Candelabro
Entrevistas

Candelabro: «El concepto de patria y entendimiento de país están sumamente tergiversados por la derecha»

Por Juan Pablo Ossandón

Desde la aparición de Candelabro en la escena chilena en 2023 con ‘Ahora o Nunca’ que han marcado pauta, con un indie rock versátil que sabe de vueltas de tuerca y plot twists sonoros que sorprendieron tanto a la crítica como a los seguidores que rápidamente fueron recolectando, lo que les permitió llegar a escenarios como Sala Metrónomo, Club Subterráneo o Lollapalooza Chile 2025.

Asimismo, el septeto publicó a inicios de octubre su segundo y aclamado álbum de estudio, ‘Deseo, carne y voluntad’, el cual muestra una evolución sonora monumental con una diversidad musical gigantesca que navega por distintas formas de rock como el art rock, el post-rock, sus vertientes indie jazz, y muchos más entre medio. Un álbum que en cada escucha muestra más detalles, y que conceptualmente pone en tensión la relación de la religión católica con el Chile de hoy –en especial para las nuevas generaciones–.

Además, Candelabro es una de las bandas que se presentará en la edición 2025 de Fauna Primavera, exactamente el sábado 8 de noviembre en el Escenario BCI a eso de las 13:45 hrs. Compartirán escenario con grandes nombres como AURORA, The Whitest Boy Alive y Massive Attack. Entradas aún disponibles por la app de Fever.

Con todo esto en mente, en Expectador tuvimos una extensa conversación con Matías (voz y guitarra) y Luis (guitarra) sobre el trasfondo de ‘Deseo, carne y voluntad’, y distintos detalles de su proceso creativo, más otros temas.


Hola chicos, ¿cómo están?

Matías: Bien, bien, bien. ¿Y tú, Juan Pablo?

 

Bien también, muchas gracias. Oye, primero que nada, ¿cómo han percibido la recepción del disco que ya salió hace un poco más de dos semanas?

Luis: Yo creo que podría hablar por todos los chiquillos diciendo que estamos todos muy tranquilos, de algún modo, porque las expectativas que teníamos frente a la salida del disco se cumplieron y se superaron, puede ser. Nosotros siempre tuvimos mucha fe en el trabajo que estábamos preparando, y por lo mismo no tuvimos tanta miedo en experimentar con ciertas formas y sonoridades que no habíamos explorado antes, con invertir en que el material sonara como terminó sonando.

Y en general muy tranquilo, satisfecho, yo diría que ambicioso incluso, como que ahora tenemos más motivación para seguir haciendo lo que hacemos, para defender este segundo disco y pensando desde ya en la composición de un tercero.

 

Justamente hablando del sonido, ¿ustedes creen que se hayan independizado del nerd rock en ‘Deseo, Carne y Voluntad’?

Matías: Sí, o sea yo creo que fue una etapa el tema del nerd rock, yo creo que fue una etapa muy adolescente, quizás tiene que ver con bandas de la onda como más Car Seat Headrest, así como ese estereotipo del ñoño hiper mega reprimido emocionalmente que se desborda en el escenario.

Yo creo que este disco tiene otra personificación desde el lado autoral e interpretativo. Yo creo que nos pusimos mucho más en la posición de ser como una orquesta, como un ensamble, entendimos un poco la funcionalidad de la composición y de nuestros roles en la banda desde ahí, como el conjunto.

Artwork de ‘Deseo, carne y voluntad’

No sabría bien qué nombre ponerle ahora, yo creo que es como, lo he tirado un par de veces, creo que (‘Deseo, Carne y Volntad’) es el intento de Candelabro de integrarse al panorama de la música chilena, incluso tratando de desmarcarse un poco de la movida más del sonido como rock indie que se venía haciendo. Tiene que ver como con otras ambiciones y con otra visión respecto a la música, en utilidad para abrir diálogo, para referirnos a cosas que ya tienen que ver con temas más densos.

