Escrito por Felipe León
La importancia definitoria que trasciende año año desde el lanzamiento de ‘Pop 2′ (2017), permite apreciar en retrospectiva la importancia innovadora de Charli XCX. Un mixtape que selló un año importante, gracias a la trilogía de lanzamientos discográficos que vino a coronar con este parte aguas en su carrera, sucediendo lo que fueron sus igual de meritorios antecesores, ‘Vroom Vroom EP‘ y ‘Number 1 Angel‘.
Su esqueleto sonoro enraizado al electropop sucumbe ante un espíritu libre, que dispone lo accesible desde rincones tan fiesteros como introspectivos. Mezcla de ideas que involucra características del bubblegum bass como del hyperpop, elaboradas desde lo ganchero y pegadizo hasta lo disruptivo y exagerado respectivamente, sosteniendo la escucha a partir de una producción fascinante y una personalidad animada que se traduce en todo tipo de bangers.
Su prominente interpretación funciona en distintos ambientes, manteniendo esa capacidad nata de pegar pase lo que pase. Porque hay cortes como la electrizante «Femmebot» junto a Dorian Electra y Mykki Blanco que se contrapone a «Delicious» con Tommy Cash, que en sus diferencias captan lo cohesivo del álbum sin renunciar a sus atractivos propios. Lo mismo pasa al comienzo con «Backseat» en compañía de Carly Rae Jepsen, o el «Track 10» que cierra ‘Pop 2‘, la vanguardia no se pierde, mucho menos las ganas de incendiar la pista de baile.
Otros cortes como «Unlock It (Lock It)» con Kim Petras y Jay Park, «Tears» feat. Caroline Polachek, o «Out of My Head» con Tove Lo y ALMA, dignos representantes de lo que simboliza la música de Charli XCX, mantienen a flote esa sensación de experimentar algo novedoso. No importa si es en un club nocturno o en la habitación de tu casa, los estímulos cumplen ese rol motivador que más a futuro impactó fuerte en la cultura de club.
