Escrito por Felipe León
La década de los 70’s comenzaba a llegar a su fin, no sin antes ser testigo de un álbum importante en la carrera de Thin Lizzy, algo que no dice mucho considerando el valor de su tremenda discografía. Se trata de ‘Black Rose: A Rock Legend’ (1979), un lanzamiento que vino un poco a poner orden en la trayectoria de la banda irlandesa, dada las circunstancias en las que se encontraba el proyecto en ese entonces.
Entre adicciones a las drogas y problemas personales, sus integrantes Philip Lynott, Scott Gorham y Brian Downey levantaron un álbum legendario para el hard rock. Un panorama complejo que incidió en el proceso de creación del noveno larga duración, que trajo de regreso como miembro activo a un viejo conocido de la casa: Gary Moore. De inmediato las dinámicas guitarreras se tornaron más técnicas y pensadas, mientras que la voz abandonó la crudeza en busca de un mayor cuidado en su ejecución.
El tono declamatorio de piezas como «Róisín Dubh (Black Rose) – A Rock Legend» o «Waiting for an Alibi«, da cuenta de las variaciones en la forma de cantar que emplea Lynott, a ratos bastante emotivo como en «Sarah». En todos los ámbitos ‘Black Rose: A Rock Legend‘ se percibe como un disco de mucho corazón, adaptándose a contextos sonoros más limpios y prolijos, demostrando que las canciones del grupo son gigantescas a pesar del estilo.
Cabe recalcar la labor de Tony Visconti en producción, que si bien no terminó del todo bien por ciertas tensiones de estudio, ayudó a remarcar la esencia del registro. El Thin Lizzy de siempre en canciones como «Do Anything You Want To«, «With Love» o «Got To Give It Up«, con esa impronta rebelde que sin titubear pasa a algo más sensible y elaborado.
