Escrito por Catalina Figueroa González
Fotos por Renato Fuentealba Ananías
La fecha organizada por el colectivo artístico Humedales Secos, en Casa de la Música, reunió a cuatro proyectos nacionales de rock pesado.
Comenzar el año con eventos como “Fuimos tan felices” en la ciudad del rock es -por lo menos- alentador para la nueva escena musical. La jornada estuvo en manos de Estadio III, Suaaave, Aeródromo y Cóclea, debutando su gira “Modus Operandi”.

El pasado sábado 17 de enero, Casa de la Música, Concepción, fue la sede de una jornada que fue creciendo en intensidad hasta convertirse en toda una experiencia ruidosa y físicamente envolvente. La estética de “la casa” bien acompañó: una bola disco, pocas sillas, juegos de luces rojas, azules, amarillas y verdes que marcaron el pulso de la tarde que estaba por empezar.
Desde Chillán al epicentro de Concepción
La apertura de puertas estaba programada para las 17:00 hrs, y aunque existió un ligero retraso, el inicio de la tocata cumplió el horario y se dio a las 18:13 horas.
La apertura la dio Estadio III. Con un público aún pasivo y un recinto que comenzaba lentamente a ocuparse, la banda apostó por un set acompañado de gráficas abstractas en blanco y negro, proyectadas en la pantalla trasera. Figuras vertiginosas y repetitivas dialogaban con el ritmo del grupo, marcando un inicio más contenido que entregó mayor movimiento en las últimas canciones, donde se vieron atisbos del mosh clásico de la bohemia.

Su presentación se extendió por cerca de media hora, dejando la sensación de estar preparando terreno.
Aeródromo, la banda que nos invitó a su fiesta
A las 19:00 horas en punto, Aeródromo tomó el escenario. El grupo presentó material de su disco debut “A veces para siempre” (2025), además de temas que no se encuentran en él, como “horas espejo” e incluso una composición nueva.
El juego de luces y el rock alternativo de la banda penquista, fueron una combinación segura para encender al público. La canción “Fiesta” hizo honor a su nombre, entre saltos y bailes, mientras la pantalla mostraba su videoclip -disponible en Youtube- para terminar con los asistentes coreando el nombre de la banda.

El set cerró con “Ático”, consolidando un momento donde la energía claramente iba en crescendo a medida que avanzaba la hora.
Más ruido, menos suavidad
Cerca de las 20:00 horas, Suaaave marcó un punto de quiebre. Desde los primeros acordes de “Polola”, la relación con el público fue directa y corporal.

Una verdadera marea humana, atravesada por performance, humor y ruido: preguntas lanzadas al aire sobre el precio del merchandising, intervenciones espontáneas y la distintiva propuesta sonora que incluye instrumentos de viento y mucho, pero mucho ruido.
Suaaave llevó el resto del show hacia terreno caótico y festivo. La banda entregó la fuerza justa —y necesaria— preparando el escenario para el cierre de «Fuimos tan felices». No sin antes, dejar exhausto al público con canciones del EP “des/balance” (2025).
Caos total: el Modus Operandi de Cóclea
El broche final estuvo a cargo de Cóclea. La banda oriunda de Santiago, a un año de su álbum debut «No esperan por nadie» y a dos meses de su mixtape “Modus Operandi” -este último, disponible solo en Bandcamp- se presentó por primera vez fuera de la capital, llevando la interacción con el público al siguiente nivel a través de gráficas irreverentes y cambiantes.
Desde el inicio del show, la fuerza que se sintió fue mayor: la euforia se mantuvo de inicio a fin. No hubo canción que no tuviera mosh como respuesta. De fondo, además de gráficas irreverentes, también se mostraron escenas de la teleserie chilena “Los 80”, para terminar de demostrar el buen gusto de la banda y la pluralidad de ideas que se buscaron transmitir en una presentación llena de sonidos y sensaciones, adelantando lo que se seguirá viviendo en Temuco, Antofagasta e Iquique en esta gira nacional.

Cóclea terminó de confirmar la progresión de la tarde/noche: espectáculos que fueron de menos a más, exigiendo atención, cuerpo y oído hasta el final.
“Fuimos tan felices” no solo quedó como el nombre de un evento, sino también como parte de las impresiones del mismo, para cualquier oyente del buen rock nacional.
La gestión de Humedales Secos, las luces por Vicente Werlinger, la escenografía a disposición y, sin duda, el ánimo de la gente, hicieron posible un encuentro intenso y reponedor, donde cada banda aportó a esta escalada energética progresiva, sin concesiones, que viene a demostrar una vez más que la escena local está activa y promete.
