Escrito por Oscar Cortés
Fotos por Jonfo Van Overbeke
Este 10 de febrero, The Cardigans volvió a aterrizar en nuestro país tras una larga espera. Una que ha significado siete años sin un contacto directo, y que en primera instancia me hizo pensar que quizás esa conexión con nuestro país no estaría tan bien construida, pero genialmente me equivoqué. Y es que lejos de diluirse ese amor, los años le permitieron renovarse e incluso llegar a un público más joven.
De hecho, en el Teatro Caupolicán –el recinto encargado de recibirlos– se podía ver esta mezcla de edades entre el público. ¿Y lo mejor de esto? Se notaba que el objetivo era compartido; bailar, disfrutar y cantar. Todo lo demás quedaba en segundo plano, y así quedó demostrado apenas inició la primera canción, “Your New Cuckoo”.

La entrada fue maravillosa, con esos pajaritos de fondo y una batería que va tomando impulso de a poco, Nina Persson apareció en escena al ritmo de la música. Una presencia imponente por lo demás, digna de quien fue y sigue siendo una icono musical. Y mientras el público coreaba la letra de esta primera canción, quedó claro que la noche sería mágica en todos sus sentidos.
Las siguiente canciones serían “Daddy’s Car” y “Sick & Tired”, siendo esta última una bastante reveladora, ya que justamente Nina vendría algo enferma de la garganta y así lo dio a conocer desde el inicio del show. Pero incluso con este gran contrapié, la vimos entregando toda su alma en cada canción mientras era apoyada por los fanáticos chilenos.

De esta forma, canciones como “Travelling with Charly”, “You’re the Storm” y “For What It’s Worth” pasaron a transformar el recinto en un karaoke donde se podía ver a la gente bailar por un lado y saltar por otro, una fiesta clara y directa. Hasta que llegamos a un momento clave, donde Nina nos cuenta que tiene una canción especial que, sin duda, nosotros nos sabemos. Una canción importante y que es especial cantarla aquí.
Entonces, “Gracias a la vida” de Violeta Parra comenzó a ser interpretada por la banda, primero en sueco y después en español. En el ambiente se notaba que era algo especial, un cover que uno no se imaginaria escuchar, pero que realmente llegaba al corazón. En la segunda parte de la canción, cuando ya el español pasó a ser protagonista, todo el público acompañó, entregando un momento que será difícil de olvidar.

Para este momento, incluso a Nina se le olvidó que estaba enferma, estoy seguro. Y es que su voz se encontraba impecable, tanto que “Beautiful One”, “Communication” y “Iron Man” (un cover de Black Sabbath) se escucharon de manera magnifica. Un regalo para los oídos. De esta forma, saltamos al exitazo “Lovefool”. El tema que fue cantado por todos y cada una de las personas que se encontraba en el Teatro Caupolicán, dejando claro que es uno de esas canciones que nunca pasaran de moda. Y ya para cerrar “Carnival” y “I Need Some Fine Wine and You, You Need to Be Nicer” fueron la manera perfecta.
Después de que la banda saliera del escenario, me quedé con la sensación de que grandes éxitos habían quedado fuera. Pero claro, una hora y media no da para tanto. Y justamente en medio de este pensamiento, The Cardigans volvió a escena para cerrar con “Paralyzed”, “Erase/Rewind” y la mítica –mi favorita– “My Favourite Game”. Un final increíble, donde pude recordar mi infancia y cantar a todo pulmón.

