Escrito por Felipe León
En plena irrupción del new wave a finales de los 70’s, aparecieron diversos actos que marcaron la época con una propuesta refrescante dentro del rock. Tal fue el caso de Blondie, proyecto que se codeó de igual a igual con varios de los exponentes musicales más importantes de New York, aportando al recambio generacional con una obra insigne dentro de CBGB’s y sus alrededores: ‘Parallel Lines‘ (1978).
Por supuesto que el carácter instantáneo del disco tuvo repercusión fuera de los circuitos habituales del género, llamando la atención por la cantidad de éxitos que lo componen. Guiños radiales que exceden la propia existencia del grupo, siendo reconocibles sin necesariamente conocerles. La puerta de entrada a un universo sonoro basado en la energía interpretativa, una actitud lúdica e intensiones melódicas que rescatan su lado más ganchero.
Una existencia marcada por la reinvención propia del término «pop», bajo un contexto audaz tanto en lo guitarrero como en lo vocal. Desde influencias traídas directamente de los 60’s, pasando por una atención plena de los fenómenos que sucedían en ese entonces, la apuesta de Blondie radicaba en darles literal un nuevo aire al pop rock, encontrando en ‘Parallel Lines‘ el equilibrio perfecto entre el dinamismo juguetón de sus instrumentales y una vocación por entregar verdaderos himnos populares.
Es cosa de escuchar las energéticas «Hanging On The Telephone» o «One Way or Another», las vibras retro de «Sunday Girl» y «Picture This», o incluso la ondera referencia disco de «Heart of Glass». Un total de 12 canciones que sacan a relucir los atributos de la banda, la que se encontraba en su momento de mayor gloria, pues hasta cortes como «11:59», «Pretty Baby» o «I’m Gonna Love You Todo» son dignos patrocinadores de la escucha.
