Cine

Mon Laferte, Te Amo: El diario íntimo de Monserrat Bustamante

“Todo lo que hacemos es para que alguien nos ame”. Ese es uno de los mensajes con los que se presenta en Mon Laferte, te amo, y que se atravesará en todo este recorrido vital de la cantante, tejido por sus reflexiones, por heridas donde su pasado aflora con fuerza, y por esas felicidades nacidas no solo de sus logros como artista, sino de su propia realización personal.

 

Por Alejandra López Díaz

 

Desde el inicio, Mon Laferte, Te Amo se distancia de la estructura que muchos biopics musicales suelen adoptar, cuando se centran en perseguir el tour o la cronología de álbumes. En Mon Laferte, Te Amo, por ejemplo, la etapa de la cantante en el programa de TV Rojo -su primera aparición en una esfera pública masiva- tarda en llegar y, en cambio, se nos lleva mucho más atrás; hacia aquello que pudo moldear a Monserrat Bustamante y, por especial consecuencia, a Mon Laferte.

 

En ese sentido, la sensibilidad y profundización que consigue el documental es inédita. El testimonio de Mon es el único que se presenta, y termina por ser la gran guía de lo que son realmente sus memorias. Nadie más que ella misma habla u opina sobre su historia, caminando desde el dolor dentro de su círculo íntimo, durante su infancia y adolescencia, hasta su vida como futura madre y artista consagrada, entre shows y giras.

 

El valor testimonial dentro de sus propias canciones es usado como cierre de capítulos, develando antes lo que hubo tras las composiciones, permitiendo expandir el relato. Es decir, no nos quedamos solo con la narración; también la vemos en el escenario, así como es ella, apasionada y vehemente, interpretando esas mismas canciones, conociendo el peso de su letra y, por tanto, resignificando cada presentación.

 

 

En cada uno de los extractos que hay de conciertos o tocando lejos del público, está Mon volviendo al sentimiento que en algún momento la amarró a componer. Pero ese retorno adquiere además la fuerza del contraste que sostiene el largometraje. Comprendemos una parte de la mujer que fue y, al mismo tiempo, vemos a la mujer que es ahora; alguien que mira con humildad hacia ambos lados.

 

Es el presente de una artista en pleno auge de su carrera, con una mirada inclinada a lo humano. Mon Laferte sigue creciendo a grandes pasos, y este encuadre solo llega hasta una etapa que se podría considerar “muy temprana» en su vida. Aún quedan otros tantos documentales posibles sobre ella, siendo este en particular el que marcó un precedente, al explorar capas más profundas de su historia, muy lejos de lo que la prensa ha tendido a repetir.

 

Por otro parte, el estilo 16mm permanente le entrega una hermosa identidad a Mon Laferte, Te Amo, con inserts que manejan un lenguaje más sensorial y experimental, compensando en parte la falta de archivo, sobretodo del periodo previo a Rojo. Es una decisión creativa que consolida con mucha coherencia la intimidad que se busca.  Al respecto, es bonito saber que la cantante estuvo implicada en la dirección de arte, entendiendo que es ella haciendo aún más propia esta suerte de diario de vida.

 

No hay que ser fanático de la música de Bustamante para poder encontrar un eco propio o sintonizar con este documental. Hablamos de la trayectoria de una mujer, cuyo éxito se construyó sin nada más a favor que su propio deseo, voz y talento. Vemos hacia su corazón con la conmocionante búsqueda por el cariño o el simple anhelo de ser vista. Hace sentido que, desde ciertas miradas externas, exista el impulso de decir “te amamos”, o “te amo, Mon Laferte”.

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