Escrito por Felipe León
En su tiempo ‘Another Perfect Day‘ (1983) fue un disco de Motörhead bastante resistido, debido a ciertos cambios de influyeron en el sonido de la banda. La partida de su clásico guitarrista «Fast» Eddie así como la llegada del ex Thin Lizzy, Brian Robertson, dieron cuenta de una renovación en la fórmula del trío, conservando la agresividad y rapidez del grupo en la medida que su propuesta profesaba novedades en su trayectoria.
Lemmy y su notorio gusto por el rock & roll persiste en cada una de las 10 canciones, seguido de cerca por un Philthy Animal Taylor que jamás cesó su forma bestial de tocar batería. Así mismo la novedosa anexión en las seis cuerdas trajo consigo mayor complejidad y melodías al panorama, adecuándose con proposición y relevancia a la sacudida que significaba tocar en el conjunto británico. Esto queda patentado en los elaborados solos de guitarra, que de igual forma se sienten salvajes.
Fue quizás el cambio lo que motivó una respuesta divisiva en la audiencia, pero que con el correr de los años terminaría abrazando con ganas está versión de Motörhead. Era la misma banda haciendo lo que mejor sabían hacer, salvo que en su característica apuesta de heavy rock se puede rastrear una inclinación más directa hacia el hard rock, en especial en temas como «Dancing On Your Grave» o «I Got Mine», dos de los pesos pesados que trae ‘Another Perfect Day‘.
Por su parte piezas como «Shine«, «Rock It», «Die You Bastard!» o «Back at the Funny Farm» mantienen firme la esencia del proyecto. Uno que pese a vivir en dicha década momentos de cambios y algo de tensión, jamás renunció a su propósito original: subir el volumen y rockear. He aquí una muestra de su trascendencia.