Creo que la temática del disco fue una apuesta al final del día, muy distinta al ‘Ahora o Nunca’, que tenía que ver con la cotidianidad y como con el mundo más concreto, y este disco ‘Deseo, Carne y Voluntad’ tiene que ver con los vacíos, los vacíos que hay entre lo cotidiano y los vacíos que hay entre las dudas, entre la rabia, entre la angustia, pero también siempre con un vuelco hacia ver las cosas en un estado de mejoría, inspirándome quizá en «Cuéntame una historia original» de Los Prisioneros, como tú me dices que yo sufre y yo sé que es verdad, pero por favor cuéntame una historia nueva, con algún final original, y esa historia original para nosotros es esa vuelta de la superación, no solamente del lamento y de la crisis malentendida, sino que a ver qué nos podemos parar a construir ahora que está todo en el estado en el que está. Entonces en ese sentido nos sentimos muy desmarcados de la postura del disco anterior.

El concepto de patria y de entendimiento de país están sumamente tergiversados por un grupo político súper específico, la derecha.

Hablando de la chilenidad y de los distintos temas que toca este disco, como la religión, y sobre todo ‘comparándolo con Ahora o Nunca’, que era un disco más de sentir personal, ‘Deseo, Carne y Voluntad’ viene desde la colectividad. Pero al mismo tiempo la religión es algo que se siente desde la esfera personal, así como de lo colectivo. La religión es algo transversal en el tejido social. Pero mi pregunta es, y sobre todo desde lo que dijo Mati, sobre esta cita de «la bandera, la cruz y la religión no le pertenecen a la derecha«, ¿este trato de la religión en este disco tiene una intención de reclamarla?

Matías: Yo la verdad es que me atrevo a decir que sí, y (hay que) abrir discusión al respecto, porque también siento que más allá de que nosotros, digamos, busquemos otorgarle un sentido a símbolos que son gigantes, yo creo que está súper bueno abrir la discusión al respecto al acontecer social, político, cultural de Chile.

Nosotros igual venimos de momentos súper agitados socialmente, y donde en realidad el concepto de patria y de entendimiento de país están sumamente tergiversados por un grupo político súper específico, la derecha, y siento que ahora recién nuestra generación está encontrándose con otras verdades que siempre estuvieron ahí, que la verdad que el país es un relato mucho más grande, Chile es un relato mucho más profundo.

De hecho, es peligroso hasta cierto punto tratar de nosotros decir «esto es Chile», como «nosotros vamos a musicalizar Chile», porque la realidad chilena es súper dinámica. Nosotros somos un país súper en movimiento, por mucho que nos quieran hacer creer lo contrario, Chile es una suerte de animal indescriptible. Es muy difícil tratar de apretar esa realidad y decir ya, esto es Chile.

Nosotros musicalizamos más bien la duda, la pregunta de qué es lo que ser y qué es lo que viene siendo sentirse chileno en el 2025, y después de una pandemia, y después de intentos constitucionales fallidos, y ahora mismo viviendo el realce de la derecha más recalcitrante, más dura. ¿Qué es ser chileno? Creo que nosotros no somos quién para otorgarle una respuesta única, pero sí creemos que es de nuestro interés al menos, abrir esa pregunta en quienes nos escuchan, y creo que se han abierto ese tipo de discusiones en muchos lados, yo lo he visto, de hecho en amigos, y gente que incluso no conocemos, y yo creo que ese era el objetivo último, la verdad.El abrir discusiones y conversaciones, y que no fuera solamente un disco de música casual.

Digo, de escucha casual no tendría nada de malo tampoco, pero no era el objetivo en este caso, digo, el ‘Ahora o Nunca’ está planteado como un disco más suave, mi carrera solista también está planteada desde un punto de vista más piola, pero este disco fue el resultado de querer hacer otra búsqueda, no porque sea mejor o peor, sino porque al menos a nivel personal, y creo que puedo hablar por los chiquillos, queríamos hacer algo un poco más profundo, que calara en otros resultados.

