Escrito por Felipe León
El impulso que significó para Everything But the Girl el remix house de Todd Terry del sencillo «Missing«, derivó en un cambio estilístico que se alejaría de los terrenos sophisti pop que venían explorando. Para su noveno disco, ‘Walking Wounded‘ (1996), la dupla abrazó el modernismo electrónico que se vivía por aquel entonces en el Reino Unido, manteniendo la calidez y melancolía desde una definición mucho más nocturna.
Sustancial fue el aporte de colaboradores en producción como Spring Heel Jack, Howie B, Todd Terry y Rob Haigh, a la par de la labor realizada en esta materia por la mitad del dúo, Ben Watt. Principal responsable del apartado sonoro que hay en el álbum, abierto a condensar a través de la lógica pausada del downtempo diversas influencias, las que abordan tanto el deep house como el drum & bass atmosférico.
Igual de destacable es la interpretación de Tracey Thorn, entregada de lleno al suave letargo que ofrece con su voz etérea y emocional. Su mirada sobre el desamor y la resignación dialoga hábilmente con el pulso clubero de la música, generando algo de calor en medio del frío panorama que promueve ‘Walking Wounded‘. Dualidad sensorial que hace de lo sintético una vía de escape, sin abandonar los principios humanos expresados en la obra.
Un cambio de rumbo importante para Everything But the Girl, desencadenando un exitoso recibimiento en cuanto a ventas y alcance. Algo que se puede inferir por la calidad de sus singles, como es el caso de «Wrong«, «Single«, «Before Today» o el corte titular. Del mismo modo piezas como «Mirrorball«, «Good Cop Bad Cop» o «Flipside» reflejan los grandes resultados de este larga duración.
