Escrito por Felipe León
Para la segunda mitad de los 90’s comenzaron a salir diversas bandas que marcarían el midwest emo para siempre, a través de lanzamientos que aún hoy se siguen escuchando con atención. ‘The Power of Failing‘ (1996) aparece como un claro ejemplo de la bonanza creativa que el género vivía en sus primeros años, siendo fundamental para comprender el legado que dejó en Mineral.
Como buena contribución al ideal sonoro del midwest emo, su estilo entre pausado e introspectivo se muestra también enérgico y potente, accionando esta dinámica en un recorrido de 10 canciones de cargan con una fuerte emotividad, fragilidad y tristeza. La banda genera un torbellino de evocaciones melancólicas y sentimentales, interpretadas desde una integridad tal que sus voces crudas y vulnerables, así como el carácter inmersivo como expansivo de sus instrumentos, buscan dar con lo auténtico a toda costa.
Entre reverberaciones y arpegios, Christopher Simpson y Scott McCarver conectan las 6 cuerdas a una música emotiva, sí, pero sobre todo espiritual. Una distorsión cuidada como intensa, sumado a un ritmo contenido que en reiteradas ocasiones le da un peso extra a los momentos más ruidosos, cortesía de Gabriel Wiley y Jeremy Gomez, formulan el escenario ideal para que el propio Simpson arremeta con su característico estilo vocal, en medio de reflexiones y mediaciones personales con un fuerte trasfondo cristiano.
La desesperación que generan los sentimientos de culpa, así como la magnitud del amor o el miedo al fracaso, aparecen como relatos dentro de ‘The Power of Failing‘, un disco que puso a Mineral para siempre en el mapa. He ahí la importancia de temas como «Gloria«, «If I Could» o «Parking Lot«, de los más populares que tienen, aunque otros cortes tipo «Dolorosa«, «Five, Eight and Ten«, «Slower«, «July» o «80 – 37» son igual de esenciales.
