El k-pop llegó al festival de la mano de la propuesta pop rock de la agrupación surcoreana, causando total efervescencia entre miles de jóvenes que se agolparon en el Axe Stage en el atardecer del sábado 18 de marzo.
Taste makers.
El k-pop llegó al festival de la mano de la propuesta pop rock de la agrupación surcoreana, causando total efervescencia entre miles de jóvenes que se agolparon en el Axe Stage en el atardecer del sábado 18 de marzo.
La noruega brindó una de las grandes presentaciones del festival, caracterizado por el carácter genuino de su personalidad y el efecto catárquico de sus canciones.
Apenas agregados al cartel una semana antes, el grupo trajo la cuota de un indie rock jovial en una presentación que será recordada por sus fans que tanto esperaban su debut.
El debut de Braeden, Cole y Dylan en nuestro país nos trajo una muestra vivaz y colorida de un indie pop que encantó a miles en la calurosa tarde del domingo 19 de marzo.
Después de 3 años de reprogramaciones, la agrupación finlandesa dominó al Teatro Caupolicán con un show que recorrió los 25 años de su carrera.
El dream pop más íntimo congregó a miles de asistentes en el festival.
El rapero español celebró una década de «Kase.O Jazz Magnetism» ante un show sold out totalmente inmerso en el ritual jazz rap que sucedía en el escenario.
El renacer de la agrupación trasandina se sintió hasta la médula, gracias a sus canciones de un indie rock carismático y magnético.
El joven artista de Quilicura conquistó a una masiva audiencia que resistió las altas temperaturas para perrear sus numerosos hits.
El cantautor finalmente concretó su retorno a nuestro país, brindando un show que destacó por su cercanía y delicadez en la interpretación.