Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos de A7X por Juan Manuel Hernández
Muchas cosas pueden pasar en –casi– doce años. Muchísimas. Por eso es un período de tiempo que no por nada tildamos como «largo«, más allá de la obviedad. Y es por lo mismo que el regreso de Avenged Sevenfold a Chile resultó ser una velada que arrastró con el caos vertiginoso del paso del tiempo, el cómo nos enfrentamos a este en el presente, el cómo recordamos el pasado, y en el cómo miramos al futuro.
Mucho pasó entre medio de la última visita de los californianos en aquel marzo de 2014 en Teatro Caupolicán. Brooks Wackerman llegó a la banda en 2015, en 2016 publicaron ‘The Stage’, y en 2023 publicaron ‘Life Is But A Dream…’. También, durante este período de tiempo adquirieron el estatus de elite en el metal encabezando festivales no sólo dentro del mundo anglosajón, sino también en otros lados del mundo –en 2024 encabezaron Rock In Rio en los 40 años del certamen, en el ‘Día del Rock’–. Si todo eso pasó sólo en los hitos más notorios de la banda, ni imaginar todo el revoloteo que fue para sus seguidores.
Es importante esta lectura, porque, justamente, el regreso de M. Shadows y compañía tuvo un traspié, siendo originalmente pactado para septiembre de 2025, pero unos problemas de salud que afectaban al vocalista directamente en su voz derivaron en la reprogramación del tramo latinoamericano de la gira. Algo que terminó, incluso, en la forzosa cancelación de la gira de Mr. Bungle, quienes compartían muchas fechas con A7X originalmente.
Nuevamente, mucho puede pasar en el tiempo. No hay que ir tan detrás para ver otros sucesos. Los incendios de que han afectado a la Región del Ñuble y el Biobío, fueron motivo más que suficiente para la cancelación definitiva del show que Mr. Bungle daría el 22 de enero en el Gimnasio Municipal de Concepción. Una decisión motivada por la empatía, y también al sentido común, en tanto todos los esfuerzos logísticos de la zona debieran estar destinados a resolver cuanto antes dichos incendios –y un concierto no haría nada más que estorbar–.
Me repito. Mucho puede pasar, y lo que trajo la jornada de ayer 24 de enero en el Estadio Bicentenario de La Florida, fue un lugar de encuentro para que todo confluyera en un mismo punto: los recuerdos, las promesas, la rabia, la tristeza, el duelo, el hype, la energía, la nostalgia, la novedad, todo. Absolutamente todo. El line-up a cargo de eso: Avenged Sevenfold, Mr. Bungle y el metal mapuche de Mawiza.

Mawiza: El grito de la Tierra
Dentro de estos casi doce años, Mawiza nació. Primero como Nunca Seremos Dichosos, para, posteriormente al lanzamiento de ‘Kollong’ en 2019, disco que vio pospuesto su lanzamiento en vivo por el Estallido Social y la pandemia, cambiarse el nombre a Mawiza oficialmente un 15 de octubre de 2021, día en el que al fin presentaron ‘Kollong’ en vivo en el Teatro Caupolicán. Con grandes fechas de por medio, destacan las con Gojira en el Caupolicán en 2022 y en el The Mega-Monsters Tour en 2023 junto a también Mastodon, conociendo a Joe Duplantier –frontman de los franceses, y también activista– llevándolo a una comunidad mapuche a conocer de cerca su historia. Finalmente, en 2025 publican ‘ÜL’, álbum escrito completamente en mapuzungun y que fue reconocido ampliamente a nivel nacional e internacional.
¿Vaya que mucho puede pasar en ese período de tiempo, no? Eso hace pensar de forma más concienzuda la presentación que brindó Mawiza como opening act de la velada, pues su música tiene una misión seria. De ahí que haya sido tan importante ver a cientos y cientos de asistentes sintonizar con canciones como «Wingkawnoam» y su marcha firme y muscular, «Mamüll Reke» con su comunión ancestral de voces, el paso feroz de «Mawiza Ñi Piwke» o la relectura de «Battery» de Metallica con «Awükan». Se trató de una presentación en el que todo se sintió más grande que nosotros mismos, apuntando a un instinto más primal, honesto, que tan sólo se podría equiparar a un grito de la Tierra. No puede ser de otra forma.

