Escrito por Felipe León
El final de N.W.A. no dejó en los mejores términos a sus integrantes, lo que se refleja en ‘The Chronic‘ (1992), el primer disco solista de Dr. Dre. El pleito con su anterior compañero, Eazy-E, estalló a modo de burlas y acusaciones, siendo solo uno de los tópicos tratados en una obra fundamental en la west coast hip hop, que dentro de todo documenta la vida en L.A., con sus altos y bajos.
Desde revueltas, fiestas, calles soleadas y peligros al asecho, la narrativa tras el álbum ahonda en las profundidades californianas. Contenido explícito, criminal y sexual, al servicio de observadores y protagonistas de un mundo hostil, que sin embargo se permite el disfrute, hablando sobre hermandad, conflictos de pandilla, momentos de relajo cannábico o paseos en auto por la ciudad. He aquí la banda sonora ideal para dicho fin.
Su particular sonido de g-funk, mucho más lento, sintético y vaporoso, se nutre de una perspectiva gangsta que inculca su esencia. La suma de colaboraciones como la de Snopp Dogg, pieza relevante dentro del éxito de ‘The Chronic‘, calza a la perfección con el tono del larga duración, mientras que Jewell, Daz Dillinger, The Lady of Rage, The D.O.C. o RBX aportan sus propios artificios a la maestría en producción de Dr. Dre.
Clásicos como «Nuthin’ but a «G» Thang», «Let Me Ride«, «Lil’ Ghetto Boy» o «Rat-Tat-Tat-Tat» ayudaron a formalizar el reinado de Death Row Records. Mientras que cortes tipo «Lyrical Gangbang», «Bitches Ain’t Shit», «The Day the Niggaz Took Over», «High Powered» o el diss a Eazy-E en «Fuck Wit Dre Day (And Everybody’s Celebratin’)» terminan por detallar su carácter sumamente influyente en el hip hop noventero.
