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‘Mars’ (2000): La obra maestra de GACKT

GACKT es una de las figuras más notables del visual kei en Japón, tanto por lo que hizo en años claves de Malice Mizer, como por su cuantiosa y equilibrada carrera solista. Un artista que se mueve sin tapujos entre los extremos del rock y el pop sin tapujos, aptitud que le ha valido –junto a su carisma– convertirse en uno de los artistas nipones más preciados. En especial en esta parte del mundo, Chile, en donde GACKT debutará el 9 de febrero en Teatro Caupolicán junto a los YELLOW FRIED CHICKENZ –últimas entradas por PuntoTicket–.

Por lo mismo, en la previa al show, revisamos el que es una de sus obras seminales y esenciales: ‘MARS’.

La total influencia de la cultura pop Japonesa en occidente en las últimas décadas, es una puerta de entrada a las distintas disciplinas que sus habitantes practican. En lo musical, la importancia de grupos como X JAPAN  y L’Arc~en~Ciel abrieron las puertas a los diversos fenómenos sonoros que ocurren dentro de tan peculiar isla. El hecho de tomar géneros como el rock y dotarlo de una sensibilidad única, no es sólo lo primordial, pues también la estética cumple su rol y el nacimiento potencial de nuevas estrellas, debe cumplir con estas condiciones. En este contexto un joven GACKT preparaba la que sería su jugada más importante: ‘MARS’ (2000).

Hablar de GACKT es hacer mención a uno de los grandes dentro del visual kei, pero más allá, es hablar de un músico ambicioso capaz de trascender los límites y ser influencia absoluta en otro tipo de ramas. El final de siglo y comienzos de los 2000, catapultó su nombre al estrellato, siendo el terreno ideal para crear el soundtrack del cambio de milenio. Solo se necesitó el uso elevado del volumen eléctrico de una guitarra, un hit potente, canciones de culto y por sobre todo, una imagen difícil de olvidar.

‘MARS’ apareció el año 2000. GACKT había dejado Malice Mizer, banda con la que dejó clásicos como «Illuminati», «au revoir», «le ciel», entre otros, y había estrenado su single debut titulado «Mizerable», el cual instantáneamente se alzó como uno de sus mayores éxitos. Heredando la estética oscura de su anterior banda, acentuando su imagen y mezclando el sonido orquestado barroco, con la crudeza y distorsión de la guitarra, compuso un disco tan lleno de matices, logrando conquistar las listas, tanto dentro como fuera de la isla.

En ‘MARS’ conviven, como sería la tónica de su carrera, canciones pesadas, lentas, melancólicas y adrenalínicas. Un sinfín de variadas corrientes musicales, siendo en sí mismo, una dualidad entre lo clásico y lo nuevo. Si canciones como «Vanilla» ahondaron esa faceta electro-orquestada, siendo casi un sello propio del músico japonés, otras como «Mirror» exploraron un rock más alternativo. Ambas entraron en las listas, pero si hablamos de temas conquistaron a la fanaticada, debemos hacer mención a «Asrun Dream» con su potencia equilibradamente desenfrenada, «Oasis» con ritmos más avant-garde y progresivos o las lentas como «Dear» o la venerada «Emu ~for my dear~», dedicada a su ex compañero de Malice Mizer, Kami, el cual falleció poco menos de un año antes del estreno del álbum.

Sin dudas ‘MARS’ se ha transformado en una joya propia de la convulsión de un tiempo extraño. El cambio de milenio trajo consigo un mundo nuevo tanto para músicos como GACKT, para la industria musical y nosotros mismos, siendo canciones como «Vanilla» o «Emu», parte de una banda sonora y una época que quizás muchos de nosotros vivimos tarde, pero que recordamos de manera especial. ‘MARS’ fue y sigue siendo un torbellino de emociones, que si dejamos fluir, podremos ver sin miedo como uno de los mayores clásicos del rock nipón, y porqué no, de la música en general.

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