Escrito por Felipe León
Dentro del núcleo creativo del mathcore, a la par de nombres como The Dillinger Escape Plan, Gaza o Converge se encuentra Botch, proyecto al que solo le bastaron dos discos para dejar una huella imborrable en el género. Nada de extrañar considerando el alto peso de obras como ‘American Nervoso‘ (1998), y sobre todo el definitorio ‘We Are the Romans‘ (1999).
Una interpretación altamente demandable a costa de lograr un sonido técnico, cambiante, físico y disonante, donde la elaboración cobra relevancia dado el contexto caótico e intenso en el que se sitúa. Torbellino de ideas que forman una embestida en este segundo registro, en medio de cuestionamientos que retratan la decadencia de la civilización, el alineamiento sociocultural y la plasticidad de los tiempos. Puntos de vista explayados de forma crítica, desafiante y algo abstracta.
La capacidad que tiene Botch de construir una obra directa e intrigante, guarda relación con las dinámicas que la banda emplea en ‘We Are the Romans‘. Frenesí instrumental que bien sabe de tempos no comunes, agitación distorsionada, rabiosa complejidad y cantos que se alejan de los moldes más convencionales, caracterizándose por generar un relato fragmentado de frases desgarradoras, en plena ebullición interpretativa, aunque para nada obvio. Es así como la banda expone sus liricas como recortes inconexos, reflejando sus más críticas convicciones.
Pese a que su corta existencia esfumó cualquier posibilidad de escuchar un sucesor, lo hecho en este álbum justifica con creces su lugar en el desarrollo del mathcore. De tal manera que piezas como «To Our Friends in the Great White North«, «Man the Ramparts», «Saint Matthew Returns to the Womb», «C. Thomas Howell as the «Soul Man»» o «Transitions From Persona to Object» son puntos altos en el género. Sus miembros siguieron por separado, naciendo, por ejemplo, Minus the Bear.
