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Live Reviews

Geordie Greep en Chile: Que la música desate nuestros grilletes

Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Juan Manuel Hernández

Se me hace necesario empezar esta reseña diciendo que el debut de Geordie Greep en Chile se instala como uno de los mejores shows del año, y muy probablemente de la presente década. Hay varios motivos de eso, pero la principal es aplicación de la filosofía del británico en torno a la música, de constante búsqueda, siempre yendo por el revés, con tal sentir algo. Un principio sencillo en papel, pero nuevamente, es la aplicación del mismo la que nos vuela la cabeza.

El propio fin de black midi y el inicio de su carrera solista con ‘The New Sound’ se explican con ello, pues Geordie no quiere tener ningún tipo de limitación a sus expresiones creativas, ni siquiera la del consenso –como nos contó en entrevista–. De allí que vimos como el artista migró a un nuevo territorio musical en su debut solista, rico en jazz y expresiones afrolatinas como la samba. Claro, el absurdismo seguía allí, es Greep de quien estamos hablando, pero esta vez como un crooner de tomo y lomo. O eso diríamos si es que no haya ido en la dirección opuesta a la tradición del mismo. Nada lo amarra.

¿Cómo se tradujo todo esto en su concierto en Chile en Teatro La Cúpula? Desde el principio quedaba clarísimo, con «Walk Up», que basta decir que sonó muscular y monumental, inspirando una instantánea reacción de la audiencia que saltaba y gritaba al unísono en un claro ejemplo del instinto primal que provocaba la música del artista. Había algo que sacaba a todo el mundo de la zona de comfort, y no fue causa únicamente de las canciones en sí, sino también de lo que Geordie Greep y los músicos que le acompañaban hacían con ellas, con un olfato por la improvisación llevado más allá.

La improvisación. La forma ejemplar en el lenguaje de la música de expresar lo que se vive al momento, una práctica venidera principalmente del jazz en el caso de Greep. Tal fue el punto de que absolutamente todos los actores de la velada estaban totalmente compenetrados, y llevaban el concierto en direcciones impensadas. Especialmente al día de hoy, con la frivolidad cada vez más presente en conciertos –o quizás mera timidez–. Pero no hubo nada de tibieza anoche, de hecho, en «Terra» todo el mundo estaba bailando. El británico instaló la fiesta más grande de todas en una época donde se vive a través de lo digital.

Para este punto, la producción le pidió al artista que solicitara al público ir un par de pasos atrás para evitar desmayos «porque la barricada no era lo suficientemente fuerte» para aguantar lo que sucedía en la cancha. Incluso, satíricamente, trajo a colación el documental de Netflix, ‘Astroworld’, diciendo que eso no iba a suceder el día de hoy. Bien poco sabíamos que tras las bombas de «The New Sound»«Through a War», el artista pediría que sacaran las barricadas para que la gente pudiera estar más cerca y más cómoda. Una movida bastante celebrada que se tradujo en cánticos como el «olé, olé, olé…», a lo que los músicos se sumaron a improvisar por largos minutos. Hasta cosas tan cotidianas eran motivos de festejo. Eso sí que es vivir y sentir de forma concienzuda.

La propia demencia que trajeron consigo «Blues»«Holy, Holy» eran notables. Greep por su parte se paseaba por el escenario recitando cada verso con un cierto dramatismo propio del dark cabaret, mientras la audiencia armaba rondas al son de las improvisaciones que los músicos brasileños desplegaban. El florecer del sentido de comunidad estaba llegando a un punto álgido, y es que en «Bongo Season» todo movimiento era punto de inspiración, y también de admiración. La canción que apenas dura un poco más de 2 minutos y medio, terminó durante 25 minutos. ¿Y por qué? Porque todos los presentes estaban ignorando cualquier convención, y dejaron que el propio lenguaje de la música hablase.

Sí, suena cliché. Pero los clichés son clichés porque traen verdades profundas tras de sí. Cada músico se lució con performances que sacaban aplausos, gritos y ovaciones a cada rato, y todo de forma natural, al punto de que varios se envalentonaron y se lanzaron para surfear sobre el público, en una postal que jamás habría sucedido en un show típico de jazz. Quizás ahí la parte rock hizo lo suyo, pero los grilletes ya estaban todos sueltos. Si hasta el diálogo banda-público brindó hermosos momentos como cuando los espectadores gritaban repetidamente «Bongo Season!» y los percusionistas tomaban una breve pausa para proseguir con sus virtuosas y enérgicas improvisaciones.

Ya en el arco final del show, con «As If Waltz»«The Magician» el concierto ya patentó una memoria imborrable en cada asistente. Geordie es bastante verbal en el hecho de que busca que cada show tenga su propia vida, su propio tono, y que las canciones lleguen a rincones nuevos en cada noche. Ese espíritu va en contra de la homogeneización de la disciplina, después de todo, es difícil hacer eso en las giras. Pero, tampoco le funciona de otra forma. Esta es la única forma correcta de hacerlo, y todo el absurdismo, humor y reveses son algunas de las herramientas del artista para provocar este tipo de momentos y respuestas. Una pequeña sacudida para dejarse la vida en la pista.

 

Setlist de Geordie Greep en Chile:

  1. Walk Up
  2. Terra
  3. The New Sound
  4. Through a War
  5. Blues
  6. Holy, Holy
  7. Bongo Season
  8. As If Waltz
  9. The Magician

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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