Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Aarón Castro Pino
Un concierto de Mawiza siempre es algo que hay que ver. Es un deber. Es una forma fidedigna y empírica de ver dos cosas. Por un lado, el cómo puede evolucionar el metal extremo –en la vereda específica de esta agrupación–. Y segundo, en lo que sucede conceptualmente, como una banda que se toma muy en serio su música y su misión: darle una voz (más) a la lucha mapuche y su defensa del Wallmapu.

Por eso ver lo que ha sucedido con Mawiza ha sido fascinante, porque han llevado su música desde el pleno corazón de la comunidad mapuche, al resto del país y, ahora, a distintos lados del mundo. No por nada su nuevo álbum de estudio, ‘ÜL’ –en nuestro top 10 de mejores discos locales del 2025–, es el primero que sacan a través del sello Season of Mist, y ha ganado bastante notoriedad en la crítica global.
Pero el asunto va más allá de los reconocimientos –los cuales, son total y completamente merecidos–, sino que va más bien en lo que provoca un show de Mawiza. En este caso, el lanzamiento oficial del álbum en Club Chocolate. Una jornada repleta, enérgica, y que contó con el teloneo de Misantry que prendieron la velada de forma formidable, con un público genuinamente comprometido en apoyar al grupo, armar moshpits, y escuchar con atención –aparte había harto, harto seguidor del grupo–.

Para entender las claves del show de Mawiza, hay que tener comprendido un par de puntos. Por una parte, el público carecía de cualquier ápice de frivolidad en su entrega –algo que lamentablemente es el caso con muchos shows de bandas locales–, lo que permitía generar un ambiente de entrega explosiva e intensa de manera recíproca, tal y como quedó en evidencia desde el comienzo con «Wingkawnoam» y «Pinhza Ñi Pewma» –con esta segunda armando un descarnado circle pit–.
Este punto nos lleva directo al segundo, y, quizás, el más importante. El sentido de comunidad, algo clave para el pueblo mapuche, y que la agrupación trasmite y encarna de forma honesta a través de la forma, acción, concepto y lo visual. Por eso era posible ver un público de distintas demografías compartir y dejarse la vida en piezas como «Kumbagüe», «Wenu Weychan» o formar un océano de voces en «Mamüll Reke».

Asimismo, el alzar la voz era de forma comprometida. Por una parte, sin maquillar la rabia, como en «Ti Inan Paw-Pawkan» –coreada desde lo más profundo por los asistentes– o la cada vez más salvaje «Mawiza Ñi Piwke», así como, el grupo interpretaba absolutamente todo en mapuzungun. Incluido «Ancestral» y el cover de «Battery» de Metallica, «Awükan», despertando ambas un pulso primal en los asistentes que derrumbó el Club Chocolate. Ese fulgor fue algo que se mantuvo en cada segundo, en cada gota de sudor, en cada grito.
Ese compromiso de Mawiza, fuera de cualquier performatividad, es llevada absolutamente en serio, dando el espacio a miembros de su comunidad a brindar un discurso sobre la realidad del Wallmapu, reclamar la liberación de los presos políticos, y explicar la importancia de proteger el Itrofill Mogen.

Esa ética del grupo es la que los ha llevado así de lejos, a ser dueños de uno de los mejores shows metaleros en Chile, tener algunos de los mejores álbumes en la historia del género por acá, y que, de seguro, seguirán avanzando firmemente.
Setlist de Mawiza en Club Chocolate:
- Wingkawnoam
- Pinhza Ñi Pewma
- Kumbagüe
- Ngulutu
- Wenu Weychan
- Lhan Antü
- Nawelkünuwnge
- Mamüll Reke
- Ancestral
- Ti Inan Paw-Pawkan
- Mawiza Ñi Piwke
- Awükan (Cover de «Battery» de Metallica)
