Escrito por Felipe León
No es del todo sencillo acercarse a la carrera de Álvaro Peña-Rojas, entendiendo la enorme discografía que arrastraba desde la década de los 70’s, previo a su reciente muerte. No obstante entre las tantas opciones a elegir aparece ‘Drinkin My Own Sperm‘ (1977), un antes y un después en su carrera que llama la atención, obviamente, por su sugerente título, pero que en el fondo es mucho más que la anécdota de su nombre.
Tras partir al exilio debido al Golpe Militar del 73’, congenió con artistas británicos que fomentarían la escena punk años después, siendo su esporádica colaboración con Joe Strummer en The 101ers parte de sus credenciales. Tiempo después bajo el alias Alvaro the Chilean With the Singing Nose proyectó sus ideas como pocas veces ocurre, en un disco marcado por una pesimista lucidez, al borde de un primitivismo tan desolador como estrafalario.
El claro tono político de ‘Drinkin My Own Sperm‘ nace del traumático hecho histórico vivido por aquel entonces, marcando el rumbo de una obra que hace de su autodidacta extrañeza un mensaje en sí mismo. Hazlo tu mismo en clave experimental, armado de un canto denunciante que cobra mayor relevancia por sus satíricas líricas, enlodadas de sangre y traición. También de sobrevivencia.
Entre flautas, pianos y percusiones habita un relato sobre el devenir de los hechos, ajeno a la indiferencia, posicionando a Álvaro Peña-Rojas como un garante genuino de vanguardia. Tanto en los momentos más profundos y desoladores como «The Whip of Indifference» o en el juguetón y simbólico rock experimental de «Pálido sol». Así mismo piezas como la salsa liberadora titulada «Latino América» o la declamación folclórica llamada «Valparaíso«, reflotan en medio del complejo presente que viven los pueblos americanos en manos de la amenaza imperialista.
Que en paz descanse.