Claro, el atender la duda e intentar responderla, es un signo de persistencia, y ya un síntoma de algo más grande, por así decirlo, de que su generación se está haciendo cargo de sus propias inquietudes. Aparte en Chile ha estado presente este fenómeno del desencanto de la política a nivel institucional, en especial en generaciones mayores a la de ustedes. En ese sentido, ¿cómo convencer a la gente de su propia chilenidad?  Incluso si agregamos más contexto (de forma análoga), en su disco atienden la chilenidad de forma bien directa, con influencias de cosas como Congreso, Los Jaivas, Víctor Jara, etc. ¿Cómo plantear esta discusión de la chilenidad a una sociedad que ha evitado la pregunta harto tiempo?

Luis: Yo en ese aspecto pienso, y ligado con esto que hablábamos recién de los símbolos más religiosos como medio de transmisión de un mensaje, yo siento que el disco igual de algún modo sea más leído como disco de rock cristiano, porque lo que a mi parecer logran estos símbolos es apelar a la experiencia individual y colectiva al mismo tiempo, por lo mismo que decías tú, que la religión es algo que se proyecta a nivel espiritual y personal y que luego se termina como por compartir con tus padres. Hay gente que comparte la misma experiencia, y en ese sentido, la alusión a símbolos más ligados a la religión tiene que ver con la transmisión de un mensaje que apela a una experiencia comunitaria.

Y sobre los chilenos yo siento que igual es algo tan difuso y algo tan, por así decirlo, influenciado por culturas foráneas, culturas, no sé, gringas, de otros países de Latinoamérica, últimamente harto más asiáticas también, y por lo mismo igual hay que abarcar esas aristas. Siento que para abarcar la duda de ser chileno no debiéramos hacer como solamente, no sé, cuecas, por ejemplo, música más andina, sino que igual tratamos de algún modo incluir estas sonoridades que hoy en día es difícil de rastrear su origen, como por ejemplo, yo no podría decir que el rock es necesariamente gringo o británico, o que el jazz es necesariamente gringo, británico o afrodescendiente, sino que son algo que ya está tan globalizado que no sé si vale tanto la pena seguirle el hilo para llegar a su raíz.

Y de algún modo, volviendo a lo que estaba tratando de decir, tratamos de mezclar estas sonoridades más ligadas a los chilenos y a bandas ya conocidas, como Congreso, Los Jaivas, con cosas más universales o globalizadas, por así decirlo. Entonces igual hay una mezcla del rock más gringo, del noise, del ambient y de esas exploraciones que en otros países ya se han hecho, con la materia de acá. De algún modo tratamos de buscar como un sonido fresco mediante la mixtura de estas dos cosas, como de la materia de acá, de las cosas que a los chilenos nos interpelan, y de música que ya sonaba aquí en el país, y al mismo tiempo tratando de tomar lo preciso de la música de otras culturas.

Llevando este concepto de colectividad a lo que vivieron ustedes mismos, al llevar a cabo ‘Deseo, Carne y Voluntad’, eso también se puede ver en la etapa de grabación, como el crowdfunding para poder grabar el disco en Estudio del Sur, entonces, ¿cómo fue eso? ¿Cómo fue vivir todo este gigantesco proceso siendo consciente de lo que implicaba cada paso?

Matías: La verdad es que fue súper rápido. Ha pasado, desde México hasta la fecha, podría decir como dos meses, pero la verdad es que ha sido mucho más tiempo, y no nos ha dado mucho descanso como hasta ahora… el avanzar en el disco, las jornadas de grabación, las jornadas de mezcla, las tocatas que hubieron de por medio, ir a México inmediatamente después de grabar en Estudio del Sur.

