Por Juan Pablo Ossandón
La agrupación catalana Love of Lesbian es uno de los nombres «milagrosos» que ha dejado el pop rock hispanohablante de las últimas dos décadas. Al menos así lo creen Julián Saldarriaga y Jordi Roig, guitarristas del grupo, quienes están al tanto de las propias dificultades que conlleva este estilo de vida, especialmente con el peso que puedan tener las giras a nivel personal y grupal.
Pero el tiempo recorrido es bastante extenso –más de veinticinco años– y más de alguna cosa ha de saltar a la vista cuando esta relación profesional entre los músicos está, esencialmente, fundamentada en los sólidos lazos de amistad que les unen. Mucho de eso se puede ver en su último álbum ‘Ejército de Salvación’ (2024), placa que profundiza en toda la extensión del significado de la palabra, al son del pop rock y el indie pop.
No obstante, la banda está ad portas de tomarse una pausa indefinida tras el cierre de su presente gira, tal y como nos comentó Jordi, con tal de centrarse en sus proyectos personales, sus familias, y bueno, descansar. Algo necesario para poder llevar la vida de «estrellas del rock de tiempo parcial».
Una de sus últimas fechas será en Santiago de Chile, el próximo 9 de diciembre en Teatro Coliseo –entradas por PuntoTicket–, una fecha esperada por los españoles porque vienen «como unos amigos que van a visitar a un amigo que vive lejos y que hace años que no se ven«.
Hola Julián, hola Jordi, ¿cómo están?
Julián: ¿Cómo estás Juan Pablo?
Todo bien, muchas gracias.
Bueno chicos, ¿cómo se sienten al regresar a Chile después de tres años?
Julián: Pues mira, realmente para nosotros es una experiencia que vamos a querer vivir como algo especial. Porque, como bien dices, hace años que no vamos. La ciudad siempre nos ha tratado muy bien. Las horitas que hemos tenido libres las hemos aprovechado para caminar por la ciudad, conocer el ambiente, comer en una esquinita.
Más que el trabajo de músico profesional, venimos como unos amigos que van a visitar a un amigo que vive lejos y que hace años que no se ven. Eso es algo que nos apetece, no solo por lo que te decía, por lo que es el ambiente de la ciudad y la hospitalidad y los buenos licores que se toman, el buen vino. Sino también porque cada vez que hemos ido hemos tenido la oportunidad y la suerte de encontrarnos con mil, con ochocientas personas, con novecientas personas que les gusta Love of Lesbian, que les gustan las canciones. Y entendemos que es ese tipo de visitas, ese tipo de reencuentros que se suceden de vez en cuando.
Justamente hablaste de la amistad, el cuál es uno de los temas centrales de su último disco, ‘Ejército de Salvación’. Bueno, ustedes ha sido amigo por bastantes años de su vida, pero ¿cómo ven la amistad en este momento de la adultez? ¿Hay algo que cambie? Porque respecto a las letras de Santi se siente bastante catarsis al respecto en torno a esta materia.
Jordi: Pues la verdad es que te puedo decir que casi es como mejor que nunca, ¿no? O sea, es donde más nos conocemos, donde más hemos llegado a un punto de un respeto, hemos llegado a un punto donde ya nos conocemos, donde hay muchas cosas que no hace falta decirlas, que ya las conoces, que sabes que la otra persona, cómo se puede sentir ese día.
En parte es, cuando hablas de cuál es el truco para que cuatro personas duren tantos años, se entiendan, superen la prueba más, quizás la más difícil, que es poner una bolsa de dinero en el medio y que no se peleen, el tomar decisiones de cómo a veces una banda como nosotros, o sea, se convierte en algo muy intenso, ¿no?
Y cosas que desde fuera parecerían verdaderas absurdidades o simplemente memeces, desde dentro a veces esa toma de decisiones se viven con una intensidad que te producen con el tiempo arañazos, que te producen heridas, pero aprendes a curarlas y aprendes, y es un aprendizaje muy grande respecto a lo que es y lo que debe ser la amistad, ¿no? Eso es un tópico, pero cuanto menos esperes, o sea, más decepciones te vas a llevar y más duradero será, ¿no?
No somos estrellas del rock a tiempo completo, somos a tiempo parcial.
Respecto a sus experiencias personales en torno a hacer nuevas relaciones humanas, quizás trascendiendo un poco el concepto de amistad en el día de hoy, ¿cómo fijarse en estos detalles importantes de cada persona sin quizás mirar a la transaccionalidad que impera, por ejemplo, en gran parte de la juventud en el día de hoy a la hora de relacionarse con otros?
