Escrito por Felipe León
Se suele mencionar a Sepultura como la banda más grande de metal a nivel latinoamericano, algo que a estas alturas parece obvio. Ahora se puede decir que en su época dorada entre ‘Schizophrenia‘ (1987) y ‘Roots‘ (1986) fueron de las más importantes a nivel mundial, dado el despliegue creativo altamente agresivo que tanto aportó al lado más extremo. En medio de ese panorama, ‘Chaos A.D.‘ (1993) es de los más interesantes a discutir.
El beneplácito de contar con dos éxitos populares, y más encima en la apertura como «Refuse / Resist» y «Territory«, le brindó un valor agregado que se condice con los habituales comienzos potentes de sus álbumes en esa época. Al mismo tiempo denota el carácter político que será sustento de toda la obra, dejando de manifiesto críticas al autoritarismo imperial, las grietas de su devorador actuar, la violencia policial que lo ampara y la resistencia que se genera como respuesta a la imposición.
La sola inclusión de influencias tradicionales de Brasil conecta con los tópicos coloniales que arrastra la identidad de los músicos, promovidos bajo un giro sonoro evidente. Cuando su costado thrash alcanzó la cúspide en ‘Arise‘ (1991), Andreas Kisser, Max Cavalera, Igor Cavalera y Paulo Jr. apostaron por darle una salida más amplia a las canciones desde un groove metal pesado y tribal.
Rápido se convirtió en el más exitoso de Sepultura hasta ese entonces, en parte por el buen manejo del grupo a las dinámicas de ‘Chaos A.D.‘. He ahí temas que encarnan estas novedades como «Propaganda«, «Amen«, «Slave New World«, «Nomad» o «Manifest«, mientras que otras como «Biotech Is Godzilla» o el cover a New Model Army en «The Hunt«, si bien diversifican el camino lo sacan de su órbita sin mayor aporte, salvo «Kaiowas«. Detalles que no restan su importancia histórica.