No sé, ha sido un poco vertiginoso, como el estar manteniendo simultáneo la vida universitaria, la vida de trabajo, la vida en familia, la vida en pareja, pero yo creo que por lo mismo es tan importante el espacio que ocupa la banda para nosotros, porque es una particularidad que se abrió y que hemos tratado de conservarla y de cuidarla lo más que hemos podido, en función de qué es lo que nos permite oxigenar un poco lo que hubiese sido nuestras vidas.

Si no hubiese sido por Candelabro quizás todos estaríamos mucho más enfocados a otras cosas. No sé si alguno se hubiese dedicado plenamente a la música solamente, y creo que Candelabro, por lo menos con los resultados que estamos viendo, más allá de a nivel de dígitos y números, el resultado que hay cuando tocamos en vivo, a nivel en que conecta a la gente, es una cosa bien esperanzadora y bien alentadora, porque se nota mucho, como decía Lucho antes, que hay un diálogo, hay un diálogo entre la banda, entre el público, entre lo que tratamos de hacer, entre cómo se comprendió, las discusiones que se han abierto, los espacios que se nos han abierto a nosotros ahora, y la verdad es que nosotros queremos también aprovechar ese momento, pero no desde el punto de vista exitista, sino más bien también para reposar un poco, el bajar un poco del estado como medio de catarsis en el que estábamos, como muy eufórico, para que el disco saliera en la fecha que nos habíamos propuesto, y disfrutar también la tranquilidad.

Como al trabajo le fue bien, podemos volver a no tener miedo de que fue una inversión muy grande, que la plata, que el tiempo, la energía, porque hay una inversión a nivel de vida personal y una inversión a nivel de vida económica muy grande, entonces ha sido muy tranquilizador y ha sido un camino bien, como tú decías, con hartos hitos entre medio.

Yo creo que el (hito) más importante por lejos es el tema del crowdfunding.

Yo creo que el más importante por lejos es el tema del crowdfunding, porque hay un apoyo que trasciende un poco de la buena onda y pasa directamente a lo que es lo sustancial para que un proyecto exista, que son las lucas. También hay que ser súper sincero, un proyecto puede estar funcionando y manteniéndose vivo por la buena onda, pero al final del día, como bien dicen por ahí, de los aplausos no se come, y de los aplausos no solamente puede vivir. A lo mejor para otros proyectos sí, pero en el caso de nosotros no hubiese habido otra forma de financiar lo que fue parte del disco si no hubiese sido por eso (el crowdfunding).

O sea, estamos hablando de que la inversión final del disco fue como alrededor de casi 10 millones de pesos, y la parte que alcanzamos a financiar con el crowdfunding que fue 3.500.000 fue vital para nosotros porque ayudó mucho a alivianar y hacer algo que parecía irreal, a algo que finalmente existe, respira y mueve gente de la misma forma en la que nos movimos nosotros para que existiera, entonces es precioso verlo así.

 

Dentro de la gran recepción que ha tenido el disco, una canción que ha causado un impacto particular ha sido «Pecado», que tanto lírica como instrumentalmente llama bastante la atención. El verso «Dios está perdido en una calle de Estación Central» es sencillamente brutal. Entonces, ¿cómo fue el proceso creativo de dicha canción?

Matías: Bueno, esa fue una canción que compuse en el piano. Yo nunca había compuesto desde ese instrumento, siempre había compuesto desde la guitarra, y resulta que en el colegio donde trabajo, a mí me toca a veces pasar los recreos en la sala de música, porque me gusta mucho estar ahí, aprovechar de tocar, qué sé yo, y se dio, se dio esa progresión bien interesante, y surgió así como si nada, en verdad.

Y me acuerdo que surgió el riff también desde el piano y se lo mandé al Franco, y quedó ahí medio en paréntesis, y resulta que… bueno, yo he tenido varias experiencias alrededor de la zona (Estación Central). Yo creo que las dos más fuertes han sido el tratamiento de la enfermedad de mi papá, un cáncer de estómago, (tratándolo cerca de) metro Ecuador, que estaba a tres estaciones de Estación Central. Acompañarlo un par de veces a quimioterapia, que igual fue como muy decidor para mí, fue bien particular.

