Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Joss Moisan
El ‘What Happened To The Earth? Tour’ nos trajo a AURORA nuevamente en Chile, en el cuarto show que ha brindado en nuestro país, y también el más grande hasta la fecha. Después de todo, desde su primera visita allá por el 2018 en Lollapalooza Chile –en reemplazo de Tyler, The Creator–, hemos visto su crecimiento paso a paso. Disco a disco. Show a show.

Comenzar a hablar de un concierto como el que brindó Aurora Aksnes es una tarea que exige una aproximación sensible al respecto. Es allí en donde residen cada uno de los propósitos e intenciones que tiene la artista al componer, interpretar y performar, y así ha sido siempre. Es imposible no quitarse la impresión de que, en verdad, la noruega no está haciendo ningún personaje, sino que así es cómo se comporta ella. Es dicha naturalidad la que hace que consiga más y más seguidores de su música, o, mejor dicho, Warriors.
Pero ahora ya lleva una década en el rubro, y pareciera que el éxito que ostenta estos días no hace sino que potenciar el cándido mensaje de empatía tras su propuesta. En un venue más grande, con un show más espectacular y grandilocuente, imposible no sentirse cobijado bajo su amabilidad desde el inicio mismo con «Churchyard», corte art pop de melodías autóctonas que dejó bien en claro el tono del show. La artista crearía toda una instancia para conectar con nuestras emociones y experiencias más profundas, tanto las que nos entregan dicha como las más dolorosas. Misión que llevaría a cabo a través de visuales de ensueño consigo misma como protagonista, con un concepto creativo artístico totalmente deslumbrante que jugaba con un contraste entre penumbras e iluminaciones azuladas y rojizas.

Ya venía «Soulless Creatures», potenciando el ambiente ominoso y particularmente íntimo que se desprendía. Punto que hizo notar en bastantes momentos del show, de lo mágico e importante que es la expresión del amor en todas sus formas, y que el estar compartiendo un mismo instante y espacio con miles de personas no era sino que demostración de ello. De ahí el calor y alegría que emana de su voz, personalidad y manerismos, con un afectuoso saludo previo a «A Soul With No King», celebrado corte de su última obra ‘What Happened To The Heart?’. ¿El público? Totalmente absorto y emocionado.
Acto seguido, dedica unas palabras de valor y aprecio a las mujeres y mujeres trans previo a «It Happened Quiet», mostrando delicadeza y conocimiento de los dolores y experiencias traumáticas individuales y compartidas que viven. Una interpretación totalmente estremecedora, que aún en su singularidad de recursos invadía todo el espacio del Movistar Arena, causando el derrame de lágrimas en muchísimas personas –una tónica inevitable durante su sanador show–.

Uno de los momentos más celebrados de la jornada fue el discurso que brindó AURORA pidiendo el cese al fuego en Palestina, además de unas palabras de aliento ante la elección de Donald Trump como presidente en Estados Unidos. Con bandera palestina en el pecho entregada por el público en reja, la noruega recalcó lo inaudito que es que exista gente que le tenga tanto miedo y resquemor a dicho pueblo, al punto de cometer un genocidio. Dichas palabras nacían del amor puro a la vida y la humanidad, y no tuvo miedo en pronunciarse, ya que, y como ella dijo, «el mundo nos necesita«.
Palabras que calaron profundo en la audiencia chilena, totalmente entregada a corazón abierto para cantar la versión minimalista de «Murder Song (5, 4, 3, 2, 1)» que nos brindaría. Tal era el nivel de preocupación y consciencia respecto de sus alrededores que el concierto fue parado en distintas ocasiones para velar por la seguridad de los asistentes en la cancha, ante los desmayos y signos de deshidratación que mostraban varias personas. Es que amar también es cuidar lo que se quiere, algo tan propio de la naturaleza humana, y a su vez, tan sólo una de las muchas formas de expresar tan bello sentimiento. Y bien que nos lo recordaba AURORA, la dicha del existir y relacionarnos, lo que hizo que «Exist For Love» sonara más fuerte que nunca.