Mr. Bungle: Prosperar en medio del caos
De nuevo. Mucho pasó en doce años. En Chile vimos el último show de Faith No More a la fecha en Santiago Gets Louder en 2015 –porque hablar de Mike Patton involucra, inevitablemente, hablar de FNM–. Vimos la reformación y metamorfosis en clave thrash de Mr. Bungle, con Scott Ian y Dave Lombardo sumándose a Trevor Dunn, Trey Spruance y Patton en 2019, para sacar en 2020 su disco ‘The Raging Wrath of the Easter Bunny Demo’. El tiempo pasó, el grupo tuvo unas cuantas visitas a fines de 2022 por estos lados con el Knotfest. Actualmente, el mundo está en vilo a saber si Faith No More siquiera sigue en pie o no, según lo que dicen sus propios integrantes. Y, como ya dijimos, Mr. Bungle no pudo realizar su show en Concepción hace poco por lo apuntado al inicio del escrito. Harto.
Por eso el ambiente del Estadio Bicentenario de La Florida, a eso de las 19:30 hrs., se mostraba con cierta tensión motivada por la realización colectiva de que estábamos a punto de presenciar algo importante. Es que, desde el vamos con el cover de Rodrigo Amarante, «Tuyo» y «Grizzly Adams» quedaba claro que lo que sucedía sobre el escenario no se explicaba por tratarse de –prácticamente– un súpergrupo, sino que son uno justamente por lo que son capaces de hacer.

Basta con ver como la cancha del estadio se llenó de circle pits, tal cual reacción química, ante el paso devastador de «Anarchy Up Your Anus» o «Raping Your Mind». La propia entrega del grupo mostraba performances de lo más contundentes, como el pulso visceral de Lombardo, o la descarnada y cambiante voz de Patton. Asimismo, el humor, la sátira y la soltura dialogaban con el thrash sin concesiones de la mano de momentos como «I’m Not in Love» –de 10cc– o «Hopelessly Devoted To You» –de Olivia Newton-John–. Se percibía una búsqueda de libertad creativa de parte de los músicos, en especial de Mike, quien se la pasaba de maravilla en estos momentos.
Por lo demás, el anfitrión, Mike Patton se tomó dos instantes para hablar de cosas más serias. Fue capaz de hacer que todo el estadio se sumiera en un minuto de silencio por las víctimas de los incendios en el Centro Sur del país, para que, a su mandato, todo el mundo diera un grito al cielo en su honor y memoria. Así fue, y dios escalofríos. El otro fue, en el final del set, dedicar a los «pacos» la canción «All By Myself», versionada como «Ándate a la chucha», no sin antes hacer que la parte mayoritaria de la audiencia se tapara un ojo –en clara alusión a aquellos que perdieron un ojo o toda la vista en el Estallido Social–.
Siempre conectado con la realidad chilena, manejando un español más que correcto, y con un aún mejor despliegue de modismos chilenos, el vocalista y sus secuaces levantaron todo tipo de momentos memorables de la mano de clásicos como la pedida y celebradísima «Retrovertigo» o «My Ass Is On Fire» –ambas interpretadas de forma más vigorosa, considerando la formación y sonido actual de la agrupación–, así como también la furia absoluta en «Refuse/Resist» –de Sepultura– y «Hypocrites/Habla español o muere», formando los moshpits más gigantescos de su show.
Setlist de Mr. Bungle en Chile:
- Tuyo (Cover de Rodrigo Amarante)
- Grizzly Adams
- Anarchy Up Your Anus
- Bungle Grind
- I’m Not in Love (Cover de 10cc)
- Eracist
- Raping Your Mind
- Retrovertigo
- Refuse/Resist (Cover de Sepultura)
- Hypocrites / Habla español o muere
- Sudden Death
- Hopelessly Devoted to You (Cover de Olivia Newton-John)
- My Ass Is on Fire
- All by Myself (Cover de Eric Carmen)

