacer y ojalá más gente lo empiece a percibir y empecemos a crear canales de conexión por fuera. Comunidades más pequeñas, porque está muy brutal todo». 

«Respecto a esa melancolía de la infancia, en “Vía Lo Orozco” también se habla un par de veces de un tranque que ya no existe, que ya debe estar seco porque es una zona en la que, producto de las viñas y la agricultura, se ha secado todo lo que hay alrededor. No solamente ese pequeño tranque, sino también un lago que era enorme. Entonces, a partir de vivencias muy personales, y a pesar de lo volada que soy y de que nunca estoy prestando mucha atención, aún así me logro dar cuenta de la cagadita que está quedado. Es como… Calmadamente distópico».

Y además de Manflorita, tú ya estrenaste un par de canciones nuevas en el Festival Uva Robot y prometiste novedades para el REC. De las canciones del disco, ¿cuál es la que más te emociona presentar al público?

Por lejos, la canción que más me emociona presentar en REC es “Lava”. También la tocamos en el Festival Uva Robot y es una canción que ha sido muy linda, porque en realidad a mí me gustaba. La compuse en un contexto donde mi roomie era Simón Campusano y él pasaba mucho tiempo componiendo, hizo canciones muy hermosas mientras vivíamos juntos. Un día, yo empecé a inventar esta canción y después, cuando cenamos, me acuerdo que él me dijo que le había gustado harto. Cuando escuchó la versión en banda le gustó más todavía.

Así han ido surgiendo distintos amigos músicos que me han dicho que les gusta esa canción. Por lo mismo decidí hacerle un videoclip, ha ido creciendo en mí. A la banda le gusta mucho tocarla, es una canción alegre, de pura celebración respecto al deseo, al placer. Un momento de arranque dentro de todo lo que está pasando. Es muy enérgica, ojalá conecte con la gente, aunque es bien críptica la letra.

¿Y ese va a ser el próximo sencillo o hay otro?

No, hay un par más bajo la manga antes de eso.

Entonces, ¿de cuántos temas estamos hablando en el disco?

Es un disco más bien corto, no debiera tener más de nueve o diez canciones. Todavía estoy ahí decidiendo si la décima va o no. Hay canciones más tiradas hacia lo folclórico. Hay una canción de frentón medieval, acústica medieval, y por lo menos cinco que son full banda, full rock. Ahora la tarea es ver cómo ordenarlas, cómo generar un relato que tenga sentido.

Soy una persona más introvertida, entonces mi lugar favorito es el estudio, produciendo, o editando los videoclips que grabamos, viendo la post de color. Esos son mis lugares felices, o seguros.

¿Cómo han sido las preparaciones para el REC?

Bacán. Tuvimos un back to school con la banda en marzo. Nos dimos un descanso en febrero porque no habíamos parado de ensayar y tocar en varios años y creo que nos hizo súper bien. Volvimos a tocar muy despiertos y disfrutando las canciones, más que como una tarea. Tenemos preparado un show con nuestro equipo ampliado y eso es lo bacán de poder ir a una instancia grande como REC: que vamos a poder presentar la propuesta completa, tal y como lo hemos hecho en Santiago, con un equipo de personas bacanes. Con Nieves Marín en el vestuario, Laura Zavala en la iluminación, María Tapia en las visuales, Emmanuel Irarrázaval en el sonido, la Isa (Isabel Zúñiga) en el monitoreo, Benje nuevamente de roadie / guitar tech, entonces vamos bien guagüitos en ese sentido y la idea es hacer un show teatral. 

Estoy muy agradecida de que nos haya tocado el Teatro Biobío porque nos va a permitir generar ese ambiente mediante la iluminación y las visuales. Estoy muy entusiasmada, ojalá que todo salga bien y la peluca no me de tanto calor. Es otra peluca, es un personaje especial para este festival.

Además del REC, hay otro par de fechas importantes que se vienen. Una junto a Tigre Ulli, en abril, y otra a fines de marzo en Talca. ¿Cómo se viene el 2025 en cuanto a conciertos? ¿Hay alguna meta o hito que quieras lograr este año?

Sí, tenemos esta oportunidad hermosa de abrir para Tigre Ulli el 11 de abril en Espacio El Ángel y también, como te decía, yo paso hartos de mi tiempo de ocio y calma en Talca. Estoy feliz de al fin poder tocar con mis amigos de Linares y de Curicó, que son Lúcida y Bye Bye Bikinis. Esta fecha la queríamos hacer hace dos años y ahora se dio todo y podré tocar en La Candelaria con ellos, en formato solista, con bases y todo. 

«Respecto al año, lo que más me interesa es poder desarrollar lo más posible el mundo visual de este disco. Alcanzar a hacer más vídeos. Estoy trabajando en un videojuego/videoclip con Butzbo (Antonio Villamandos), un amigo, que ojalá lo programe mi hermano Francisco Ayarza. Todas esas cosas las llevamos trabajando desde junio del año pasado. Son trabajos de tiradas largas y me emociona mucho que, muchas veces, se retribuye ese trabajo visual, se convierte en invitaciones a tocar en vivo. Como que alguien nos conoce y nos permite abrir para ellos o tener un show grande». 

«Hice un par de postulaciones para ojalá viajar al extranjero este año, pero me lo tomo muy con calma. Lo que más me interesa es poder hacer un disco bueno. A mí lo que más me gusta es coproducir con Arturo o con Martín Pérez Roa, que es con quien hice el disco anterior. Soy una persona más introvertida, entonces mi lugar favorito es el estudio, produciendo, o editando los videoclips que grabamos, viendo la post de color. Esos son mis lugares felices, o seguros».

«Sí vienen muchas fechas importantes que todavía no puedo comentar. Dos en particular que me parecen hitos muy importantes para la banda, pero aún no puedo soltar esa pepa». Nota del redactor: se viene potente.

¿Hay fechas tentativas para el próximo sencillo y para el disco?

No lo sé. Depende de qué tanta chala le meto ahora, después del REC, a escribir el siguiente guion en Talca. Me voy a ir como a un retiro espiritual, a editar un videoclip y escribir otro. Dependiendo de eso, la idea es en un par de meses más sacar el siguiente single y que no se acabe este año sin haber lanzado el disco.

Estoy tratando de manejar, ante todo, la salud mental y que este proceso sea disfrutable, porque admito que sufrí mucho con el disco anterior. Lo abríamos, lo cerrábamos, íbamos para atrás, para adelante. Yo realmente tenía loca a Merci. Ojalá ahora sea lo más ordenado y conciso.

 

También puede gustarte...