Julián: Yo creo que llegados a un punto de la vida, que es inevitable que ese punto de la vida se venga medido por la edad, es evidente que a medida que vas haciéndote mayor vas poniendo en primer orden de importancia otro tipo de asuntos que no tienen nada que ver con el interés o la economía. En mi caso, cuando me encuentro ahora mismo con una persona, básicamente valoro que me despierte curiosidad, que no necesito que se parezca a mí.
Yo creo que cuando éramos jóvenes, adolescentes, buscábamos a gente que se vistiese igual que nosotros para pertenecer a un clan. Yo si llevaba una camiseta de Black Sabbath, de su cultura metálica, seguro que iba a ser mi amigo, si llevaba una camiseta de Backstreet Boys, pues teníamos muchas cosas en común.
Ahora mismo, seguramente prefiero a alguien que no se parezca a mí porque sé que voy a tener una conversación interesante dentro de la educación, dentro de la alimentación, voy a saber aprender algo y creo que es ese lugar en el que la observación bonita, en la observación linda, en la de qué bonitos somos todos mientras seamos diferentes y respetuosos, en la que una reunión con gente nueva o con gente que te aporte un nuevo lugar, como seguro que va a ser este concierto en Santiago de Chile, que normalmente tenemos como meets and greets, como un encuentro con los fans; eso es el espacio corto, bonito en el que vas a poder interactuar y gente que no tiene esas palabras de protocolo habituales y tal, son las que más me hacen abrir los ojos y quedarme entretenido con ellas.
¿Cómo son sus dinámicas de banda al día de hoy en torno a sus ritmos personales?
Jordi: Bueno, no somos estrellas del rock a tiempo completo, somos a tiempo parcial. Como hace tiempo que hablamos, durante el fin de semana cuando estamos en España giramos, salimos los jueves, los viernes por la mañana y tienes una vida y luego llegas el lunes y estás en tu entorno.
Casi todos vivimos, no donde nacimos pero cerca, y continúas manteniendo una vida completamente normal. Es una dualidad que te sirve bastante en nuestro caso, que casi siempre nuestra trayectoria se ha mantenido así para equilibrar, para no dejar de perder nunca de dónde vienes.
Tampoco es una banda tan grande como para perder la cabeza, pero a veces cuando traspasas, sobre todo a partir de 2013 te das cuenta que en el tiempo y tienes la capacidad de ver la evolución un poco desde fuera y te das cuenta que se ha convertido en una banda internacional y que tú formas parte de eso, pues cuando vuelves a casa y estás en tu entorno, ellos nunca te ven como una estrella internacional; eso es una dualidad, es un equilibrio mental que tiene su punto claro.
En relación a este disco que ya lo llevan girando un año aproximadamente, con uno que otro parón entre medio, ¿cuán importantes son las pausas para ustedes al día de hoy y cómo eso afecta o influye en sus procesos creativos?
Julián: Bueno, hemos aprendido que no tenemos la necesidad sobre todo, la voracidad de los 20 y de los 30 la hemos sabido ubicar entre los 20 y los 30. A partir de los 40 y ya cercanos a los 50 creo que es necesario tener la sabiduría y la gestión del tiempo y las energías como para tener esa pausa.
Hay un proceso de desgaste serio en la gira, porque pasamos mucho tiempo esperando aviones, esperando hacer un check-in en la puerta de un hotel, cuando has hecho 6 horas en furgoneta, esperar para comer, esperar una prueba de sonido, esa pérdida de tiempo acaba pesando al cabo de las semanas. Entonces hay una cierta repetición, una cierta desgana en esos espacios, en esos lugares no habitables, que normalmente es eso, una sala de espera, un hall de un hotel, la estación de un tren, la estación de un avión, las aduanas de un avión son lugares no habitables, son lugares un poquito desganables para la alegría, para la convivencia, es como un lugar de paso.
Creo que el encontrar la pausa entre bloques de trabajo para llegar a casa, para estar con tu familia, para tener un poquito los mimos del hogar, ayuda a primero descansar, limpiar la ropa, volver a encontrar la rutina alimentaria de tu cocina, y inevitablemente cuando ya pasan 3-4 días, en mi caso, vas directo otra vez a abrir esa carpeta de canciones, esa carpeta de ejercicios que tenías pendientes y que querías de algún modo volver a retomar, volver a tocar, volver a escuchar. A mí me gusta también dedicarme un tiempo para escuchar discos y tener impulsos, tener ideas, conocer qué se está haciendo también un poquito, creo que eso es bueno, siempre que tengas tu lugar, tu nidito y tu momento de descanso.
