Escrito por Felipe León
Poco más de una década tardó Jill Scott en lanzar el sucesor de ‘Woman‘ (2015), años en los que acumuló un sinfín de experiencias musicales, artísticas y personales. Un periodo considerable de tiempo que finalizó su sequía discográfica de la mejor manera posible, con un disco como ‘To Whom This May Concern‘ que recupera tanto la inspiración como la ambición.
Lejos de forzar la creación a los tiempos actuales, la artista escoge profundizar en sus raíces, motivada por una independencia sonora que responde únicamente a sus propias inquietudes. Bajo el alero del neo-soul, principal esqueleto de un larga duración que bordea la hora de duración, sus temáticas líricas giran en torno a las relaciones humanas, la espiritualidad, el sentido de comunidad e identidad afrodescendiente. Diversidad de temas respondidos con una versatilidad musical.
Una variedad de enfoques estilísticos se van posicionando en distintos momentos del álbum, según la visión de Jill Scott lo indique. Es tal la libertad con la que actúa en ‘To Whom This May Concern‘, que su canto triunfante y meloso suena propio en escenarios relacionados al hip hop, tal como sucede en cortes como «Dope Shit» con Maha Adachi Earth, apertura consciente que conecta con el boom bap en «Norf Side» con Tierra Whack o el abstracto en «Ode to Nikki» junto a Ab-Soul.
Pero es en el soul donde yacen sus mayores tesoros como «Pressha«, «Be Great» feat. Trombone Shorty, «Beautiful People«, «Àṣẹ«, «BPOTY» con la leyenda de la mobb music, Too $hort, «The Math«, «Don’t Play» o «To B Honest» junto a JID. La cantante de Philadelphia se despacha todo un regreso en forma, en el que puede ser su mejor disco desde, ¿‘Who Is Jill Scott? Words and Sounds Vol. 1‘?
