Escrito por Felipe León
Se puede hacer el caso que los 77 minutos de duración en el cuarto álbum de Christina Aguilera terminan jugando un poco en contra, sin embargo la sensación general que deja ‘Stripped‘ (2002) está lejos de ser frustrante. Al contrario, es cuantiosa la evolución que logra en este larga duración, adoptando un mayor control creativo que se traduce en una libertad constante, saliendo bien la mayor parte del tiempo.
Atrás quedaba su imágen más juvenil, al dar un vuelco hacia temáticas que exponen emociones genuinas acerca de distintas vivencias personales, a la par de una interpretación pasional y sexual que busca romper esquemas sobre buen comportamiento. He aquí un registro que apuesta por la liberación y el amor propio, sin dejar de lado esas turbulencias sentimentales que se sienten en cada canto y grito registrado por la artista.
Si bien ‘Stripped‘ gira en torno a un audaz R&B contemporáneo, es su eclecticismo lo que en parte le permite llegar a nuevos horizontes. Desde temas que invocan este sonido como «Can’t Hold Us Down» con Lil’ Kim, «Infatuation» o «Get Mine, Get Yours«, pasando por el pop rock de «Fighter«, vertientes dance en «Make Over» o la popular «Dirrty» junto a Redman, el expresivo soul de «Walk Away» o el adult contemporary de «Beautiful«, una de las piezas que mejor representa el vozarrón de Christina Aguilera.
Más allá de que ciertos interludios le quitan fluidez al disco, así como temas tipo «Cruz» o «Sonar» que aportan menos al recorrido, en ningún momento pierde el brillo. Un paso en su carrera bastante meritorio, que anticiparía lo que vendría en su siguiente obra, el diverso ‘Back to Basics‘ (2006). Historia pura de la música en la primera década del presente milenio.