Avenged Sevenfold: Vorágine emocional absoluta
A eso de las 21:10 minutos, mientras aún acaecía el ocaso, las siluetas de M. Shadows, Synyster Gates, Zacky Vengeance, Johnny Christ y Brooks Wackerman tomaron lugar sobre el escenario, para dar despegue al show de forma explosiva, y referenciando de inmediato dos de los huesos más duros de roer de su álbum ‘Life Is But a Dream…’ (2023) con «Game Over» y «Mattel», ante la vista incrédula de los fans nuevos y la absoluta algarabía de sus seguidores de antaño. Todas reacciones válidas, entre saltos y gritos, que rápidamente transitaron al mosh y el corear armonizando con las guitarras en «Afterlife», siendo esta segunda una práctica cada vez más perdida en la cultura de conciertos local –pero que brilló como nunca esta noche–.
M. Shadows se tomó un momento para hablar de cómo Chile es el público más ruidoso en el que han estado, recordando su última visita en donde Zacky le dijo ese comentario. «Él nunca dice eso«, dijo Matt. Así, aleonando a la masa, «Hail to the King» tomó lugar sonando sumamente estridente, con gritos al unísono y al son de su marcha formidable, con todo el público coreando su monumental estribillo. Acto seguido, el frontman brinda unas palabras de apoyo a las personas afectadas por los incendios en la Región del Ñuble y el Biobío, detallando que, como californianos, quienes sufrieron bastante con incendios en el último tiempo, entendían bien por lo que pasaban. «Nuestro corazón está con ustedes«, dijo. Recordó también que donarían el total de la venta de merch especial para esta causa. De ahí dio el paso a «Gunslinger», dedicándola a aquellos afectados por los incendios, emocionando de sobremanera al público.
Siguiendo en la nota emotiva, Synyster Gates interpreta la preciosa intro de «Buried Alive», apuntando a la fibra más frágil de cada asistente, que, en unos pocos minutos más, explotaría en saltos y gritos con esa tremenda y frenética segunda sección. El contraste vendría de inmediato con la debutante «The Stage», ese delirio progresivo que mostró los atributos musicales de cada integrante en sus puntos más inspirados. En especial de su baterista Brooks Wackerman, entablando fills imposibles mientras las almas chilenas respondían de diversas y enérgicas formas a las distintas secciones de tamaño monumento de canción.
En este punto del concierto, M. Shadows quiso recordar a The Rev, ante la evidente emoción que recorría las reacciones de los presentes, presentando lo que vendría después «So Far Away». Pero no sin antes decir que no se trata sólo de Jimmy Sullivan –quien se llevó para el cielo un entrañable olé, olé, olé, olé, Jimmy, Jimmy…– sino de todos aquellos que nos han dejado en este camino llamado vida que vale la pena vivir. «No den nada por sentado«, declaró. Lo que, en el contexto de este escrito, toma un especial tenor. El paso del tiempo es inevitable. Mucho puede pasar. Hay que amar y cuidar de nuestros seres queridos. Aprovechar las oportunidades que se nos presentan. Ir a ese concierto, porque quien sabe si pasan doce años más –o peor, no hay un regreso–. En fin, volviendo, «So Far Away» fue coreada con una emoción infinita que derramó, de seguro, miles de lágrimas.

Tras los momentos más calmos del show, Avenged Sevenfold apretó el acelerador a todo dar con «Bat Country», desatando la locura en esta vorágine emocional de concierto, con todo el mundo respondiendo a corazón abierto ante los designios de cada pieza. En este caso, moshpits, saltos y coros gigantescos. Por su parte, «Nobody» apuntó más a la oscuridad y la pesadez, dejando caer un velo apesadumbrado que conectó de maravilla con la subsiguiente «Nightmare», la cual importó otro de los momentos celebrados de la jornada.
El punto más agresivo del show llegó con «Unholy Confessions», el track más antiguo desplegado –del ‘Waking the Fallen’ (2003)– y que mostró el rostro metalcore ante un verdadero despliegue de violencia de distintas manifestaciones. Un paso fugaz que llegó con uno de los finales de concierto más apoteósicos que se hayan visto. Pues Avenged Sevenfold dejó para el final «Save Me», «Cosmic» y «A Little Piece of Heaven», tres de las canciones más largas –y épicas– de su repertorio, sin encore de por medio, para la dicha de sus fans más acérrimos.

El solo de guitarra de Synyster Gates en «Save Me» sacó aplausos, así como esas basslines telúricas de Johnny Christ, o la ternura melancolía del final en la voz de Shadows. Por su parte, «Cosmic» dio espacio a un finale totalmente absorbente, luminoso, espacial y sobrecogedor. Y «A Little Piece of Heaven« dio fin a la fiesta de la mano de una pomposa pieza que despertó la sed de sangre en los presentes, dando término a un show que tuvo absolutamente de todo. Cada año de espera valió la pena, o mejor dicho, tanto la banda como el público hicieron que valiera la pena. Porque todos tenemos un rol que jugar ante el Padre Tiempo, en donde la quietud es permisible, más no una decisión de vida.
Estos momentos nos hacen recordar eso, y esos shows son del tipo que importa.

Setlist de Avenged Sevenfold en Chile:
- Game Over
- Mattel
- Afterlife
- Hail to the King
- Gunslinger
- Buried Alive
- The Stage
- So Far Away
- Bat Country
- Nobody
- Nightmare
- Unholy Confessions
- Save Me
- Cosmic
- A Little Piece of Heaven
