Escrito por Felipe León
Eran tiempos de cambio para Neil Young al momento de lanzar ‘Tonight’s the Night’ (1975), debido a que el propio artista atravesaba complejidades en su vida. Las adicciones se habían llevado a dos grandes amigos y compañeros de ruta como el guitarrisra de Crazy Horse, Danny Whitten, además de su roadie, Bruce Berry, dejando los ánimos por los suelos.
Como respuesta a estos lamentables sucesos se alza un disco confesional y emocional, ajeno a cualquier arreglo sonoro que comúnmente utilizaba en sus grabaciones. Por ende la escucha se torna mínima, directa y hasta sombría, en parte por el estilo áspero que privilegia las grabaciones en su estado más crudo, sin mayor artificio más que la propia interpretación del canadiense y compañía.
Para lograr tal honestidad Neil Young decidió grabar en directo, bajo un ambiente genuino que acepta desde los errores interpretativos hasta las variaciones en los tiempos. Cúlmine representación de un folk solitario y melancólico, esculpido sobre sentimientos desgarrados de cualquier serenidad, alborotados por las temáticas a tratar, donde se canta sobre amistad y amor, abuso de sustancias, hostilidad introspectiva y la siempre moradora muerte.
Las búsquedas plasmadas en ‘Tonight’s the Night‘ profesan un provechoso acercamiento al country rock, lo que se trasmite en «Albuquerque», «Come On Baby Let’s Go Downtown«, «Tired Eyes», «Mellow My Mind» o el corte titular. Otras canciones como «Borrowed Tune», «Speakin’ Out» o «Looked Eyes» solventan el recorrido, a través de matices que llevan la impronta del legendario artista a nuevos horizontes, en un periodo que conlleva la existencia de obras hermanadas en espíritu como ‘On The Beach‘ (1974) e incluso el en vivo ‘Times Fades Away’ (1973).
