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Live Reviews

Motorama en Chile: Lo cálido de la melancolía

Escrito por Rocío Villalón
Fotos por Aarón Castro

Una vez más, Motorama regresó a Chile, y una vez más lo hizo superándose. El recinto elegido no podía ser otro que Blondie: un subterráneo cargado de historia, humo y luces que rebotaban en la bola disco, preparando el ambiente perfecto para recibir a la banda rusa.

Poco después de las 21:00 horas, las luces se atenúan y el murmullo del público se convierte en un rugido. Motorama aparece en escena, y la reverberación de los gritos anuncia el inicio de una travesía sonora.

El arranque fue contundente: “This Night”, “And, Yes”, “Homewards”, “Caerus” y “Sign” encendieron la pista desde el primer acorde. La energía se propagó sin artificios, solo con la precisión hipnótica de una banda que sabe cómo construir atmósferas.

La voz de Vladislav Parshin, distante y serena, se desliza entre guitarras y bajos que vibran con melancolía contenida. No hay gestos exagerados ni discursos: Motorama comunica desde la la verdad, desde lo profundo del post-punk.

Cuando suenan “Rose in the Vase” y “No More Time”, el lugar parece fracturarse; por un instante, el tiempo se detiene. Los rusos convierten la nostalgia en luz y hace que la tristeza se sienta casi liberadora. Luego, temas como “Wind in Her Hair”, “Alps” y “You & the Others” tejen un relato cinematográfico, manteniendo la tensión hasta el final.

Hacia el cierre, “Heavy Wave” y “To the South” sellan el viaje con una coherencia impecable. El encore, con “Ghost” y “Eyes”, es una despedida serena: tenue, casi espiritual. Nada grandilocuente, simplemente Motorama siendo Motorama.

Mientras escribo esto, todavía resuena en mi cabeza ese bajo insistente, como si el concierto no hubiera terminado, solo hubiera cambiado de escenario. Quizás ahí radique la magia de la agrupación: no tocan solo para el momento, sino para el recuerdo.

Así es Motorama en vivo: te desorienta, te envuelve y te deja buscando sentido entre luces, ecos y letras que parecen postales de lo que alguna vez sentimos y aún no hemos sabido decir.

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