Discos

‘Fever to Tell’ de Yeah Yeah Yeahs: Hervidero de distorsión

Escrito por Felipe León

El comienzo de un nuevo milenio trajo paradójicamente un revival de ciertos sonidos de antaño, actualizados a un espíritu más propio del indie rock. Fue el caso de Yeah Yeah Yeahs, punta de la lanza de un periodo donde el garage rock revival fue la tónica en muchos sentidos, siendo ‘Fever to Tell’ (2003) una obra que representa de manera fiel la energía que rondaba la música en aquel entonces.

Desde una energizada interpretación, el trío compuesto por Karen O, Nick Zinner y Brian Chase culminó una apuesta dispuesta a salirse del libreto. Si bien se percibe una escritura compacta, las jugadas de cada integrante dan espacio a la autenticidad, sonando mucho más salvajes, erráticos e impredecibles, producto de su buen gusto por la distorsión.

Voces gritadas, maniacas y sensibles, una guitarra de electrocutado ingenio, y una batería mediadora entre lo intenso y melódico, forman parte de la identidad de Yeah Yeah Yeahs. Elementos que denotan crudeza, impulsados por una visión hervida entre lo sexual y emotivo, llevados al límite a partir de una visceral ejecución, en un álbum que transita desde lo más inmediato e impulsivo hacia una profunda y melosa introspección.

Un rugir musical que vino a alborotar las cosas, que en su actitud más punk logró capturar lo más primigenio del garage. Esencia transmitida en canciones como «Rich», «Date With The Night«, «Pin», «Black Tongue», «Y Control» y la popular «Maps», como demostración de lo expresado en ‘Fever to Tell‘, a estas alturas un disco clave para comprender las andanzas rockeras de aquellos años.

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