Escrito por Felipe León
Cuenta la leyenda que Atlantic Records le pidió suavizar la música a AC/DC, con el fin de poder entrar con mayor éxito comercial al mercado estadounidense. Como era de esperar, la banda respondió con uno de los discos más agresivos y salvajes de su carrera, ‘Let There Be Rock‘ (1977), haciendo caso omiso a la solicitud, y de paso accionando una potente versión del hard rock que sería la tónica en su carrera.
En en este punto donde los australianos encontraron la fórmula definitiva, llevando los decibeles al extremo gracias a una solida combinación de factores que incidieron en la percepción más rebelde del grupo. Energía al máximo, riffs electrizantes, una actitud frontal, ritmos directos y el peso de una voz que se transformaría en todo un icono del rock en general. La banda en su máximo esplendor.
Poco menos de 40 minutos fueron suficientes para condensar el espíritu de AC/DC, con Bon Scott cantando contra el sistema, los excesos y el placer sexual. Junto a una maquinaria instrumental comandada por un maníaco Angus Young, mucho más impulsivo y exagerado, que tomaría un rol protagónico en la acción en vivo como en estudio, sumado a la conociste pulso de Malcolm Young, jefe de jefes, y el ritmo seco de Mark Evans y Phil Rudd.
Una explosiva manifestación hardrockera que se volvería tendencia dentro de este tipo de música, dando rienda suelta a su característico desenfreno. Desde canciones emblemáticas como «Whole Lotta Rosie«, «Overdose», «Dog Eat Dog», «Hell Ain’t a Bad Place to Be» o la propia «Let There Be Rock», pieza central en un álbum que posee todos los ingredientes para ser uno de los inmortales del género.
Recuerda que AC/DC regresa a Chile después de 30 años con dos shows pactados para el 11 y 15 de marzo en Parque Estadio Nacional. Los australianos llegarán con su exitosa gira ‘Power Up Tour’, y vendrán de la mano con The Pretty Reckless, quienes oficiarán como special guests. Últimas entradas por Ticketmaster.
