Escrito por Felipe León
Después de estrenar su disco/demo ‘Cápsula‘ (2024), la suerte estaba echada para Mi inútil narval. Lo curioso es que lejos de darle una continuación obvia a su propuesta, hasta ese entonces basada en el garage rock revival, la banda da un vuelco hacia un sonido de rock alternativo con tonalidades propias del emo-pop como del math rock melódico, detallando tales rumbos en un álbum titulado ‘Cautiverio‘.
La consumación de lo que han venido trabajando yace en 11 canciones emotivas, desenvueltas bajo dinámicas que privilegian lo directo y melódico, más no le hacen el quite a ciertos destellos que trazan cambios rítmicos y expresivas motivaciones. Una apertura a las complejidades provocadas por la depresión, donde la lírica aborda la fragilidad desde una visión cruda, dispuesta a palpar la angustia y la tristeza, sin remediar con palabras vacías, más bien empatizando desde lo genuino y honesto.
Es cierto que ‘Cautiverio‘ presenta algunos momentos confusos, sobre todo para la segunda mitad en «Antilla» y «Tal vez», más no dejan de aportar a la totalidad. Sin embargo, tanto el comienzo como el tramo final del disco destacan por la solidez de sus planteamientos, ya sea en canciones como «Estés donde estés», «Cuantas horas olvidamos notar», «Me verás», «Inmersión» o «Itsukeru». Muestras de la vitalidad que suma Mi inútil narval al panorama local.
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