Escrito por Felipe León
Desde su aparición en la década de los 90’s, las vertientes más extremas del emo ocupan un lugar importante en los circuitos más independientes. Se puede decir que cada nueva generación ha tenido exponentes de alto impacto, que no tienen nada que envidiar a los clásicos, tal como ocurrió con el álbum debut de Blind Girls aparecido bajo el nombre ‘Residue‘ (2018).
Anteriormente la banda australiana despachó una serie de EP’s que profesaban el lado más rabioso del screamo, además de un EP con la banda japonesa Sans Visage. Pero no fue hasta su primer larga duración que los frutos de la composición expresaron todo su potencial, atreviéndose a indagar desde un gritón estilo vocal tan iracundo como apasionado, al borde de lo caótico, con la capacidad de traspasar su impulso emotivo a las canciones.
La manera en que Sharni Brouwer llevar su garganta al límite se condice con lo que busca expresar, recreando imágenes mentales de lo más oscuras, a través de líricas introspectivas que se miden entre el dolor y la confusión. Entre instrumentales cambiantes, agresivas y ansiosas surgen traumas del pasado, problemas de desconexión personal y agotamiento emocional, Blind Girls genera un espacio de liberación sobre expiar los males y transformar el sufrimiento en música.
21 minutos son suficientes para despachar un inspirado disco de emoviolence, donde la catarsis se manifiesta con enfado, desenfreno y pasión. ‘Residue‘ es el ejemplo claro de que álbumes así se siguen haciendo, inyectando de energía la escucha con canciones como «The Ghost in My Eye«, «Nightshade» o «The Ghost in My Eye«. Pesos pesados que junto a otras destacadas como «Breaths«, «Extertion«, «Burial» o «Discarded Pictures» hablan muy bien del proyecto.
