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La música urbana se toma la última noche: Paulo Londra, Pablo Chill-E y Milo J dominan Viña

La última noche del festival internacional combinó consagración, nostalgia y nuevos hitos musicales. La jornada comenzó con el triunfo del español Antoñito Molina en la competencia internacional con Me Prometo y continuó con una maratónica programación marcada por los esperados shows de Paulo Londra, Pablo Chill-E y Milo J, quienes conectaron con el público hasta la madrugada.

 

Un regreso al trap latino

La última noche del Festival de Viña del Mar comenzó como una verdadera cápsula temporal que trasladó al público a los años dorados del trap latino. Y no podía ser otro quien diera el puntapié inicial más que uno de los mayores exponentes del género en Argentina, Paulo Londra. Pasadas las diez de la noche, el cantante apareció entre el público vistiendo una bata de boxeo, avanzando directamente hacia el escenario en medio de la expectación de los asistentes.

Al llegar al escenario, se posicionó sobre una tarima en forma de cubo para dar inicio al show con uno de sus temas más conocidos e icónicos, Por Eso Vine. El momento desató la euforia del público que, minutos antes, no dejaba de corear su nombre para que apareciera, y que ahora transformaba esos gritos en celebración, cantando y bailando sin pausa junto al artista.

Durante la noche, el cantante repasó éxitos como Me Tienes Mal, Tal Vez y Cuando Te Besé, canciones que transportaron al público a otra época, despertando la nostalgia a través de letras que marcaron a toda una generación. Sin embargo, el protagonismo no recayó únicamente en el artista, ya que la banda que lo acompañaba también tuvo momentos destacados, especialmente cuando la guitarrista brilló con un solo durante la interpretación de Maldita Abusadora.

“Muchas gracias por el cariño, el aguante de todos estos años”, expresó el artista durante el espectáculo, instancia en la que también quiso demostrar su cercanía con Chile. De hecho, durante los días previos al festival se le vio compartiendo con fanáticos e incluso jugando partidos de fútbol con personas de Viña del Mar. En esa misma línea, su presentación incluyó una invitada especial, Anita Tijoux, quien se sumó primero para interpretar una estrofa de La Rosa de los Vientos y luego cantar junto a Londra 1977.

Por todas estas razones, tras finalizar Tal Vez, canción que iluminó la Quinta Vergara con cientos de celulares encendidos, el público no dudó en exigir la Gaviota de Plata. En cuestión de segundos, y sin dar tiempo a que los animadores abandonaran el escenario, también comenzaron a pedir la de Oro, reflejando el cariño y reconocimiento hacia la extensa trayectoria del artista. Finalmente, cerró su presentación con la infaltable Adán y Eva, dando paso a la continuación de una noche en la que la fiesta estaba lejos de terminar.

El histórico debut de Pablo Chill-E

Cerca de la una de la madrugada, Pablo Chill-E asumió el desafío de animar el intermedio de la noche con su esperado debut en la Quinta Vergara. Abriendo su presentación con Vibras, el exponente del trap chileno dio inicio a un show donde, en cada detalle y sorpresa, quedó reflejado el profundo agradecimiento hacia los seguidores que lo han acompañado a lo largo de su trayectoria.

Con un escenario ambientado como una población, cuya escenografía incluía una animita en homenaje a sus amigos fallecidos Galee Galee, Kevin Martes 13, Giuliano Yankees y Milan, el artista construyó una puesta en escena profundamente simbólica. A esto se sumó un grupo de bailarines que, con coreografías totalmente alineadas a su estilo, parecían protagonizar un espectáculo paralelo, conquistando a todos con un show que mantuvo intacta su verdadera esencia.

“Por fin estamos aquí después de tanto esfuerzo, después de pensar que nunca íbamos a llegar por ser un poquito marginados. Pero aquí estamos, representando a todos los periféricos, a todos los marginados. Shishigang en la casa”, expresó Pablo durante una pausa del espectáculo.

Y es que, tal como señaló, su presentación buscaba representar a toda una comunidad. Por ello, parte fundamental del show fue compartir el escenario con cercanos y colaboradores de su trayectoria, invitando a distintos artistas a interpretar algunos de sus éxitos, como Yung Beef con Singapur, Julianno Sosa con Dale Tu Kolin, Arte Elegante con Bendición, Aqua VS con Big Cut y Bryartz con Gitana.

