Escrito por Juan Pablo Ossandón
Fotos por Juan Manuel Hernández
No es para insensato decir que el regreso de Linkin Park a Chile estaba cargado de algo más sustancial que las meras expectativas. Porque sí, fue algo que demoró más de 8 años en concretarse, pero lo cierto es que el fallecimiento de Chester Bennington fue duro para cualquiera que los siguiera, especialmente para la banda en sí. Asimismo, la agrupación ostenta un carácter casi arquetípico en el espectro musical, con canciones tan pero tan grandes que hasta el más incauto podría conocer. Un estatus que sólo logran las leyendas, en donde describir al grupo como uno que marcó generaciones es algo genuinamente cierto, fuera de cualquier sensacionalismo. Así son los hechos.
Tal es el peso de Linkin Park, quienes celebraron recientemente 25 años de su debut ‘Hybrid Theory’, por lo que el concepto de renacer desde cero, tal y como el nombre de su álbum más reciente indica, ‘From Zero’, es algo que no debe ser tomado a la ligera. Después de todo, los cambios de formación y los reemplazos siempre son temas delicados; no obstante, Mike Shinoda y los suyos no ignorar lo sucedido con Chester. Más bien conviven con ello, dispuestos a dar nueva vida a Linkin Park, con un legado tan grande y formidable que sería un desperdicio que los nuevos fans no pudieran vivir un show de ellos por primera vez –así como los antiguos no pudieran repetirlo–.

Dicho eso, la nueva formación de la banda nos traerá a Emily Armstrong como vocalista, además de a Colin Brittain como baterista. Punto aparte, si bien Brad Delson sigue formando parte de la banda, no está girando con ellos. En su lugar, es Alex Feder quien toma la guitarra.
Así, el regreso de Linkin Park a Chile fue una minuciosa definición de lo que significa el resurgir. Oportunidad brindada por la llegada del ‘From Zero World Tour’ el pasado domingo 2 de noviembre en el Estadio Nacional.
El compromiso de Tenemos Explosivos
La agrupación encargada de abrir la jornada fue Tenemos Explosivos, estandarte nacional del post-hardcore, quienes rindieron un breve set de media hora en el que quedaron claras todas sus credenciales. Siempre fieles a sus principios, Ed Pavez declaró que era lindo poder brindar alegría en un lugar en el que hace 50 años se torturaba como lo es el Estadio Nacional. Con la porfía de la memoria por delante –tal y como dice su canción «Ciudad Abierta»–. Tocaron temas como «Uróboros», «Cueca sola», «San Borja», y «Opúscolo de Tennessee», sacando aplausos por una performance visceral, dispuesta a encender la llama del corazón y darle un lindo color al atardecer. Tremendos, como siempre.
La explosividad de Poppy
El siguiente acto de la velada fue el de Poppy, quien regresaba a un año de su debut en Chile en Knotfest 2024, superando con creces lo obrado en dicha ocasión, lo que se responde principalmente por el sonido logrado esta vez: mucho más muscular y cristalino. Además de una puesta en escena con mucha más personalidad y preparación, perfecta para que la artista diera una clase de metal alternativo con temas como «BLOODMONEY» y «V.A.N.» –canción que canta junto a Bad Omens originalmente–.
Mientras corrían los últimos minutos del atardecer, Poppy entregó un espectáculo que conocía a la perfección la definición de heavy. Al punto de romper con la timidez del público en el paso hipnótico de «crystallized», y agarrar el momentum e invocar circle pits cada vez más grandes y agresivos en «Scary Mask», «Concrete» y «new way out», dando cierre a una presentación que pide a gritos una visita en solitario en nuestro país.

El comienzo de Linkin Park en Chile
Tras una cuenta regresiva de 10 minutos –visible en las pantallas– y un uplifting guiño a K-Pop Demon Hunters en los momentos inmediatamente previos, todo el Estadio Nacional se fue a negro para dar el protagonismo a las monumentales pantallas del escenario –claras MVP del show, por cierto–, con un sonido profundo que tenía referencias a «Castle of Glass», alimentando el hype de un público que ya no daba ni un minuto más de espera. ¿La elegida para iniciar estas dos horas de show? «Somewhere I Belong», coreada con fidelidad y pasión, agitando a la audiencia apenas llegaba el estribillo. Acto seguido, una canción que ha aparecido de cuando en cuando en la gira, «Points of Authority». Las exclamaciones de gratitud fueron instantáneas.
La energía ya estaba por las nubes, y con la llegada de la acelerada «Up From the Bottom» se despejó una duda de inmediato: el cómo serían recibidas las canciones de ‘From Zero’. La recepción del público fue categórica, como clásicos del hoy. La voz portentosa de Emily Armstrong llenaba el Nacional, y no se quedaba para atrás en lo absoluto incluso con temas difíciles como «Crawling», armonizando junto a la audiencia con dichas melodías oscuras y notables de tamaño hit. «The Emptiness Machine», por su parte, levantó grandes circle pits y hasta dejó ver alguna bengala, demostrando que Linkin Park no juega a la nostalgia. De hecho, ‘From Zero’ fue el álbum más revisitado de la discografía durante el show.

