LOS BUNKERS
Live Reviews

Los Bunkers en el Movistar Arena: Fin de un ciclo diferente

Escrito por Jocsán Sánchez
Fotos por Bárbara Hernández
Con el ánimo de tener a uno de los clásicos chilenos vigentes, Los Bunkers retrataron bien el significado de ello pero en un formato algo extraño, más no memorable. Sin guitarreos eléctricos o grandes luces. Una apuesta sencilla que buscó sellar una era en la que el público primó su nostalgia de escuchar los tracks icónicos que definieron a toda una generación.

 

Sin mucho apuro, el espectáculo dio pie pasado las 21:00 de la noche. Lo que parecía ser un sold out dudoso, se pasó con el pasar de los minutos tras ver ya todas las butacas llenas. Al son de «Miéntele» se rompió la tensión del ambiente ante la ansiedad de saber con cuál pista partiría la larga noche del Movistar Arena. Junto a esto, la fiesta popular dio paso a lo que sería una de las puestas en escena más memorables en lo que va la trayectoria de la banda. Extrañando un poco aquellas noches del Estadio Nacional, el era «Unplugged» cumplió con el desafío de marcar su identidad en las retinas de los fans. Así mismo se hizo notar con un setlist cargado de nostalgia y sorpresas que partió con «Yo sembré mis penas de amor en tu jardín» y «Las cosas que cambié y dejé por ti».

La reversión acústica de estas grandes composiciones demostraron versatilidad sonora, así mismo el apoyo de luces favoreció totalmente la muestra de un espectáculo al nivel de un Movistar Arena, cruzando el prejuicio de ser un show acústico. Quizás no era para saltarlo en su totalidad, sino, vivirlo con aquel sentimiento escondido de reencuentro y paz en las canciones que marcaron una etapa clave en las vidas del público.

Así con ello, los coreos se sentían como un rugido ensordecedor, incluso mucho más notorio que su anteriores presentaciones fuera de esta temática. Además, la inclusión de Martín Benavides, Carmen Ruíz, Víctor Contreras, Sergio Ramírez y Gregorio Madinagoitia fue un factor clave en la comprensión del formato. Mismo, que como bien se mencionó, buscó de alguna manera diferenciarse del resto de etapas que ha vivido el quinteto chileno. Esto mismo fue reflejado en las versiones emocionales de «Canción para mañana», «La exiliada del sur» y la inesperada de «Si todo esto es lo que hay».

Éxitos y las no consideras

Bajo esta lógica, una de las bandas más importantes del rock chileno fue desarrollando el show. Contemplado en un mix de hits y canciones no tocadas en anteriores fechas de la gira. Se trató de una noche especial ya que como dijo Álvaro, finalmente aterrizaron «nuestro país». La vitalidad y alegría se fueron notando en cada interacción e interpretación de los temas, «Rey» fue quizás uno de los más emocionales en cuanto a propuesta artística y calidad instrumental. Era cosa de observar los rostros de sus integrantes entre las grandes pantallas que les acompañaron dentro de la escenografía. Así mismo pasó con la habilidad de Francisco Durán en «Llueve sobre la ciudad» o con las clásica del disco Música Libre (2010): «Quién Fuera» y «Ángel para un final».

Si bien es cierto, Los Bunkers de facto fueron un antes y un después en la música chilena. Su trascendencia no solo se puede interpretar en la vigencia que están teniendo, sino en el recambio generacional de sus fanáticos. Desde ya, su regreso estuvo marcado por la emoción de la juventud del pasado que les vio crecer, pero también llamó la atención de una nueva generación, una que no los ve como una banda nueva, sino como unas leyendas activas. El Movistar Arena se pudo notar la gran variedad de personas que asistieron a verlos. Niños, adolescentes y adultos. Padres, hijos, hermanos, primos o conocidos, todos unidos por un mismo gusto musical. Es quizá un proceso nuevo y llamativo que la banda tiene presente… muy presente. Tanto que el jugueteo de «Una nube cuelga sobre mí» con un Álvaro haciendo dúo con el títere, Juan Carlos Bodoque, represente esta conexión. También, el clásico «Ven Aquí» que cerró la noche, fuese el hit que sella la conexión generacional.

De 2019 a hoy, Los Bunkers son una representación de orgullo para la música chilena. Su impacto e importancia es vital para inspirar a una nueva generación de bandas. Entre nuevos amigos e integrantes, la gracia de los penquistas radica en lo genuino y en el siempre estar conectado con su público. Será discutible si esta la mejor versión del grupo, pero sin duda, es la que más conexión ha demostrado en cuanto a música y gira. El «Unplugged» que logró una gira nostálgica que avivó el furor interno de haber sido parte de un nacimiento y el ser espectador del resultado de su crecimiento.

Jocsán Sánchez

Periodista cultural con un complejo de artista / Universidad Finis Terrae

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