Mucho se ha hablado sobre las -supuestamente- numerosas adaptaciones de Stephen King estrenadas durante el presente año. La verdad es que el número no necesariamente excede a las de cualquier otro año regular, y el registro tampoco es necesariamente tan dispar, excepto por pequeñas salidas de libreto como lo que hizo Mike Flannagan con The Life Of Chuck. Lo que si es interesante es que dos de estas adaptaciones recaigan en un registro a veces omitido de King: El de la distopía cruzada con el entretenimiento.
Se dice que King escribió The Long Walk incluso antes de Carrie, que fue la primera de sus novelas que se publicó. Pero no fue hasta en la época en la que King, cansado de su propio éxito y un poco preocupado de estar colapsando el mercado editorial, comenzó a editar bajo el nombre de Richard Bachman que The Long Walk recién vio la luz. Curiosamente, en el mismo contexto que la novela Running Man, que si bien no se trata “de lo mismo”, si comparte más de una célula temática que en el futuro sería brutalmente influyente.
Tanto The Long Walk como Running Man cuentan la historia de sus respectivos protagonistas atrapados en un concurso que aparenta ser la única forma de escapar de un tormento socioeconómico en el que todo su entorno se ve sometido. ¿Suena parecido? Claro que si, hay toda una industria en torno a libros, películas y hasta videojuegos de The Hunger Games, que salieron precisamente desde aquí, luego de que Suzanne Collins viera tierra fértil en el formato. Aunque hilando más fino, no se puede obviar el factor de la novela Battle Royale, de Koushun Takami, que también afinó esta suerte de género en la pasada.
Las reglas son más o menos conocidas: una competencia a muerte en clave adolescente en la que los protagonistas intentan doblarle la mano a las reglas del juego por su inmoralidad. Spoiler: muchas veces lo logran. Y al ser productor más o menos infantiles no existen represalias de parte del sistema que obliguen a estos individuos a volver al punto de partida. Lo opuesto a los esfuerzos de un personaje como Scorsese.
Atendiendo la seriedad del asunto, probablemente sea Battle Royale la mejor y más seria de estas obras. King pudo haber comenzado una tradición, aún cuando nunca se le acredite, pero tan solo este año tuvimos dos películas de esa línea y ninguna resultó particularmente decidora sobre el mundo. Tampoco es que estemos en un mundo ajeno a este tipo de dinámicas. Nunca al nivel de tener que poner en riesgo la vida por el entretenimiento ajeno, pero si es verdad que existen personajes como Mr. Beast que juegan un poco a tensar las capacidades humanas a cambio de dinero, todo por el entretenimiento masivo. Y ese público ni siquiera es necesariamente adulto.
Es curioso que cuando se estrenó la Hunger Games original si que despertó algo de curiosidad entre críticos y aficionados al cine menos casuales. El mismo director se hizo cargo de The Long Walk, un libro en apariencia más complejo y no pasó mucho. Quizá simplemente lo de King no es tan interesante ni tan grande como lo de Collins, que sigue creciendo con precuelas.
Running Man sin duda puede presentar un escenario un tanto más desesperado, pero en una clave algo más distendida. Tampoco digamos que estamos en una época donde necesariamente estas películas hagan una invitación a leer el libro. Y en Chile en particular no ha habido demasiado esfuerzo editorial por levantar ninguno de los productos asociados a King que bien se pudieron haber aprovechado. Quizá tampoco era necesario. Digamos, qué más lejano de It que Welcome To Derry, por ejemplo.
Hoy, el desparpajo de King está bastante lejos de quien lo adapta. Probablemente lo más cercano a King que se puede ver al espíritu original del autor en la pantalla este año es lo de Flannagan, le duela a quien le duela que no esté en clave de terror. Por el lado de estas nuevas adaptaciones de The Long Walk y Running Man, aún atendiendo que ambas son buenas películas y, sobre todo, muy entretenidas, y aún más particularmente para una época donde el cine de entretención viene de capa algo caída, quizá habría que asumir que la oportunidad de decir algo político con “el cine de King” está algo perdida, porque en cuanto a las novelas, son animales profundamente distintos.
Puedes revisar la reseña de Expectador de The Running Man aquí.
