Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro Pino
Esta nueva visita de Pet Shop Boys en Chile tuvo un sabor mucho más especial, lo que se responde en un gran porcentaje por su paso por el Festival de Viña del Mar 2026, conformándose como uno de los shows más celebrados en la historia del certamen. Pero Neil Tennant y Chris Lowe ciertamente se empaparon de la cultura chilena durante los días que estuvieron aquí, siendo de lo más receptivos y agradecidos con la propia sinergia de ovaciones y premios de Viña 2026, así como su apreciación por el país que se tradujo en el anuncio sorpresa de un tercer show en el Caupolicán –y a beneficio de la Fundación Santa Clara–.

Sí, algunas pueden ser cosas extramusicales, y otros asuntos estrictamente ajenos de lo que sucedió en Movistar Arena como un espectáculo en sí mismo. No obstante, el público puede convertirse en un factor fundamental en los conciertos, de eso no cabe duda. Y, en este caso, la fiebre por el dúo británico ciertamente fue esencial a la hora de generar un ambiente a favor del show y el disfrute de los asistentes.
Algo que estaba, en cierta medida, asegurado, pues Pet Shop Boys trajo nuevamente su gira ‘Dreamworld: The Greatest Hits Live’, por lo que, como dice su nombre, Tennant y Lowe llegaron con un repertorio cargadísimo de éxitos que, difícilmente no podrían tener éxito. Mucho menos con el carácter detallista del dúo, quienes no dejan ningún detalle al azar.

Por eso desde el comienzo con «Suburbia», vistiendo sus particulares máscaras y estando visiblemente sobre el escenario sólo ambos –su banda se encontraba detrás de la muralla enrejada móvil con pantallas led–, el público ya se encontraba en su bolsillo. El sonido era de lo más perfecto, y la performance vocal de Tennant está en plena forma incluso a sus 71 años de edad. De allí todo fue una fiesta enlazada entre matices sintéticos y electrónicos que hicieron gala del estatus influyente de los Pet Shop Boys.
Tras quitarse las máscaras en «Opportunities (Let’s Make Lots of Money)», los británicos hicieron cantar a todo el Movistar Arena con «Where The Streets Have No Name (I Can’t Take My Eyes Off You)», pieza que evidenció la siempre sorprendente habilidad del dúo a la hora de versionar y hacer propios los tracks de otros proyectos –en este caso, de U2 y Frankie Valli–. No por nada uno de sus hits más gigantes es «Always On My Mind», la prueba más gigantesca de esto.

Cuando vienes con puros éxitos, los dedos de ambas manos se hacen insuficientes a la hora de recordar momentos memorables. Ciertamente ese fue el caso con los británicos, y sobre todo porque el público, bien misceláneo en términos de grupo etario pero inclinado al promedio de 40-50 años, se las cantó todas: «Rent», «Domino Dancing», «New York City Boy», o incluso ese momento tremendo de herencia latina en «Single-Bilingual / Se a vida é (That’s the Way Life Is)», uno de los instantes más álgidos de la velada.
Todo importaba un lujo. Todo estaba a la medida exacta, llevadas a cabo y dispuestas con pulcritud. La puesta en escena, las performances de los músicos, las performances vocales de Tennant, el sonido, el juego de luces, el carácter dinámico de las visuales, las canciones, absolutamente todo. Y, aún dentro del alto nivel del mismo, no se sentía robotizado, más allá de que pueda existir una pauta –que probablemente tanto la edad como el tipo de show demandan–.

Pero cielos, de verdad, cada canción era un lujo. «Love Comes Quickly» emocionó, «Dreamland» sonó monumental, «What Have I Done To Deserve This?», con un dueto entre Neil y su corista que tomó el rol de Dusty Springfield, o, por supuesto, la oscura, lúgubre y seductora «It’s A Sin», que fue coreada con fuerza por un mar gigantesco de gente totalmente embobada por este mundo de sueños desplegado.
Ya el final, con el groove hipnótico de «West End Girls» y la dulce «Being Boring» fue de lo más apoteósico, en el sentido de dejar en lo más alto una velada que sólo contaba con puntos altos, valga la redundancia. Va más allá de que sean sólo éxitos, sino que estos éxitos lo son justamente porque los Pet Shop Boys son de los máximos cultores de este tan abundante subgénero musical: el synthpop. Le dieron significado, forma y sonido, y es esa trascendencia la que se siente en cada nota de Lowe y cada verso de Tennant. De allí las ruidosas y extensas ovaciones que brindó el público al dúo, de esas que no se suelen ver.
Y sí, faltó «Go West», pero bueno. Asuntos legales que esperamos que, de haber una próxima visita, ya hayan sido resueltos.
Setlist de Pet Shop Boys en Chile:
- Suburbia
- Can You Forgive Her?
- Opportunities (Let’s Make Lots of Money)
- Where the Streets Have No Name (I Can’t Take My Eyes Off You)
- Rent
- I Don’t Know What You Want but I Can’t Give It Any More
- So Hard
- Left to My Own Devices
- Single-Bilingual / Se a vida é (That’s the Way Life Is)
- Domino Dancing
- Dancing Star
- New York City Boy
- The Pop Kids
- A New Bohemia
- Jealousy
- Love Comes Quickly
- Paninaro
- Always on My Mind
- Dreamland
- Heart
- What Have I Done to Deserve This?
- It’s Alright
- Vocal
- It’s a Sin
- West End Girls
- Being Boring
