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Entrevistas

Atsuo de Boris: «No nos importan los géneros»

Por Juan Pablo Ossandón

No cabe duda que Boris es una banda bastante particular en el siempre interesante mundo de la música. Anidados en el mundo del metal y el rock, los oriundos de Tokyo sobresalen por una propuesta que ignora cualquier supuesto de uniformidad, una característica relativamente deseable para nombres de estos paradigmas musicales. Especialmente para un grupo formado en los ’90.

No nos importan los géneros porque nosotros (somos más bien) como unos pintores.

Sin embargo, el actuar de Takeshi, WataAtsuo –con quien tuvimos la oportunidad de conversar en la previa a su debut en Chile– ha sido categórico ante la norma y el consenso: «No nos importan los géneros«. Un dicho bastante decidor de parte del baterista, considerando que la agrupación nipona se ha dado un verdadero festín a lo largo de su carrera al navegar por distintos sonidos como el crust punk en ‘NO’ (2020), el drone y su variante metal en ‘Dronevil’ (2005), el stoner metalrock en ‘Heavy Rocks’ (2002), el post-rock en ‘Flood’ (2000), el noise pop y el shoegaze en ‘Attention Please’ (2011), o el noise rock y el stoner metal en ‘Pink’ (2005), por dar algunos ejemplos. El hardcore punk, el rock experimental, o el rock psicodélico son algunas de las otras formas que se pueden ver en su obra.

Claro, no son los únicos en abordar la música con una diversidad tan frondosa. King Gizzard & the Lizard Wizard sería un fenómeno más actual de ello. Sin embargo, lo que salta a la vista es la filosofía que subyace tras su forma de construir su propuesta. Hablamos de una noción más abstracta, algo alejada de los meros tecnicismos, que se podría asimilar de forma análoga a lo que hace un pintor: «No nos importan los géneros porque nosotros (somos más bien) como unos pintores, nosotros cada vez ‘pintamos’ lo nuestro… Muchos músicos trabajan con ingenieros de sonido, pero (en nuestro caso) nosotros mismos grabamos (nuestras canciones). Es como una pintura«.

Las palabras de Atsuo señalan algo sumamente importante, y es que en el fondo lo que importa en la música es la expresión personal a través del arte. Algo que, en el caso de Boris, viene de un lugar mucho más intuitivo y apegado a las emociones. No son científicos de la música, a ellos les importaría la nomenclatura y los aspectos nominativos de los géneros y subgéneros musicales –y eso está bien, por cierto–. Pero los nipones son más bien pintores, quienes juegan a través de distintas ideas sin limitaciones semánticas, tal y como se deduce de lo que nos cuenta el baterista: «No me importa el género, el «pintar» (la música) me va guiando sobre los próximos pasos«. Esto, al punto que es algo de lo más común para ellos: «Nos sale natural«.

Esta cualidad es tan familiar para Boris –como una segunda naturaleza–, que el grupo puede tomar inspiración para su música desde lo visual, otro de los aspectos sumamente importantes de su propuesta. «Cuando comprendemos un nuevo concepto visual, a veces nos puede revelar la dirección de una nueva música. Por el contrario, la música también puede transmitirnos una nueva imagen visual. Por lo tanto, creo que los elementos visuales y musicales están intrínsecamente contenidos el uno en el otro«, dice Atsuo.

A la audiencia le ha encantado Pink y estamos muy orgullosos del impacto que ha tenido en los jóvenes

No se trata de algo trivial, ni tampoco de algo que obedezca únicamente al concepto de imagen desde el ala del marketing. Como mínimo, no es la única función que cumple con los nipones, quienes se involucran en profundidad con su imaginario visual, como otra de las aristas de su arte. Algo que han hecho desde el principio, por cierto: «Nosotros nos conocimos en la universidad y a través de los años se han ido manifestando distintos estilos«.

Son bien conscientes de la importancia que ostentan cada uno de los aspectos que conlleva tener una banda, como ya hemos podido ver, e inevitablemente surge la incógnita sobre la presencia en redes sociales. «Para mí es harto trabajo«, dice el músico, «pero de verdad que ahora es muy importante«. Basta un vistazo a su cuenta de Instagram para ver que sus palabras son dichas con convicción y conocimiento de causa. «En este minuto hay que estar conectados con las redes, ¡es algo vital!».

Por otro lado, la música de Boris se ha extendido de forma orgánica a las generaciones más jóvenes, pues el carácter de culto y la proactividad de sus seguidores son como una bola de nieve consistente y constante, con un impacto claro en plataformas como RateYourMusic.com. Un álbum clave en esto ha sido ‘Pink’ (2005), considerado ampliamente como la gran puerta de entrada al universo sonoro de los japoneses, y una de sus puntas de lanza en su discografía: «Si ‘Pink’ ha tenido un gran impacto, definiendo una banda metal y estamos muy sorprendidos sobre el impacto del mismo (…). A la audiencia le ha encantado Pink y estamos muy orgullosos del impacto que ha tenido en los jóvenes«.

Por lo mismo, es del todo acertado que este sea el álbum que Boris venga a presentar en su primer concierto en Chile el próximo 27 de noviembre en Club Chocolate. «Estoy muy emocionado«, declara Atsuo. «El ir a Chile en esta oportunidad es como una aventura, y nuestro show hará que la gente sienta y experimente una aventura musical«.

Y ojo, que esta primera visita a Sudamérica sacó al aire un nombre argentino que ha sido importante para los japoneses. «Nos ha influenciado mucho la banda argentina llamada Arcoiris. Esta vez iremos a Sudamérica y he escuchado muchas veces a Arcoiris!!«

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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