Escrito por Felipe León
Para el inicio de los 60’s Max Roach ya era un nombre en el mundo del jazz, sobre todo por sus discos de hard bop junto al trompetista Clifford Brown, previo a su fallecimiento en 1956. Años después entre otros discos lanzó ‘We Insist! Max Roach’s Freedom Now Suite‘ (1960), experiencia ligada al jazz avant-garde que apareció como una declaración política, en plena época de la lucha por los derechos civiles de la comunidad afroamericana en Estados Unidos.
A modo protesta el baterista confió su imaginario contestatario a un selecto grupo de músicos, entre los que se encontraba la cantante Abbey Lincoln, el saxofonista Coleman Hawkins y conguero Olatunji. Con ellos fue que dio vida a un registro simbólico sobre resistencia, comenzando desde los tiempos de la esclavitud hasta los tumultuosa década de los sesenta, donde la música aterriza en temas como el apartheid sudafricano, la segregación en USA y el racismo generalizado de la sociedad.
Desde una aproximación que busca retratar las injusticias históricas contra la comunidad afrodescendiente, Max Roach junto al letrista Oscar Brown realizan una suite que homenajea al continente africano. Es común ver cantos dramáticos y tensionales, así como declamaciones que apuntan a lo comunitario, donde la lógica llamada-respuesta conecta con su inspiración ancestral. Durante 5 movimientos que poseen un sonido algo serio, tribal y sombrío, con raíces experimentales aún sujetas a ciertas lógicas cincuenteras del hard bop.
No obstante ‘We Insist! Max Roach’s Freedom Now Suite‘ se siente muy propio de los años en que la contracultura se hizo más popular, movimientos u organizaciones políticas se tomaron la discusión y la música no temía apuntar a los responsables de la miseria. Mejor dicho en canciones como «Driva’ Man«, «Freedom Day«, «Triptych (Prayer – Protest – Peace)«, «All Africa» y «Tears for Johannesburg«. Puro jazz político.