Además, sucede que tuve una salida pedagógica con mi curso al planetario de la USACH, y la entrada está justo al frente de Estación Central. Me acuerdo que justo cuando salimos del metro con los muchachos, era un quinto básico, pasó un tipo caminando desnudo, una persona que evidentemente estaba en situación de calle, y a mí se me generó una contradicción muy grande porque son cosas a las que yo creo, tristemente, mi generación, y me parece muy fuerte decirlo, porque nos hemos acostumbrado y nos hemos insensibilizado a ver gente en situación de calle, y en evidente estado de deterioro físico, mental, y medio que podemos seguir con nuestra vida alrededor de eso. Es muy triste, pero la verdad sea dicha, es así, y me pasó que tuve que tratar de taparle los ojos a mis estudiantes respecto a una realidad que para mí ya es, pero para ellos, obviamente, yo creo no debería ser, como exponerlo es fuerte. Entonces, después del retorno al colegio, obviamente yo no quería que los chicos vieran naturalmente, ningún profesor va a querer que sus alumnos vean a una persona desnuda, menos en situación de calle.

Para nosotros igual es un desafío tocar esa canción todavía

Me acuerdo cuando después volvimos a la escuela, como a los dos días que yo iba en la micro, también pasando por el sector, y agarré mi teléfono y empecé a escribir, en la micro, en la 106, y empecé a escribir, y empecé a escribir, y empecé a escribir… y al principio dije, esto no tiene nada que ver con Candelabro, y no tiene nada que ver con lo que venimos haciendo, pero lo voy a escribir igual. Y en un momento después de escribir, empecé a grabar audio, y el audio era como más o menos rapeado.

Entonces dije ya, y me acuerdo que se lo mandé a varios amigos y amigas esa misma noche, y todos me dijeron como «chuta«, así como fuerte, y yo ahí sentí que había tocado una vena, una arteria, y que la frase («Dios está perdido en una calle de Estación Central») estaba muy cargada en torno a que lo hablaba con Franco. A mí igual me parecía muy irresponsable, y ocupo esa palabra, hacer un disco que solamente contemplara como una «endiosación» que ha traído Dios, como un levantamiento a una suerte de estado de Leviatán, como a la Iglesia Católica. Yo quería tener un choque, quería tener una canción de fricción, y quería tener una canción que dijera algo en torno a los tiempos en los que vivimos, y siento que naturalmente eso me empezó a empujar a que existiera «Pecado».

En un inicio fue difícil, porque ya habíamos grabado en Estudio del Sur; esto fue mucho después, de hecho fue hace re poco, fue la última canción en grabarse, y fue acá en Santiago, fue en otro estudio. Y me acuerdo que igual los chiquillos estaban un poco escépticos, salvo el Franco, y el Carlos, como «chuta, en realidad no sé si es buena idea, porque las lucas, porque el concepto del disco, porque en realidad no es«. Y de un minuto a otro, como que todos se convencieron, y fue como «ya, démosle«, y de ahí en adelante las cosas se fueron armando, y quedó esa canción que yo creo que por lo bajo ha generado una reacción súper bacán, porque la tocamos en vivo por primera vez hace poco, y la canción nunca antes se había escuchado, y la gente se sabía la letra, cantaba los arreglos.

Para nosotros igual es un desafío tocar esa canción todavía, porque es una canción muy distinta a todas las demás, entonces nos ha costado. Yo creo que todavía no nos sale como nos puede salir, pero es parte del proceso, así que nada, contento de haber hecho esa canción, y contento al final de que esté dentro del disco, y que esté dentro del repertorio de lo que es Candelabro.

