Por Yaritza Contreras Tapia
Foto por @garygophoto
Viña del Mar abrió el fin de semana con un público que cruzaba generaciones. Hijos, papás, amigos y parejas llegaron al Teatro Municipal para ver a una banda que convirtió la sátira de la vida cotidiana en su sello más reconocible. En la espera, mientras el escenario encendía sus luces, se sentía la certeza de que todos cantarían más de una canción de principio a fin.
Con dos fechas agotadas, el 29 y 30 de enero, Cuarteto de Nos se presentó en el recinto de la Ciudad Jardín. El show fue parte de su tour “Puertas”, nombre de su último álbum publicado en 2025. Durante casi dos horas, el grupo uruguayo recorrió sus temas más recientes. También hubo espacio para himnos ya infaltables del repertorio, como “Lo malo de ser bueno” y “Algo mejor que hacer”.
El público estaba impaciente por escuchar sus favoritas. A minutos de que comenzara el espectáculo, los gritos se multiplicaban y el nombre de “Roberto”, el vocalista, se repetía entre las filas. El suspenso se rompió cuando los integrantes aparecieron en el escenario y comenzaron los primeros acordes de “Cara de nada”. Desde ese momento no hubo vuelta atrás, la euforia no bajó en toda la noche.

Complicidad entre la banda y el público
Y es que, con más de 40 años de trayectoria, podría pensarse que las canciones más coreadas serían solo los clásicos. Pero con Cuarteto de Nos no ocurre así. Sin importar el año de la pieza que sonara, no hubo un solo momento en que el público dejara de cantar. A ratos, parecía una competencia por ver quiénes sabían mejor las letras: los fans o los propios músicos sobre el escenario.
No importaba cuántos años tenía el público. Todos saltaban y gritaban, como si fueran conscientes de que cada minuto pasaba demasiado rápido. Porque si algo define a los uruguayos, es esa capacidad de unir a personas de distintas edades en un mismo coro. Se veían adultos cantando con emoción himnos que claramente han marcado sus vidas. Más cerca del escenario, una fila de niños bailaba feliz, coreando temas que probablemente forman parte de su día a día en familia.
“Le agradecemos a todos ustedes estas dos funciones en el Teatro Municipal”, dijo Roberto Musso durante la primera pausa, destacando lo felices que estaban de volver a presentarse en Viña del Mar. Esa alegría se mantuvo presente durante toda la noche, en las introducciones de cada canción, siempre con una pizca de humor; en las miradas cómplices hacia el público; en los saludos desde el escenario e incluso en los momentos en que los integrantes se lucían al notar a alguien grabando con su celular en primera fila.

La conexión con las letras
La noche transitó por distintas emociones, casi como un recorrido guiado por el propio repertorio de la banda. Hubo momentos de euforia total, con el público bailando en conjunto piezas como “El perro de Alcibíades” y “Maldito show”, donde las butacas parecían quedar en segundo plano frente a las ganas de bailar sin parar.
También hubo instantes de mayor atención y concentración con temas como “Contrapunto para Humano y Computadora”. En esos minutos el ambiente cambió. Aunque el entusiasmo seguía presente, se transformó en una escucha más atenta, casi reverente. Las miradas se dirigían fijas al escenario, siguiendo cada palabra y cada gesto, como si el público supiera que ahí había una reflexión que valía la pena absorber.
Pero lo que más destacó fue la conexión emocional que se generó en títulos como “No llora”. Casi como un acto reflejo, varios padres abrazaron a sus hijos y se quedaron balanceándose juntos, mientras la música envolvía el teatro. Fue uno de esos momentos en que el concierto dejó de ser solo un espectáculo y se convirtió en un recuerdo compartido que, para muchos, probablemente se quedará dando vueltas mucho después de que se apagaran las luces.

Porque entre la cercanía del show, los visuales que emocionaban al público y un repertorio que recorrió distintas etapas de la historia de Cuarteto de Nos, se generó algo más que un concierto. Se vio a generaciones unidas, familias felices por compartir la experiencia, amigos bailando sus favoritas, parejas que se miraban mientras cantaban. Cada grupo vivía el espectáculo a su manera, pero todos parecían moverse bajo la misma energía, como si las canciones fueran un punto de encuentro al que siempre se puede volver.
Por un par de horas, todos estuvieron unidos por el amor que sienten por su música. Un cariño que se notaba en los coros multitudinarios, en los aplausos que se extendían más de lo habitual y en la dificultad de muchos para dejar de exigir unos minutos más incluso cuando las luces empezaban a encenderse. Y sobre el escenario, ese afecto fue claramente recíproco, cerrando la noche con la sensación de que lo vivido no fue solo un concierto, sino un recuerdo compartido que seguirá sonando mucho después.
El paso por Viña del Mar forma parte de una gira que seguirá llevando a Cuarteto de Nos por distintos escenarios del mundo. Entre las próximas presentaciones están sus conciertos en el Movistar Arena de Madrid (10 de marzo), el Sant Jordi Club de Barcelona (11 de marzo), el Jackie Gleason Theater de Miami Beach (5 de abril) y la sala Warsaw de Brooklyn, Nueva York (7 de abril).
Setlist de “Puertas Tour”:
- Cara de Nada
- Hernandez
- Ya no sé
- Lo malo
- Algo mejor
- El cuarteto de Nico
- Hermes
- Como pasa el tiempo
- Ganaron los malos
- Marioneta
- El perro
- Maldito Show
- Contrapunto
- Esplín
- No llora
- Rorschach
- Me amo
- Cinturón
- Gaucho
- Invierno
- Miguel
- Damian