Lo que estaba por suceder fue algo más bien inesperado, incluso para la artista en sí. «Infections of a Different Kind», un tema que jamás toca y ella lo sabe –y nosotros también–, siendo un instante único y casi confesional que sucedió únicamente acá, en el Movistar Arena. Un acto de ternura que transmutaría en un breve acto de preocupación y cuidado por aquellos que estaban teniendo dificultades en la cancha, instante que ameniza interpretando a capella «The Conflict of the Mind» brevemente mientras recibían ayuda aquellos que la necesitaban.
De aquí en adelante, lo de AURORA en Chile ya se perfilaba como un espectáculo de grandes proporciones. Hablamos de una persona con un corazón gigante y una calidad humana que suda en cada movimiento, incluso dentro de los momentos más introspectivos y catárquicos, como lo fue el doblete con «Echo of My Shadow» y una versión arreglada y acústica de «The River». Un símbolo que insta al entendimiento del dolor propio, de convivir con este y aceptarlo para poder seguir adelante, incluso si hay que llorar en el camino. Esto fue AURORA diciéndonos «está bien, es un brote de vida».

Aquí es donde entendemos la gentileza de Aurora Aksnes. Una tan gigante que nos entregó momentos imborrables y rebosantes en melodías que acarician el corazón, como el océano de voces que se formó en «Runaway», el manifiesto potente por la reconexión con «The Seed», e incluso la pura sorpresa de «Running With The Wolves», uno de sus hits más grandes que no venía tocando en esta gira, pero nos la regaló porque, en sus palabras, ella sabe lo mucho que significa para nosotros y también agradeció a su público por hacerla propia.
Tras el profundo éxtasis electrónico en «Starvation» y el cariño burbujeante de «Giving Into the Love», se daría paso al encore con «Cure For Me», el momento más danzarín y, por así decirlo, popero de la noche. Un bálsamo necesario ante la absoluta y potente catarsis de emociones provocada en cada quien, uno que permite dejarlo ir todo y abrazarlo todo al mismo tiempo; una muestra de autocompasión que «Some Type Of Skin» venía a plasmar con un precioso coro que llenaba todo a su paso. Ya casi se completaban dos horas, pero faltaba algo más.

El último acto de profunda sinceridad fue el final mismo. Uno en el que AURORA, sola en el escenario con un teclado, se esmeró en decir unas últimas palabras. Y unas bastantes importantes, en tanto contaba como el pisar fondo le hizo reencontrarse con su hermana que llevaba en esa oscuridad incluso más tiempo que ella. Un momento que, desde la tristeza –y una clara alusión a la depresión– se dirigía a través de la empatía hacia la fortaleza. Tal dolor fue capaz de reencontrar a las hermanas en un vínculo aún más poderoso, al sostener sus manos y seguir mirando con una sonrisa la dicha de vivir –a pesar de la siempre presente oscuridad–.
Palabras que vinieron de la mano con otros dichos al público, que de cierta manera se sintieron íntimos e individualizados. Se manifestó orgullosa de cada quien por haber llegado a este punto en sus vidas, de compartir en comunidad en el concierto, y de seguir vivos a pesar de sostener cargas pesadas, heridas profundas y grandes cicatrices. Todos estos dichos que tomaban un tono aún más honesto, ante la voz quebradiza de la artista al interpretar «Invisible Wounds», en el que se le notó visiblemente llorando en la segunda mitad de la canción.
Hay que ser realmente fuerte para mostrarse así de vulnerable ante miles y miles de personas. Una fortaleza que resonó profundamente, y que, fijo, provocó algún tipo de cambio –o al menos, estímulo– a nivel emocional en cada persona. Incluso si es un empujón para mantenerse firme un poco más. Una bondad que, también, designó el concierto de AURORA en Chile como uno de los mejores de los últimos tiempos.
Setlist de AURORA en Chile:
- Churchyard
- Soulless Creatures
- A Soul With No King
- It Happened Quiet
- Heathens
- Murder Song (5, 4, 3, 2, 1)
- The Dark Dresses Lightly
- Exist For Love
- Infections Of A Different Kind
- The Conflict of the Mind
- Echo Of My Shadow
- The River
- Runaway
- The Seed
- Running With The Wolves
- Starvation
- Giving Into The Love
- Cure For Me
- Some Type Of Skin
- Invisible Wounds