¡Una canción increíble! Oigan, en un cambio de tema un poco radical, creo que es necesario atender la supuesta polémica, ¿qué piensan de estos sectores del internet que reducen su propuesta a que son copias de Black Country, New Road? Algo que también ha sufrido otro proyecto chileno como Hesse Kassel en su momento, ¿qué piensan de eso? Pareciera ser un análisis reduccionista, como si una banda de rock no pudiese tener saxofón y hacer algo propio.

Matías: (risas) Uy, está complicado.

 

Luis: Yo siento que es complejo, pero igual que todas las opiniones y cosas que la gente dice, uno tiene la opción de tomárselo en serio, o no tomárselo en serio, y yo creo que nosotros optamos más por lo segundo, porque si nos lo tomásemos en serio: uno, nos calentaríamos la cabeza nosotros, y; dos: adoptaríamos esta postura media petulante de como mandar a la gente a escuchar más música, para decirle… no sé, yo siento que algo que no estaría bien, así como tampoco este análisis reduccionista está bien, tampoco estaría bien decirle a la gente «vayan a escuchar Congreso, escuchen Fulano«, que se yo.

La gente puede opinar lo que sea, y puede opinar desde su experiencia, y si ellos han escuchado Black Country, New Road y esa es como su fuente, donde nace como el rock con saxofones, bueno, cosa de ellos igual, porque nosotros no sé si nos lo vamos a tomar tan en serio.

Yo creo que sí es un poco preocupante que no pase solo con nosotros, y que pase como con toda la música rock con saxofones y guitarras en un mismo conjunto, pero yo siento que optamos nosotros por no tomárnoslo tan en serio.

De todas las polémicas que pueden haber, yo creo que esa es super piola

Matías: Sí, eso mismo. A mí me igual me parece que hay cosas más importantes, siento yo. Yo creo que hay una actitud muy, muy como conservadora de creer que todos los sonidos raros, y todas las cosas como musicalmente más sofisticadas y muy extravagantes, tienen que ver sí o sí con música de fuera. Como si acá no se hubiera hecho música compleja, fuera del formato canción, que es el cuatro cuartos, como desde el pop. Acá también ha habido espacio para propuestas más distintas, más riesgosas, y siento que al final la gente conecta con nosotros por eso.

Es simple, yo no me gasto mucho, porque también sé que, obviamente que la escena Windmill, la escena post Brexit de los británicos, igual es una influencia, para que vamos a estar con cosas. A todos nos puso feliz que el baterista de Black Country, New Road compartiera el disco (‘Deseo, Carne y Voluntad’), y bacán… pero hay mucha distancia yo creo. A mí me pasa desde lo lírico, que igual hay harta distancia, por ejemplo, no me ha tocado ver como música de ese lado del mundo que esté tan mezclada, por ejemplo, con síntomas políticos, culturales, fuertes. Y está bien, porque son propuestas distintas.

Entonces, igual hay un desembarque, yo creo, no menor, pero bien. O sea, creo que igual hay gente que tiende a estandarizar todo, como ya esto se parece a esto, es todo. Y quizá eso tiene que ver más que nada con no dejarse o no querer dejarse absorber por lo que es también. Como en ese intento de categorizar está como el tratar de apretarlo. Y la verdad es que igual el disco de nosotros siento que es bien poco apretable. Como que es un disco que existe por sí mismo y que habla de cosas bien particulares.

Encuentro que eso se ha dicho mucho desde acá adentro y desde afuera. Como que la temática que aborda, de la forma en la que aborda, es de una forma bien «candelabrística». Y a mí eso me pone contento porque digo,»chuta, es un sello«.

Mira, de todas las polémicas que pueden haber, yo creo que esa es super piola. Así que estoy contento de que eso sea como una polémica, porque significa que está todo bien. Si es que esa es la discusión más como tonta, está bien.

 

Claro. Y también todo tipo de atención, incluso negativa, también sirve, ¿no?

