Escrito por Felipe León
Más allá de la consistencia de Rob Zombie al lanzar música nueva, sus últimos álbumes no fueron la gran cosa. En parte la fórmula parecía agotada, un tanto sobre explotada, sin el brillo que caracterizó sus primeros años como solista, algo que viene a recuperar no en su totalidad pero sí a refrescar con su más reciente estreno, ‘The Great Satan‘. Un registro producido por Zeuss que además trae de regreso a dos viejos conocidos de la casa: Riggs en guitarra y Blasko en bajo.
Viejos trucos del artista yacen a la orden del día, manteniendo su estrafalario satanismo que busca sobre toda las cosas generar shock. Bajo planteamientos que apuntan directo al metal industrial con ciertos toques de groove, ubica su horror/sci-fi de inspiración cinematográfica clase B en canciones pesadas, distorsionadas y mecánicas, las que rescatan ese ataque sin concesiones de escalofriantes repercusiones.
Lejos de ser solo dulces metalizados, su propuesta se robustece por recuperar algo de ese espíritu que solo sus dos primeros discos tienen, de un modo mucho más compacto. Lo que se percibe en temas de cabecera como «Heathen Days«, «F.T.W. 84«, «Revolution Motherfucker«, «(I’m a) Rock «N» Roller«, a la par de otras como «Black Rat Coffin«, «Tarantula«, «Punks And Demons«, «The Devilman«, o «The Black Scorpion«, que reflejan la teatralidad característica de Rob Zombie, a ratos redundante pero con más a favor que en contra.
Las composiciones en sí son más disfrutables, precisas para cabecear e incluso moshear con ‘The Great Satan’. Un larga duración fiel a su estilo, ideal para quienes dicen «a lo que vinimos».
