Escrito por Felipe León
Es probable que en ciertos círculos metaleros más especializados el nombre Vektor genere impresiones más que favorables, aunque nunca han gozado de tanta popularidad. Un caso digno de análisis, considerando que son una de las agrupaciones más relevantes del género en los últimos 15 años, en gran medida por el gran logro creativo que significaron discos como ‘Terminal Redux‘ (2016).
Su tercer disco cierra una trilogía que ahonda en temáticas sci-fi, donde el thrash metal técnico es la tónica, palpando un imaginario filosófico que exalta la complejidad como la reflexión. Desde la música en sí, repleta de dinámicas progresivas, hasta el planteamiento lírico, que en este caso profundiza en la ambición humana y sus consecuencias, a través de una historia que narra el encuentro de un astronauta con una llave que abre camino a la inmortalidad.
Una llamativa obra conceptual cargada de momentos enérgicos, construcciones melódicas, giros impredecibles y voces rasgadas. Todo en miras de expandir el ideal de una banda que desafortunadamente se encontraba en fase terminal, puesto que tres de los miembros que habían participado en los álbumes anteriores renunciaron, dejando únicamente a su líder, David DiSanto.
Vektor volvió a lanzar música aunque nunca un larga duración, por lo que el estatus de ‘Terminal Redux‘ no hizo más que crecer. Vaya sorpresa encontrarse con temas extensos y espaciales, arraigados a la intensidad propia de su propuesta, la que se desvela en cortes como «Cygnus Terminal», «Ultimate Artificer», «LCD (Liquid Crystal Disease)», «Pillars of Sand«, «Charging the Void» o «Recharging the Void».