Matías: Mira, en nuestra experiencia, sí. Yo creo que el ir haciéndose reconocido y ir recibiendo más mala onda es una cosa que va de la mano. Creo que es así. En nuestro caso, obviamente recibimos mala onda, pero las muestras de cariño también son gigantes. Entonces, yo prefiero quedarme con que hay gente que se está tatuando el disco a que existe esa discusión de que si nos parecemos o no, que está bien.

Onda, los prisioneros se parecían a los Clash y siguen siendo Los Prisioneros. Todo bien. Los Jaivas también tomaban elementos del rock psicodélico. Y todo bien. A Patricio Manns le encantaba Bob Dylan, a Víctor Jara le gustaban los Beatles. Así es el mundo, está todo bien.

Hay que tomarse la música con calma también, porque la verdad es que ni Candelabro es lo más importante, ni Black Country, New Road es lo más importante en el mundo, y somos solamente bandas tratando de decir y hacer cosas y de conectar con gente. Eso es lo que importa. Pero por cierto que hay cosas mucho más importantes que la música en el mundo, y por sobre todo en Chile. Obviamente hay cosas más importantes que la música en Chile.

Bueno chicos, para ir cerrando, algo que se viene importante para ustedes es su presentación en Fauna Primavera 2025. ¿Cómo se están preparando? ¿Cómo van a aprovechar esos 45 minutos?

Luis: Yo creo que lo estamos manejando con extrema calma. Pero yo creo que lo más desafiante va a ser que vamos a tener que tocar la mayor cantidad de temas en un tiempo al que no estamos tan acostumbrados, porque nuestros shows suelen durar una hora y media, dos horas, una cosa así.

Entonces vamos a tener que sentarnos a hacer como una curatoría de canciones que a nosotros nos parezcan esenciales y que de algún modo tengan que ver con el panorama general del festival, porque igual no tendría tanta gracia que tocásemos tres canciones de 15 minutos. Podríamos hacer una curatoría más ad hoc al festival, pero claro, nos lo estamos tomando igual con calma. Ya tenemos un poco esta experiencia de festival porque este año tocamos en el Lolla y de hecho nos dieron aún menos tiempo, nos dieron media hora. Así que tampoco es como algo que nos tenga tan afligidos o algo que no sea tan lograble, por así decirlo.

Matías: Sí. Igual estamos re contentos porque estamos en un horario muy bueno. Estamos en un horario muy bacán y estamos en un escenario igual genial. Entonces, vamos a tratar de sacarle el mayor jugo.

Vamos con un equipo grande, porque igual somos una banda super grande también. Así que confiando también en nuestro equipo de trabajo, porque también al final del día son nuestros amigos y trabajando con gente con la que nos hace bien trabajar también, uno puede llegar a distintos lugares. Hemos tratado de cuidar eso a medida que el proyecto ha ido avanzando y la lógica de trabajo dentro de la banda y para los terceros que trabajan con nosotros siempre es la misma.

Cuidar ese espacio también, porque creemos que parte de que a Candelabro le vaya bien, es dignificar nuestro trabajo, pero también dignificar el trabajo de quienes nos rodean. Y eso obviamente se ve muy reflejado en este tipo de tocatas que son más grandes, son presentaciones ya igual como mucho más express, es como pum, pam, listo. Es como casi irse a vacunar, es duro, pero entusiasmados, nerviosos, contentos.

Y a darle nomás, contentos de que el disco haya funcionado. Yo creo que vamos a tocar harta canciones del disco nuevo. Tal vez para los nostálgicos también, canciones del ‘Ahora o Nunca’.

Y a seguir haciendo más música. Estamos recién empezando a trabajar en el tercer disco… yo todavía me lo estoy tomando con mucha calma, pero a seguir.

 

Bueno chicos, muchas gracias por su tiempo y sus respuestas. Mucho éxito con lo que se viene con el disco y esta próxima presentación.

Matías: Muchas gracias Juan Pablo.

Juan Pablo Ossandón

Director de Expectador.

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