El presente es todo lo que importa
La presentación de Linkin Park en Chile fue de carácter inmersivo. Las visuales enigmáticas y de ensueño establecían ese tono, y los músicos dejaban que las canciones hablaran por sí solas. Por eso temas como «The Catalyst» pudieron brillar en todo su esplendor, abogando por el tono catárquico del ‘A Thousand Suns’ (2010), llegando a incluso a estrellar todo el Nacional con luces telefónicas en sus momentos más sentidos, siendo un instante que nació del propio y genuino sentir colectivo. Mismo entusiasmo que hizo cantar a cada asistente «Burn It Down».
Mike Shinoda aprovechó de darse un gusto y rememorar su proyecto Fort Minor, siendo un instante especial para fans acérrimos con la cándida «Where’d You Go», mostrando sus aptitudes como rapero al desenvolverse en distintos tipos de beats. Notable fue la transición a «Waiting for the End», dando paso a una de las canciones con mayor peso sentimental del repertorio por las fuertes líricas de Bennington, con el océano de voces resplandeciendo ante el azul de las luces del escenario.

Tras la locura insana que fue «Two Faced», el mítico DJ de la banda, Joe Hahn, brindó un solo que mostró todas sus habilidades en la tornamesa y las consolas, sacándole todo el aprovecho a la infinitud de posibilidades de sus herramientas, mostrando su maestría y su rol fundamental como parte del sonido de Linkin Park. De ahí, Shinoda bajaría de la pasarela para pasearse extensivamente y saludar a sus fanáticos mientras rapeaba «Remember the Name», brindando preciados recuerdos a aquellos seguidores, e incluso regalándole una gorra firmada por toda la banda a un afortunado seguidor.
Con el Nacional bañado en luces rojizas, Linkin Park desató los momentos más agresivos de la velada con «One Step Closer», siendo un momento aún más especial al invitar a Poppy a cantar en el escenario. Con moshpits por doquier, Emily brillaba por completo en los descarnados gritos de dicho track, con el tema sonando aún más fuerte con los gritos al unísono de las 50.000 almas que estaban presenciando el show. Nada quedó de pie.
El verdadero significado de resurgir
La agrupación brindó real importancia a la gran mayoría de su discografía, en una forma de decir que todo lo que conforma y ha conformado a Linkin Park es relevante. Por eso que incluso un track perdido del ‘Meteora’ como «Lost» tuviese su momento de fama. Pero no es sólo eso, «What I’ve Done» también derramó lágrimas y sacó aplausos en un instante inevitablemente conectado con su conexión con el mundo del cine. En «Numb» hicieron un guiño al principio a su contraparte «Numb / Encore», con Shinoda rapeando los primeros versos de JAY Z de dicho remix. Y el ‘From Zero’ seguía marcando protagonismo con tracks como «Stained», «Overflow» y «Heavy Is the Crown».
Absolutamente cada instante importaba, así haya sido la vertiginosa «Bleed It Out» –con los versos rap de Shinoda como los screams de Armstrong en punto–, o la absoluta contundencia de la demoledora «Papercut». La resiliencia es un valor fundamental de lo que es Linkin Park el día de hoy, algo totalmente recompensado de forma recíproca al escuchar retumbar todo el Estadio Nacional cuando una canción como «In The End» es cantada a tajo abierto por los presentes, clímax que tomaría un punto aún más enérgico con «Faint», tirando todo abajo con su pulso salvaje e inagotable.

Así fue el cierre del show de Linkin Park, con todos los músicos yendo a despedirse con sonrisas de oreja a oreja en sus rostros. Siempre faltarán canciones con ellos, sí. «Given Up» y «Breaking the Habit» fueron algunas de las que se extrañaron. No obstante, y como ya se dijo, por mucha nostalgia que pueda estar de forma inherente en parte del legado de la banda, Linkin Park no juega a la nostalgia. De lo contrario, no serían la primera banda de la movida dosmilera del nu metal, metal y rock alternativo en repletar el Estadio Nacional en la historia. Porque eso es lo que hicieron.
Ya esperamos su retorno.
Setlist de Linkin Park en Chile:
- Somewhere I Belong
- Points of Authority
- Up From the Bottom
- Crawling
- The Emptiness Machine
- The Catalyst
- Burn It Down
- Over Each Other
- Where’d You Go (Cover de Fort Minor)
- Waiting for the End
- Lies Greed Misery
- Two Faced
- Joe Hahn Solo
- When They Come for Me / Remember the Name
- IGYEIH
- One Step Closer (con Poppy)
- Lost
- Stained
- What I’ve Done
- Overflow
- Numb
- From the Inside
- Heavy Is the Crown
- Bleed It Out
- Papercut
- In the End
- Faint