Jordi: Quería aprovechar (de decir), perdona, que hablas de pausa… Cuando termine esta gira vamos a tener una pausa, creo que hace mucho tiempo que no la teníamos, y una pausa que va más allá. O sea, no hay disco a la vista, no hay una gira inmediata a la vista, y esto quizás en otro momento nos hubiera generado ansiedad o estrés, y creo que por primera vez los cuatro estamos de acuerdo que nos genera paz, el saber que estaremos un tiempo tranquilos, sin reuniones, sin tener una presión de sacar un disco, sin tener una presión de pensar en una fecha para volver a empezar una gira, con lo cual esta fecha en Chile es como casi una de las últimas veces, en un tiempo indefinido, pues para ver a Love of Lesbian.
Igual suena tranquilizador, por así decirlo, eso que dicen de que ustedes están todos de acuerdo en tomarse esta pausa, casi como si fuera al mismo tiempo, a pesar de que van a estar fuera de sus actividades, sigue siendo algo que es importante para Love of Lesbian. Porque claro, también importan sus proyectos personales, y su vida personal, claro está.
Julián: ¿Sabes quién no está de acuerdo?
¿Quién?
Jordi: Nuestro manager (risas).
Julian: Es el que menos de acuerdo está (risas)
Tendrá que acatar (risas).
Somos una anomalía, somos un caso milagroso como banda, porque nunca fuimos los ganadores de la clase.
Bueno, hablando de sus hazañas en la canción «La Champions y el Mundial», Julián, tú dijiste en una entrevista que en esta canción hablan del hecho de haber sacado 10 discos, lo que es algo sumamente impresionante, y felicitaciones por eso chicos. ¿Pero cómo resuena tamaña hazaña a ustedes, especialmente como el grupo de amigos que son?
Julián: Pues realmente somos una anomalía, somos un caso milagroso como banda, porque nunca fuimos los ganadores de la clase. Nunca fuimos como el grupo que iba a perdurar como lo hemos hecho, o que íbamos a cumplir las cuotas de éxito que hemos tenido.
Ninguno de nosotros era el más guapo de la clase, ninguno de nosotros era el que mejor jugaba a fútbol, ninguno de nosotros era el mejor guitarrista. Y creo que después de la etapa en inglés teníamos la sensación de que el grupo no iba a durar mucho, y después del primer disco en castellano, pues sí, venían 60, 80 personas a los conciertos, buenas críticas, pero poca cosa más.
Creo que yo alguna vez lo he dicho así, que no somos un grupo, somos un milagro, básicamente porque cada disco hemos sido, de los últimos discos, hemos sido el número uno en España, en un momento en el que en España casi no se consumen discos, en un momento en el que en España el rock o el pop alternativo tampoco es que tenga tanta… Sí que tiene ventas de discos, hay de entradas en los conciertos, pero no tiene tanta venta de discos.
Entonces, disco tras disco, gira tras gira, hemos ido como rompiendo el sentido común de lo que debería ocurrir el año en que sale el disco. Entonces, no nos queda más que ser agradecidos. En mi caso de ser agradecidos por tener la trayectoria que hemos tenido, por tener la relación que hemos tenido entre nosotros con nuestros altibajos, por darle gracias a la vida por la gente que se ha cruzado con nosotros y nos ha ayudado a llegar hasta aquí, grandes teclistas, grandes amigos que trabajaron con nosotros, y no queda nada más que celebrar la música, las canciones, la amistad, los conciertos que quedan de esta gira, y ser esperanzadores y hacer la mejor cosa posible. O sea, predisponernos de la mejor manera posible para que en los próximos años podamos volver a estar en este tono de salud, porque tenemos la suerte de que todos estamos bien de salud, a pesar de todo lo que hemos hecho en gira tras gira, y que después de este parón podamos tener todavía el ánimo y las ganas de seguir encontrándonos. Eso es lo que creo que es como las palabras que pienso, que siento ahora mismo pensando en nosotros en nuestra gira que viene por delante.
En honor al tiempo, una última preguntita, ¿ienen algunas palabras para sus fans chilenas que van a su próximo show en el Teatro Coliseo?
Jordi: Pues como hemos dicho, les invitamos a venir a ver a Love of Lesbian, un concierto que será muy especial, una presentación, una puesta de largo de Ejército de Salvación, donde todos vamos a ser miembros de ese ejército, y a la vez será una despedida emocionante, un hasta luego indefinido, pero con mucho cariño y todo con positivismo.
Bueno chicos, muchas gracias por su tiempo.
