Escrito por Felipe León
Lanzar una trilogía de álbumes histórica dentro del punk para luego separarse y desaparecer por varios años. Fue la historia de Wire, banda formada en Londres que ayudó a forjar los cimientos del género a mediados de los 70’s, a través de discos que empujaron hacia nuevos horizontes el sonido más brusco e instantáneo del punk rock, como es el caso del célebre ‘154‘ (1979).
El número hace referencia a la cantidad de conciertos que habían dado hasta ese entonces, a la vez que representa una mirada en retrospectiva que les ayudó a canalizar un nuevo sonido. En parte los aprendizajes de su antecesor, ‘Chairs Missing‘ (1978), persisten de un modo singular, abrazando todavía más la presencia de sintetizadores, a la vez profundizando en los aspectos más oscuros y ominosos de su propuesta.
Si bien la soltura y extravagancia del art punk traída de su debut, ‘Pink Flag‘ (1977) ayuda a distender el tono más serio de ‘154‘, su apertura hacia el rock experimental o ese post-punk germinal de lo que fue después el rock gótico, lo vuelve más atractivo. Prosigue el ideal fraccionado aunque se cambia lo impulsivo por algo más elaborado y sensorial, funcionando como un rompecabezas de ideas extrañas y otras accesibles que dialogan, entre otras cosas, con el ideal situacionista de romper expectativas, aborrecer la vida administrativa y manifestar un anti-espectáculo.
Cortes como «A Touching Display», «The 15th», «Map Ref 41 Degrees N 93 Degrees W», «On Returning», «A Mutual Friend», o «I Should Have Known Better» expandieron la creatividad de Wire. Con consecuencias, claro está, ya que al año siguiente se quebraría el proyecto, volviendo 7 años más tarde para continuar en general de manera sólida. De todas maneras esos tres primeros registros quedaron como gigantescas muestras de lo que el punk puede ser.
