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My Chemical Romance en Chile: La dramática espectacularidad

Escrito por Felipe León
Fotos por @guilleasalazar

Cuando parecía lejano volver a tenerlos juntos sobre un escenario en Chile, My Chemical Romance confirmó no solo una sino que dos fechas en el Estadio Bicentenario de La Florida, en el marco de su gira ‘Long Live: The Black Parade‘. Ayer miércoles 28 de noviembre se vivió la primera jornada de regreso a nuestro país, convirtiéndose en algo más que solo un buen concierto.

La música comenzó a sonar fuerte unas horas antes de su arribo, siendo HVNVBI la banda encargada de abrir el certamen. A todas luces un acierto su elección, en parte porque su estilo de música calzó perfecto con el de sus anfitriones, pero también porque no se guardaron nada en su presentación, la que estuvo cargada de melodías, gritos e intensidad.

The Hives: carisma, vitalidad y distorsión

Si bien la mayor parte de la audiencia asistió para ver a My Chemical Romance, la sola presencia de The Hives animó aún más las cosas. Como no si la banda sueca es reconocida por brindar conciertos llenos de carisma, vitalidad y distorsión, lo que no fue una excepción en su paso por el recinto de La Florida.

Ante la constante arenga -a ratos humorística- de su vocalista, Howlin’ Pelle Almqvist, se fue desarrollando el show como tiene que ser un buen show de The Hives. Mucha adrenalina, canciones para saltar y corear, saltos y muecas, y la conexión perpetua entre la banda y un público que en parte ya los conocía y en parte no, pero que de seguro se llevaron una muy grata impresión por lo mostrado.

Canciones de estadio tienen por montón, y claro, solo hubo una pequeña probada de lo que son capaces pero bastó para dejar su nombre puesto en la memoria de los asistentes. Al ritmo de piezas como «Main Offender«, «Bogus Operandi«, «Hate to Say I Told You So«, «Tick Tick Boom» o el gran cierre con «The Hives Forever Forever The Hives«, levantaron los ánimos frente a la inclemencia de un calor que a más de alguno le pasó la cuenta.

My Chemical Romance: La dramática espectacularidad

A eso de las 21 horas cuando poco a poco la noche comenzaba a caer, My Chemical Romance hizo su aparición, desatando un bullicio que en gran parte del show de mantendría. Porque si hay algo que aplaudirle al público fue su constante entrega a la hora de cantar, lo que se notó desde un comienzo con «The End«, «Dead!» y «This Is How I Disappear«.

El tono operático, trágico, teatral y dramático que promueve la banda de New Jersey caló hondo hace más de 20 años atrás, conservando todavía la esencia que les hizo grandes en su época hasta la actualidad. En ese sentido cabe resaltar el buen nivel mostrado por sus integrantes, con Gerard Way oficiando como maestro de ceremonias de un espectáculo hecho con grandilocuencia y espectacularidad.

Si la escenografía cumplió un rol estelar, así como los trajes, visuales y puesta en escena en general, la música fue el motor con el que My Chemical Romance encantó a la totalidad del estadio. Intensidad al límite bajo una distópica realidad que resuena muy bien con los tiempos actuales, sumado a líricas que no pierden vigencia ni relevancia, como si 20 años atrás supieran perfectamente como sería el estado del mundo hoy en día.

Clave en esa lectura fue el arribo de temas como «The Sharpest Lives«, que si fue ampliamente cantada imagínense lo que vino después cuando dejaron caer la icónica «Welcome to the Black Parade«. Muchas lágrimas y cantos extasiados entre la alegría y la emoción, en respuesta a la agitación que sus miembros llevaban a cabo desde arriba.

My Chemical Romance: canciones para tiempos enfermos

La interpretación en su totalidad del álbum ‘The Black Parade‘ (2006) continúo su rumbo, recordando a su fanaticada el por qué de su trascendencia. Se puede decir que toda la narrativa y concepto tras el disco retrata a la perfección los tiempos enfermos, agonizantes, que vive el mundo con todo el abuso de poder y la depredación deshumanizadora imperante en los hechos del día a día.

He aquí canciones como «I Don’t Love You«, igual de llorada que la anterior aunque mucho más íntima, la movida «House of Wolves«, la agridulce y sentimental «Cancer» y por supuesto, una de las joyas interpretativas de la noche: «Mama«. Fue este tema el que quizás refleje mejor el atractivo del show, con Gerard Way dando todos sus dotes actorales, sin descuidar lo más importante: el canto.

Después vino como intro «Sleep«, para dar paso a una eufórica «Teenagers» que no pierde su magia. A la vez «Disenchanted» ayudó a distender el ambiente, gracias a la ternura melancólica que evoca tal pieza, previo al arribo del gran final con «Famous Last Words» que llenó de fuego el escenario. Sin dudas fue uno de los momentos más altos de la noche.

My Chemical Romance: Los chicos de ayer

Luego de un final sangriento vino la calma. Las pantallas comenzaron a ofrecer solo ruido visual, al mismo tiempo que My Chemical Romance, ya sin los trajes del Black Parade, subía una vez más a realizar un encore que dejó un sabor de bocas más que dulce. Como no si desde que sonó «Boy Division» las cosas se descontrolaron, y lo hicieron aún más con «It’s Not a Fashion Statement, It’s a Fucking Deathwish«, que debutaba en el tour precisamente en Chile.

Tanto Frank Iero, Ray Toro, Mikey Way, su hermano Gerard y los demás músicos de acompañamiento levantaron ruido bajo una acción impulsiva, a través de piezas como «I’m Not Okay (I Promise)«, el b-side «Heaven Help Us«, «SING«, y «Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)«. Le siguieron regalos como «You Know What They Do to Guys Like Us in Prison» y «Hang ‘Em High«, muy celebradas pese a que el cansancio ya se notaba.

No obstante la irrupción de «Helena» entregó una última pizca de aire fresco, lo que resulta obvio considerando que fue la canción que les llevó más allá. Que les hizo salir del común de bandas emo-pop punk de la época, para así transformarse en uno de los clásicos más grandes de la banda.

Que el grupo finalizara con «The Kids From Yesterday» fue toda una sorpresa, ya que representa simbólicamente el crecimiento que han tenido en todos estos años. Ellos son mucho más adultos al igual que gran parte de la audiencia que les conoció en su época de plena actividad, y que aún guarda esa conexión tan especial que hizo dejar las emociones por las nubes en aquella histórica primera jornada. Hoy nos repetimos el plato.

 

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