Escrito por Felipe León
Sería una mentira decir que ‘Meddle’ es un disco infravalorado en la discografía de Pink Floyd, pero es verdad que suele quedar relegado frente a sus populares sucesores. Algo que no se entiende mucho, considerando lo innovador que este sexto disco de estudio fue en su época, tanto para la propia banda como para el contexto dorado que vivía el rock progresivo.
Pese a que sus integrantes no tenían muy claro qué rumbo tomar, el disco fue un aterrizaje a la experimentación psicodélica de su antecesor, ‘Atom Heart Mother‘ (1970). Mucho más cohesivo, las exploraciones dieron pie a mezclar piezas algo más convencionales con excesos y abstracciones, funcionado precisamente por el espíritu ecléctico que se traduce en sus valiosos 46 minutos de duración.
Desde la partida con la distorsionada y misteriosa «One of These Days«, pasando por el folk psicodélico de «A Pillow of Winds», e incluso la vigorosa «Fearless» con ese guiño al «You’ll Never Walk Alone» del Liverpool F.C. La creatividad estaba echada a la suerte de sus miembros, que no dudaron en cooperar entre sí durante el proceso de composición, algo que cambiaría radicalmente en los años posteriores.
La juguetona «San Tropez» y la curiosa «Seamus», con ese blues cantado en conjunto con un perro (sí), abren aún más el camino, para luego dar espacio a la monumental pieza que cierra ‘Meddle’. Porque «Echos» elevaría el ingenio de Pink Floyd a niveles mastodónticos, dando cuenta de una trascendencia épica que cambiaría para siempre las reglas de la agrupación inglesa. Después de tamaña pieza, no había vuelta atrás.