Pero eso no fue lo único que marcó la presentación, ya que uno de los momentos más significativos llegó cuando interpretó lo que él mismo denominó como el “himno de Chile”, My Blood. El tema comenzó con la participación de un organillero que interpretó la introducción, dando paso a un instante cargado de simbolismo cuando el artista tomó uno de los tradicionales remolinos pequeños y lo dedicó “a todos los niños que ya no están por la maldad del ser humano”, generando uno de los pasajes más emotivos de la noche.

Su paso por la Quinta Vergara estuvo marcado por diversos momentos cargados de simbolismo. Durante el espectáculo, dio espacio a chinchineros para presentarse en el escenario y, tras interpretar Big Cut, pidió un minuto de silencio en homenaje a Galee Galee, uno de los colaboradores del tema. Sin embargo, el instante más personal llegó al recibir la Gaviota de Oro, cuando solicitó permiso para compartir un discurso que había preparado especialmente para la ocasión.

“Le dedico esto a mi familia y amigos que me están viendo, para todas las residencias y hogares de menores, en especial el Ciudad del Niño de Hualpén, el Carlos Antúnez de Providencia y el San Pedro de Amengual de Recoleta, que hoy en día ya no existe, como va a dejar de existir el de Hualpén por la venta de terrenos para proyectos inmobiliarios”, expresó sobre el escenario.

No había mejor cierre que Shishigang, uno de los temas más importantes de su carrera musical. Con el galardón en mano, descendió hasta el palco para cantar junto a su público, poniendo fin a lo que probablemente fue una de las noches más especiales de su trayectoria, rodeado de quienes lo han apoyado día a día. Entre ellos también estuvieron Young Cister y Pailita, quienes asistieron para acompañarlo, siendo captados en distintos momentos durante el espectáculo.

Cerrando con amor al folclore

Siendo las 2:45 de la madrugada, el Monstruo se mantenía intacto, expectante ante la inminente aparición de Milo J sobre el escenario. El espectáculo comenzó con la intervención de la murga Agarrate Catalina, agrupación dedicada al género musical popular característico de los carnavales de Uruguay, Argentina y España. Durante los primeros minutos, la puesta en escena mostró un altar con fotografías donde destacaban figuras como Mercedes Sosa y Violeta Parra, anticipando el tono latinoamericano que marcaría el inicio del show.

Dando inicio con Bajo de la Piel, el artista argentino apareció sobre el escenario acompañado de un muñeco que lo representaba sin cabeza, al que apuñaló por la espalda antes de dejarlo caer, mientras él mismo llevaba un puñal incrustado detrás. La impactante escena dio paso a un recorrido por sus temas más populares, poniendo especial énfasis en el tributo al folclore presente en su último álbum, La Vida Era Más Corta, con interpretaciones de canciones como Solifican12 y Gil

Y es que sus seguidores han generado una profunda conexión con este disco, lo que se reflejó en que varios de los temas más solicitados por el público pertenecieran precisamente a este trabajo. Uno de los momentos más icónicos del espectáculo llegó durante la interpretación de Ama de mi Sol, cuando el influencer Joseph Arancibia Vergara le pidió matrimonio a Fran Caldera, robándose todas las miradas. “¡Felicidades, che!”, comentó Milo desde el escenario, mientras el público reaccionaba entre aplausos y gritos.

Pero el amor en el aire no terminó ahí, ya que el cantante también buscó demostrar el cariño que siente por el país. “Chile es un país hermoso, cada día me sorprende más”, confesó sobre el escenario. El gesto se reforzó cuando, al quitarse la chaqueta, dejó ver que llevaba puesta la camiseta de la selección chilena. Además, sorprendió al público al invitar a Akriila para interpretar juntos su más reciente colaboración, Llora Llora.

Dentro del público era posible ver a numerosos asistentes visiblemente conmovidos por las letras de sus canciones, generando una conexión colectiva marcada por la identificación con sus historias. Esto se hizo aún más evidente cuando comenzó a interpretar Niño, instante en el que el artista guardó silencio para que el público cantara por completo la primera estrofa. Una escena similar se repitió con Luciérnaga, donde el recinto permaneció en calma y más de un espectador, entre lágrimas, fue captado por las pantallas.

La presentación de Milo J se convirtió en una verdadera carta de amor al folclore argentino y latinoamericano. En esa línea, el artista invitó al dúo Los Campedrinos, representantes de su país en las competencias del festival, para interpretar juntos La Taleñita. Al momento de recibir la Gaviota de Plata, bastaron solo unos segundos para que el público comenzara a exigir también la de Oro, sellando una madrugada consagratoria que culminó cerca de las cuatro con Rara Vez, uno de los primeros y más populares éxitos de su carrera.

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